Así lo cree monseñor Leonardo Gómez Serna quien fue obispo en la región.
Monseñor Leonardo Gómez Serna es el presidente de la Red de Programas de Desarrollo y Paz (Prodepaz) y por varios años fue obispo en el Catatumbo. Conoce a fondo la situación de la región y es uno de los miembros del clero más comprometido con la búsqueda de la paz y la justicia social. Semana.com lo entrevistó con ocasión de la “Semana de reflexión” de la red Prodepaz, celebrada en Bogotá.
Semana.com: Los problemas rurales del país continúan agudizándose. ¿Por qué es tan difícil mejorar la situación del campo colombiano?
Leonardo Gómez Serna: Estuve seis años como obispo del Catatumbo, después fui obispo en la provincia de Vélez, en Santander y finalmente en el sur de Bolívar y he visto el mundo campesino completamente olvidado por el gobierno nacional, no hay políticas que beneficien a las comunidades rurales, y por eso llegan momentos en que ya el campesino no resiste y es lo que está pasando precisamente ahora en el Catatumbo.
Semana.com: ¿Cuál es la reflexión sobre lo que pasa en el Catatumbo?
L.G.S.: En esa región existen los mismos problemas de hace treinta años, cuando llegué allá por primera vez. Entonces no había ni siquiera educación en las veredas, y allí la iglesia organizó el programa de maestros misioneros para atender la educación de los niños en las escuelas y la formación y capacitación de las comunidades en los valores del Evangelio de Jesús, en la solidaridad y el cooperativismo. Pero persisten los problemas económicos, los problemas de servicios públicos, de vías, de infraestructura. Esperamos que ahora, a partir de las negociaciones que se adelantan en La Habana entre el Gobierno y la insurgencia de las FARC, y con lo que ha pasado en el Catatumbo, el Gobierno aterrice y se dé cuenta de que al campo hay que invertirle, y no solo en tierras, sino también en tecnología, educación y salud.
Semana.com: ¿Cómo califica las protestas que tienen lugar por estos días en el Catatumbo?
L.G.S.: Las veo justas. Son justos los reclamos que están haciendo los campesinos. Es cierto que han llegado a extremos y nadie está de acuerdo con los extremos, pero creo que esa misma situación la ha estado viviendo el campesinado colombiano en diferentes lugares del país.
Semana.com: ¿Qué piensa usted de las zonas de reserva campesina?
L.G.S.: Las zonas de reserva campesina son un modelo viable para los campesinos y ellos las están pidiendo. Ahora el temor que tiene el Gobierno es que dice que eso lo va a tomar la insurgencia. No. Yo creo que al campesino se le estigmatiza y se le hace ver como guerrillero y yo creo que no; el campesino va conociendo y adquiriendo cada día mayor experiencia y ya no se deja manipular. Gracias al trabajo que se ha venido realizando el campesino ya no es el mismo de hace algunos años, al que le tocaba quedarse callado cuando la guerrilla o los paramilitares decían una cosa u otra. Ya hoy ellos han recuperado la palabra.
Semana.com: ¿Qué piensan ustedes del papel que podrían jugar si llegan a concretarse acuerdos definitivos en La Habana?
L.G.S.: Nosotros tenemos firme esperanza en lo de La Habana, tanto la iglesia como los programas de desarrollo y paz. Pero le digo una cosa, pueden fracasar los diálogos en La Habana, pero eso no nos va a restar a nosotros como programas. Con acuerdos en La Habana o sin ellos, los programas de desarrollo y paz seguirán adelante porque hemos venido realizando buenos aportes y hemos dados grandes pasos hacia el desarrollo. La paz no es simplemente el silenciamiento de armas; la paz fundamentalmente es desarrollo.
Semana.com: Cuál será el aporte de la iglesia
L.G.S.: Los programas de desarrollo y paz son un anticipo del posconflicto del que se viene hablando. Nosotros venimos trabajando por el desarrollo humano integral y como lo decía el Papa Pablo VI que el nuevo nombre de la paz es el desarrollo, entonces hemos venido trabajando fuertemente en la capacitación de los pobladores y en la organización de los mismos y en proyectos productivos y proyectos educativos. Cada programa de desarrollo y paz tiene sus propias experiencias en ese campo. Como presidente de la red me siento muy satisfecho al ver los resultados tan positivos del trabajo de los programas de desarrollo y paz.
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