Durante 2012 se repararon por vía administrativa más de 157 mil personas, 40 mil más que las esperadas, por cerca de $1 billón.
Con una ceremonia emocionante y desgarradora, en la que más de una decena de víctimas contaron sus experiencias en la violencias y el camino de la reconciliación, la Unidad para la Atención y Reparación Integral a las Víctimas celebró su primer año de vida. Con la voz quebrada y lágrimas surcando sus rostros se fueron poniendo de pie una a una. Contaron y cantaron sus dolores, pero sobre todo mostraron su satisfacción de ser hoy los sujetos del programa más importante de un gobierno colombiano: la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras.
Los casos de Virleida Ballesteros, líder de Urabá; de Rumaida Paternina, en Sucre, o de Blanca Luz Barba Ruiz, del Atlántico, conmovieron a los asistentes y a sus compañeros. Paula Gaviria, directora de la Unidad, en más de una ocasión se tuvo que secar las lágrimas disimulando su quebranto. “Hoy le he ganado la carrera a la muerte, les gané la carrera a los violentos y se las seguiré ganando”, advirtió Blanca Luz, una atleta que desde que inició su carrera deportiva luego de ingresar a la unidad, se dio cuenta de su condición de víctima y reconoció qué la hacía feliz y para qué era buena: para correr. Y así lo ha hecho desde que salió huyendo de Soledad (Atlántico) para salvar su vida y la de sus hijos.
“Quisimos celebrar este año de resultados en un ejercicio de reflexión sobre lo que ha sido este proceso para nosotros. La satisfacción es ver a las víctimas sentirse reconocidas y ver que entienden la reparación como algo más que un cheque”, señaló Paula Gaviria. Sin embargo, en materia de cifras las cosas también son significativas: la meta para 2012 era indemnizar 110 mil personas, pero ante el desborde de las solicitudes se amplió y se indemnizó a 157.800 personas, por un valor de $915 mil millones. Para Gaviria, más importante que el número de indemnizaciones, es que 82 mil de esas personas solicitaron el acompañamiento del Estado y construyeron un plan individual de reparación.
“El plan busca que las víctimas puedan darle forma a la reparación, porque no todas lo entienden de la misma forma. Hay diferentes expresiones de esto y lo que queremos es que la reparación tenga sentido para ellas. Ese es nuestro objetivo. La meta para 2013 es llegar a un total de 150 mil personas indemnizadas y vamos a trabajar con mucho énfasis en la rehabilitación y las reparaciones colectivas”, explicó Gaviria.
Según explicó Gaviria, durante este año se tiene contemplado impulsar el retornó de las comunidades de Mampuján, Las Brisas y San Cayetano, así como el de los emberas chamis que están en Risaralda y el de los wayuus que están en Maracaibo (Venezuela) y Bahía Portete (La Guajira). “En reparaciones colectivas tenemos priorizados 150 colectivos, la mitad son comunidades étnicas y con ellos el tema está ligado al territorio ancestral, por lo que haremos un trabajo articulado con la Unidad de Reparación de Tierras”, señaló.
Antes de terminar el evento, un grupo de víctimas pasaron al frente del auditorio, recibieron una rama de bambú —que simboliza el retorno en algunas culturas orientales— y recibieron el estruendoso aplauso del público. “En Colombia, desafortunadamente hay demasiadas víctimas. Lo que pasó en este país no tiene nombre, la magnitud del horror, del dolor, es indecible, pero estamos haciendo un ejercicio de paz y reconciliación cuando ellas son el centro de nuestra atención, el motor de nuestros esfuerzos como nación”, concluyó la directora de la Unidad de Víctimas.
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