El presidente ha asumido con preponderancia la defensa de la fuerza pública y enfrenta las críticas.
Justo cuando se cumplen tres años del mandato de Juan Manuel Santos como presidente de la República, el mandatario dejó ver su intención de tener en las Fuerzas Militares un aliado que juegue un papel fundamental en lo que queda de su gobierno, una eventual reelección y, además, el posible advenimiento del fin del conflicto con las FARC.
La primera parte de la actual administración ha sido clara en la búsqueda de las herramientas que propendan por la verdad, la justicia y la reparación de las víctimas del conflicto, pero hace algún tiempo que el mandatario ha podido tomar de lleno en sus manos la bandera de la defensa de los derechos de los miembros de las Fuerzas Armadas, algo que dejó en claro el presidente durante su discurso del 7 de agosto, día del Ejército.
Santos tuvo halagos hacia los militares, encaminados en hacerlos ver como héroes. En su discurso optó por incluir diferentes agradecimientos a quienes -según afirmó- velan por la seguridad de los colombianos y han tenido que llevar la peor parte del conflicto que durante años ha marcado la historia del país.
Pero eso no es todo. Con anterioridad, el Gobierno ha venido impulsado diferentes iniciativas, de las cuales la principal es haber sacado adelante la reforma al fuero militar, normatividad que -según el mandatario- les ofrece a las fuerzas del Estado seguridad jurídica durante sus actos de servicio, algo largamente esperado por la cúpula militar.
En contraposición, todavía se oyen las críticas por parte de defensores de Derechos Humanos que consideran que, después de todo, podría existir impunidad en graves delitos con esta nueva legislación, y el gran temor para ellos es que el país se pueda ver envuelto nuevamente en casos tan siniestros como el de los ‘falsos positivos’.
Aun así, el Gobierno la ha defendido y ha argumentado que lo que se busca es dar un marco justo para los militares en el que conozcan sus límites en la lucha contra organizaciones armadas ilegales y que no terminen por ser juzgados por cumplir con su labor.
Hasta el fin del fin
Pero así como Santos no ha escatimado esfuerzos para hacerle ver a la fuerza pública su interés por mejorar sus condiciones y resaltar la importancia que tiene su papel dentro del Gobierno, también les ha hecho ver su obligación es no bajar la guardia hasta que el conflicto armado en el país llegue a su fin.
“La ofensiva militar se mantiene con todo ímpetu hasta el momento en que logremos los acuerdos que le pongan fin al conflicto», subrayó el presidente Santos en su discurso de este miércoles en Medellín. “Por eso la orden a todos los soldados de tierra, mar y aire y a todos los policías es mantener la ofensiva, presionar al máximo”, añadió.
Para el presidente es claro que las Fuerzas Armadas tienen un papel importante en la resolución del conflicto armado y, por ello, busca que si se llega a buen puerto en los diálogos con las FARC y los que en el futuro puedan venir con el ELN, gran parte de ese logro corresponde a su labor de diezmar las filas guerrilleras.
“Ustedes podrán decir: Yo portaba el uniforme cuando finalmente logramos la paz, logramos esa victoria que anhela el pueblo colombiano”, les dijo el presidente a los uniformados.
Más bienestar, ¿menos críticas?
Santos, en una clara jugada por acallar las críticas -principalmente provenientes del uribismo- de que en su gobierno ha habido indiferencia frente al bienestar de tropas y que las ha dejado a su suerte, anunció este miércoles que habrá 1,1 billones de pesos destinados a ese rubro, algo que catalogó como “granito de arena en demostración no solamente nuestra gratitud, sino nuestra obligación, nuestra responsabilidad como gobierno y como sociedad”.
Ante la inversión hecha, el mandatario indicó que todo hace parte de un gran esfuerzo, que se ha podido consolidar gracias al impuesto al patrimonio. Dijo que de ese dinero, cerca de 350.000 millones de pesos han sido destinados directamente a centros de rehabilitación para los miembros de la fuerza pública.
De hecho, inauguró el centro de rehabilitación ‘Héroes de Paramillo’ en la capital antioqueña y anunció la construcción de otro, que sería el más grande e importante de América Latina, en Bogotá.
La pregunta es qué tanto le está funcionando a Santos esta estrategia ante las tropas. Y si busca un nuevo mandato, deberá hacer un delicado equilibrio entre la mano dura que deberá mantener para no permitir que el país se siga desangrando y la mano tendida para alcanzar la paz. En ambos escenarios, las Fuerzas Militares son clave.
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