En Norte de Santander, la guerrilla habría infringido los lineamientos durante su desplazamiento.
A los alcaldes de los municipios de El Tarra, San Calixto y Tibú (Norte de Santander), el Ejército les extendió una solicitud de descargos para que expliquen su responsabilidad en una cadena de violaciones a los protocolos establecidos para el traslado del frente 33 de las Farc, que habría cometido durante los trayectos desde las áreas de preconcentración hasta la Zona Veredal Transitoria de Normalización, ubicada en Caño Indio, Tibú.
Este fin de semana se conocieron estos requerimientos realizados por la institución con el propósito de reunir información y elevarla al Comando General de las Fuerzas Militares y al Ministerio de Defensa, para que dichas instancias hagan la debida anotación al mecanismo tripartito de monitoreo y verificación de los acuerdos de paz, integrado por la guerrilla, el Gobierno y la Oficina de las Naciones Unidas (ONU).
Uno de los documentos que le fue entregado al alcalde de El Tarra, José de Dios Toro Villegas, lo firma el comandante de la Brigada Móvil No.33, coronel Jorge Eliecer Durán, y solicita información de quiénes de la administración local habría autorizado la realización de eventos y el montaje de pasacalles en varios puntos de esta población nortesantandereana.
“Hay unos protocolos que están escritos y que son sencillos y ellos (las Farc) los han venido incumpliendo, por lo menos en el movimiento en el movimiento que han hecho en Norte de Santander. (…) Como comandante tenemos un escalón superior al cual le hemos informado de esas anomalías y ellos informan a las instancias correspondientes”, aseguró el general Jaime Carvajal, comandante de la Segunda División del Ejército.
Según explica el alto oficial, los milicianos con armamento en mano han profesado misas, han presidido encuentros con las comunidades en zonas rurales y urbanas y han estado cerca de menores de edad, hechos que estarían vulnerando los esquemas de seguridad establecidos en la mesa de diálogo en La Habana, Cuba, para realizar dichos traslados.
Desde la semana pasada, cerca de 600 hombres del frente 33 de las Farc, que estaban preconcentrados en los municipios de San Calixto, El Tarra y Tibú, emprendieron su marcha hacia la zona de desarme en Caño Indio, en zona rural del Catatumbo.
Aunque se esperaba que en el transcurso de esta semana culminara su movilización, un cerco campesino liderado por la Asociación Campesina del Catatumbo (Ascamcat) ha impedido el avance de la caravana de 200 hombres que faltan para completar el número de guerrilleros concentrados en esta región del país.