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Empleo y ecosistema

By 2 de julio de 2013No Comments

El deterioro actual de los ecosistemas, los cambios en las lluvias, la crisis económica y los TLC no permiten generar rápidamente suficiente empleo productivo rural para lograr la paz.

Tres de estos factores no se modificarán en el corto plazo, pero el primero, el deterioro ecosistémico, podría justificar actividades públicas y privadas generadoras de empleo.

Me refiero a las acciones necesarias para proteger y conservar las reservas forestales, los páramos, los humedales y los parques naturales, y también a proyectos públicos y privados conducentes a restaurar los ecosistemas rurales de la región Andina y de la región Caribe que han traspasado los límites de sus capacidades de producción agropecuaria.

El aumento rápido de la población a partir de la década de 1940, la violencia partidista, los desplazamientos forzados, la ganadería extensiva en las laderas, la deforestación de los piedemontes, la ruptura del pacto internacional cafetero, las modificaciones en el cultivo de ese grano, la contaminación biológica intensa de los ríos principales, el trasvase de las corrientes hacia los acueductos, la aplicación masiva de plaguicidas, el aumento del área cubierta por monocultivos, la subversión, el auge del narcotráfico, la fumigación aérea de los cultivos de uso ilegal, el paramilitarismo, las bacrim, los altibajos de la economía internacional, la inestabilidad de los mercados de productos agropecuarios, la disminución de los glaciares en la cordillera, la minería, los cerebros fugados hacia el extranjero, la persistencia de la pobreza en el campo, las modificaciones de los fenómenos de El Niño y La Niña, son algunos de los procesos que, al interactuar, conforman sinergias que tienen efectos negativos sobre la estructura física y biológica del país, causas y efectos del desempleo rural.

En lugar de ignorar o desdeñar estas situaciones, el país debería reorientar sus recursos públicos y privados a proteger, reconstruir y restaurar el campo. Para asegurar la protección de las reservas forestales, de los páramos, los humedales y los parques naturales se necesitan decenas de miles de personas. Las necesidades de mano de obra en la vigilancia de los parques son gigantescas: actualmente sólo existen 600 funcionarios para planificar y vigilar más de 12 millones de hectáreas. Si deseamos conservar adecuadamente nuestros recursos podríamos constituir alianzas entre lo público y lo privado, proporcionar subsidios o generar instrumentos financieros utilizables por los propietarios. Esas alianzas podrían también utilizarse para restaurar los ecosistemas. Una labor intensa que necesitamos para ser pacíficos.


http://www.elespectador.com/opinion/columna-430315-empleo-y-ecosistema

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