El presidente Juan Manuel Santos advirtió este jueves que su Gobierno no se dejará presionar por las Farc para pactar un cese del fuego bilateral, y reiteró que la orden a las tropas es «triplicar» las acciones ofensivas contra la guerrilla.
Santos aseguró que el anuncio de las Farc en el sentido de que se reservan «el derecho» a seguir secuestrando miembros de la Fuerza Pública, solo da pie para ser «más contundentes» en las operaciones que se adelantan en todo el país contra esa estructura ilegal (lea también: ‘Policías solo pueden ser retenidos si participan en hostigamientos’).
Desde Cartagena, donde presentó un plan para la seguridad de Bolívar, el jefe de Estado enfatizó que el objetivo de las negociaciones es alcanzar la paz, pero no a través de presiones o a cualquier costo. «Si las Farc creen que a través de los secuestros van a presionar al Gobierno para lo que ellos aspiran, a un cese del fuego, se equivocan», precisó Santos, quien agregó que esa práctica ilegal genera un efecto totalmente «contrario» (lea también: Declaraciones de Enrique Santos no comprometen al Gobierno: Santos).
«Esto lo que nos estimula es a ser cada vez más contundentes, que eso quede absolutamente claro», subrayó el mandatario al insistir en que las autoridades no «bajarán la guardia» hasta que «desaparezca» el secuestro por completo en todo el país.
El jefe de Estado enfatizó que para eso se «triplicarán» las acciones militares contra la guerrilla «hasta que terminemos esta guerra, por las buenas o por las malas».
En horas de la mañana, previo a reanudar una nueva fase de diálogos en Cuba, la delegación de las Farc rechazó el emplazamiento que les hizo el Gobierno el miércoles, por medio del jefe de la delegación oficial en los diálogos de La Habana, Humberto de la Calle. para que indiquen si tienen o no la intención de «terminar el conflicto», y así «no perder el tiempo».
En un comunicado leído por ‘Iván Márquez’, las Farc aseguraron que no están en Cuba para perder el tiempo. Y agregaron: «No conviene al país que el Gobierno empiece a buscar un florero de Llorente para romper la mesa».
La guerrilla destacó que lo «convenido» es que los «asuntos de la confrontación» no se abordarán durante las discusiones en Cuba. Por eso dijo no entender «las quejas» del Gobierno cuando se ha pactado negociar en medio del fuego.
Precisamente, el país tuvo el jueves sus ojos puestos en la liberación de tres ingenieros de una multinacional, que según dijo el Ejército, habían sido secuestrados por la guerrilla en el Cauca. Por la presión de la Fuerza Pública, habrían sido abandonados por los guerrilleros cuando los transportaban por río hacia Caquetá.
Por otra parte, la Fuerza Pública continúa con los operativos para lograr el regreso de dos policías plagiados el viernes pasado en el Valle del Cauca, y cuyo secuestro fue admitido por la guerrilla.
Este hecho, que los insurgentes atribuyeron a que se está negociando en medio del conflicto, fue el que desató el emplazamiento del Gobierno el pasado miércoles.
A pesar de esta tensión generada por el cruce de declaraciones, el acuerdo de no hablar de la confrontación armada en la mesa de diálogo se cumplió, y durante la reanudación de las conversaciones solo se tocó el tema agrario, primer punto de la agenda.
Sin embargo, De la Calle reiteró que «solo habrá cese bilateral el día que firmemos un acuerdo para terminar el conflicto».
El ministro del Interior, Fernando Carrillo, dijo que las Farc «no pueden negociar con hipocresía o con un doble discurso». Anotó que «negocian con sinceridad o serán las responsables del fracaso del proceso de paz».
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