Llegaron 16 congresistas, entre senadores y representantes a la Cámara, de todos los partidos. Otros 17 manifestaron su deseo de sumarse a la causa, pero no pudieron estar en la primera cita porque se les cruzó con las sesiones en sus respectivas comisiones. Se trata de la que de hoy en adelante se conocerá como la “bancada de las víctimas de las Farc”, conformada por todos aquellos legisladores que de una u otra manera han padecido en carne propia o a través de sus familiares la violencia guerrillera: secuestro, homicidio, daño a bienes civiles, tortura, desplazamiento forzoso, atentados, amenazas, entre otros crímenes.
La senadora liberal Sofía Gaviria hizo la convocatoria. Hermana del exgobernador de Antioquia Guillermo Gaviria, secuestrado y asesinado por esa guerrilla, dice que lo que se quiere no es atravesarse en la negociación que adelanta el gobierno del presidente Juan Manuel Santos con las Farc en La Habana, sino “buscar que llegue a buen puerto, dándoles visibilidad a los ciudadanos que en este largo conflicto han sido afectados, no han logrado reconocimiento y mucho menos reparación”.
En la lista de asistentes estaban, por ejemplo, Clara Rojas (liberal), Margarita Restrepo (Centro Democrático), Nora Stella Tovar (Centro Democrático), Jaime Felipe Losada (Conservador), Orlando Guerra (Conservador), Fernando Nicolás Araújo (Centro Democrático), Álvaro Hernán Prada (Liberal), Harry González (Liberal), Hernán Andrade (Conservador), Andrés García Zuccardi (la U), Óscar Mauricio Lizcano (la U) y también Roy Barreras (la U), quien dijo ser víctima hace varios años ¬junto con su familia¬ de la guerrilla. Everth Bustamante (Centro Democrático), también dijo ser un perseguido al ser declarado objetivo militar por las Farc.
“Respetamos y admiramos los procesos individuales de catarsis de las víctimas que fueron seleccionadas para interactuar, de forma pacífica, con sus victimarios, en la presente negociación de paz. Pero creemos que hay que tener en cuenta que estas personas actúan en representación de la evolución de su propio drama y no del colectivo de las víctimas de las Farc. La participación de las víctimas debe venir del consenso de las mismas para que pueda ser legítima y para que su vocería sea acatada por todas las instancias”, explicó la senadora Gaviria.
Y en efecto, la idea de la bancada es darles a las víctimas de las Farc la mayor visibilidad posible. “Buscamos ser la voz de quienes no tienen voz. Nosotros hemos sido visibilizados y reparados, pero queremos legislar a favor de todas, defender sus derechos y fijar nuestras posiciones frente al proceso de paz”, dijo el senador Mauricio Lizcano, hijo del exparlamentario y exsecuestrado Óscar Tulio Lizcano. Clara Rojas, por su parte, quien también padeció el flagelo del secuestro, habló de hacer un esfuerzo por la unidad: “Militamos en partidos diferentes, pero por encima de las orillas ideológicas podemos construir una posición única. El primer paso ya se dio”, enfatizó.
Una postura acorde con lo que piensa el senador uribista Fernando Nicolás Araújo, hijo del excanciller Fernando Araújo, quien durante seis años permaneció en poder de las Farc hasta que logró escapar. Según expresó, el Centro Democrático no está en contra del proceso de paz de La Habana y lo que espera es que se firme rápidamente un acuerdo, con la prioridad de una reparación a las víctimas. Con una premisa: “Los crímenes de lesa humanidad no pueden gozar de ningún tipo de amnistía. No está en nuestro fuero ni en el del Gobierno, la facultad de indultar delitos que son considerados como crímenes de la mayor gravedad y que, por lo tanto, no son perdonables, a la luz de la justicia internacional”.
Para Margarita María Restrepo, también representante uribista, a quien le han secuestrado y asesinado familiares —contó que su tía murió en el atentado de El Nogal—, el objetivo es que los congresistas afectados por las Farc se unan en su propio dolor y sus experiencias para trabajar por las víctimas: “Esto no es una pelea política, no nos pueden seguir revictimizando. Queremos una paz duradera, seria y respetuosa con los colombianos”, agregó. Precisamente, el primer compromiso de la nueva ‘bancada de víctimas’ es trabajar porque se respete el derecho de las víctimas a la verdad y a la reparación, la urgencia de garantizarles la libertad de expresión, y buscar la manera de que las Farc den demostraciones contundentes de arrepentimiento y de renuncia a la violencia.
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