Gobernación de Antioquia detectó el riesgo de desaparición en que se encuentra esta lengua indígena
“Aquí ya hablamos es emberañol. Palabras como celular, computador o Internet no existen en el nuestra lengua emberá, que cada vez es menos utilizada”, afirmó Camilo González, un joven del resguardo indígena Karmatarua-Cristianía, en el Suroeste.
La Gobernación detectó hace un par de años el riesgo de desaparición en el que se encuentra esta lengua indígena y con el objetivo de preservarla adelanta un estudio para construir un diccionario de emberá chamí con apoyo técnico de la Universidad de los Andes.
“Ya logramos unificar el alfabeto (sonidos y pronunciación) y en su grafía (escritura). Ahora revisamos el primer manual pedagógico de esta lengua que servirá de apoyo a los docentes. Se imprimirán 500 ejemplares el próximo mes”, sostuvo Carlos Salazar, gerente indígena de la Gobernación.
El funcionario agregó que en este trabajo han participado profesores e indígenas, y las secretarías de Educación y Participación Ciudadana. Destacó también que si bien el chamí es uno de los tres dialectos del emberá, es un avance para lograr unidad con el katío y el dóbida.
La investigación es coordinada por el doctor en lingüística de la Universidad de París, Daniel Guillermo Aguirre, actual director del posgrado de lenguas aborígenes de Uniandes y quien hace 20 años estudia esta lengua.
Aguirre y un grupo de 20 estudiantes de antropología y lingüística de este claustro visitaron el mes pasado los resguardos de Jardín, Pueblo Rico, Támesis y Bolívar.
“Realizamos entrevistas con los adultos mayores sobre recetas, nombres de plantas, animales y prácticas culturales. Esto nos ha permitido recuperar palabras como berora (guagua) y opoa (iguana), que harán parte del diccionario emberá chamí – español”, agregó el lingüista.
Salazar espera tener los recursos para que a finales de este año –con motivo del Bicentenario de Antioquia–, el diccionario esté en las escuelas de estos resguardos y en las demás bibliotecas y colegios del departamento.
Aguirre visitó por primera vez el Suroeste en la década de los ochenta, pero hace cuatro años que retornó se sorprendió por los cambios que ha sufrido el idioma.
“Existe una ley que los protege, pero no se aplica. Estas lenguas son orales, por lo tanto, frágiles. Su escritura es una forma de salvaguardar su estructura y pronunciación. Si no hacemos nada, en 20 años podrían desaparecer”, concluyó Aguirre.
Oscar Andrés Sánchez A.
Redactor EL TIEMPO
Medellín
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