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Medio ambiente, ONG y corporaciones

By 12 de junio de 2013No Comments

El anuncio de Jason Clay —vicepresidente del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, por su sigla en inglés)—, de focalizar su trabajo en las grandes empresas o corporaciones multinacionales, ha generado gran debate entre los ambientalistas.

Esto no es nuevo; desde hace años, otras organizaciones ambientales internacionales lo han venido haciendo.
 
Conservación Internacional (CI) se ha relacionado con corporaciones por más de 20 años, con el propósito de mejorar sus prácticas ambientales y conservar la naturaleza. Ellos han colaborado con las empresas para optimizar sus prácticas y las han presionado para que financien iniciativas de conservación. CI creó el Centro de Liderazgo Ambiental Empresarial para colaborar con corporaciones en minimizar el impacto ambiental que provocan y aprovechar la creatividad del sector privado a favor de ecosistemas saludables y el bienestar humano.

The Nature Conservancy (TNC), al validar su trabajo con las grandes empresas, argumenta que las corporaciones tienen un impacto sustantivo en el ambiente y, por ello, hay que trabajar con ellas para que sus prácticas no resulten en daños al medio ambiente.

La declaración del vicepresidente de WWF ha sido ampliamente discutida dado que afirma que, para alcanzar el objetivo de conservación de la diversidad biológica y los ecosistemas naturales del planeta, antes que la inversión directa en conservación es más efectivo y eficiente focalizarse en trabajar y generar cambios en las grandes corporaciones internacionales. Parece como si se estuviese cambiando el símbolo del panda por el de la Shell.

En la búsqueda de un planeta sostenible, WWF se focaliza en trabajar con las 100 compañías que controlan el 25% de los 15 productos más consumidos en el mundo. En un mundo donde la población y el consumo están aumentando aceleradamente, el trabajo con las grandes corporaciones, según Clay, es el mejor camino para lograr resultados importantes en el corto plazo, ya que las corporaciones pueden hacer cambios en sus prácticas y presionar el cambio en las prácticas que utilizan las empresas y pequeños productores que les suministran materia prima.

Debemos seguir trabajando con los consumidores y como individuos tener prácticas y hábitos amigables para con el medio ambiente. Esto es parte importante de la estrategia y es tarea que nos corresponde y se complementa con la posibilidad de mejorar la gestión de los productores y las grandes corporaciones.

Desde una perspectiva local, es criticable que las ONG ambientales internacionales —interesadas en disminuir la contaminación, establecer áreas protegidas y conservar la biodiversidad— actúen como consultoras para los gobiernos locales y las grandes corporaciones y compitan con las ONG nacionales y locales por los pocos recursos disponibles en los fondos internacionales, los gobiernos nacionales y el sector privado para la gestión ambiental local. En el ámbito internacional, las cosas son distintas. El trabajo con las grandes corporaciones que hacen las ONG internacionales no lo pueden liderar ONG locales.

En la búsqueda de alternativas y soluciones, es indispensable trabajar con los productores y cambiar la forma como operan los negocios. No es políticamente incorrecto, ni es una falta de ética, trabajar con los productores y las multinacionales; ellas son parte del problema y deben ser parte de la solución. Sin embargo, las ONG internacionales y las ONG locales tienen sus espacios tanto en el trabajo con las empresas como en la gestión directa de conservación, y debe haber respeto mutuo por dichos espacios.

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