El dramático panorama de 6.000 niñas de menos de 14 años embarazadas cada año y 6.000 hombres abusadores o violadores nos pide con urgencia reflexión, investigación, matices, historias…
Más de 6.000 menores de 14 años son mamás cada año en Colombia. Niñas de 11, 12, 13 y 14 años se vuelven madres todos los días en el país. Y seamos precisos al contar esta historia: un hombre mayor que se acuesta con una niña de 12 años, aun cuando ha existido algún consentimiento, está consumando un acto de violación. En efecto, el Código Penal, en su artículo 208, señala que sostener relaciones con menores de 14 años puede conllevar una pena de prisión de 12 a 20 años, porque todas ellas han sido víctimas de un execrable abuso sexual, muchas veces de un incesto y siempre de una disfrazada violación.
Estos son los hechos y sin duda es positivo que los últimos sucesos mediáticos alrededor de la bebé secuestrada hayan permitido abrir este debate en el país. Sin embargo, al abordar esta cuestión, no deja de ser preocupante la cantidad de vacíos e interrogantes que existen: ¿quiénes son estos hombres de 20, 24, 27 o 50 años que se están acostando con estas niñas? ¿Sabemos algo de ellos? ¿Los medios de comunicación nos han contado sobre sus historias de vida? ¿Existen datos del Instituto de Bienestar Familiar o del Ministerio de la Protección Social? ¿Sabemos algo sobre la rabia que deben tener con ellos mismos, con el mundo, con su falta de padre, de país, de nación, de identidad? ¿Qué tan culpable es la religión que satanizó y reprimió la sexualidad y que resume una triste historia de dominación y de poder que la cultura patriarcal ha construido para la desgracia de todas y todos? ¿Podemos comparar a un muchacho de 16 años que se acuesta con su noviecita de 13 y la embaraza con el hombre de 47 que abusa de una niña de 12?
De la misma manera me pregunto ¿quiénes son estas niñas que juegan a ser mujeres antes de tiempo en un miserable simulacro de un acto de amor? Y a pesar de que las conocemos un poco más que a los hombres gracias a los trabajos de Profamilia y de otras ONG, encontrar un único perfil de ellas es aún un imposible. Muy a menudo, son niñas cuya infancia ha sido amputada, truncada por la pobreza, por falta de oportunidades, por violencias intrafamiliares; niñas envenenadas por mensajes que les repiten la importancia de ser deseables con el fin de que un hombre las ame y las salve; en fin, niñas que han sido maltratadas por la vida y que han encontrado en una promesa de amor la única manera de escapar a un oscuro destino, entendiendo además que solo la maternidad será capaz de otorgarles algún derecho y alguna autoridad en este país aún tan maternalista. Por supuesto, así no han podido aprender a amar como se debe en la tierra de los humanos.
Volviendo a los hombres, y ante la falta de matices y de información sobre su historia y la evidencia de que no podemos comparar al adolescente de 16 años con el hombre de 47, me pregunto: ¿qué hacemos con estos 6.000 hombres abusadores? ¿A todos los mandamos a la cárcel o los castramos, como propone Salud Hernández en su última columna? Creo que a este propósito nos hace falta reflexionar, porque es evidente que este dramático panorama de 6.000 niñas de menos de 14 años embarazadas cada año y 6.000 hombres abusadores o violadores nos pide con urgencia reflexión, investigación, matices, historias, relatos y, por supuesto, un duro diagnóstico relativo a este país más feliz del mundo, que prefiere seguir sin saber; un país que enferma a su gente por falta de educación, por ceguera y doble moral ante una realidad compleja que exige una educación sexual sin tabúes y frentera.
Como feminista, hubiera debido afirmar que la ley es para todos; pero hoy no pude. Es que es más complicado de lo que parece.
* Coordinadora del Grupo Mujer y Sociedad
http://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/florencethomas/seis-mil-hombres-en-la-carcel-florence-thomas-columnista-el-tiempo_12562695-4