Skip to main content
Noticias

Editorial: La propuesta del Fiscal

By 4 de septiembre de 2016No Comments

Y se requiere generar consenso, mirar todas las opciones, incluida la aspersión aérea.

Firmado el acuerdo final de La Habana con las Farc, quedan otras preocupaciones serias que tienen que ver con orden público y, finalmente, con el ideal de paz en que debe vivir una sociedad.

Uno de esos puntos negros y complejos es el narcotráfico, que, si se quiere ver reducido a sus mínimos, debe ser erradicado desde su origen, que es la raíz de la propia planta de coca, que evidentemente nos está desbordando. Hay que recalcarlo. De 47.000 hectáreas cultivadas en el 2012, se pasó a casi 97.000 en el 2015, y ya se habla de más de 100.000 hectáreas, a la fecha. Y, como lo dijimos recientemente en este espacio, de esa planta viven unas 700.000 familias. Y no todas por voluntad, porque muchas son sometidas por las bandas dedicadas a este ilícito.

Por eso está bien que el propio fiscal general de la Nación, Néstor Humberto Martínez, recién subido al potro, haya dirigido la rienda hacia este flagelo. Y lo ha hecho con una propuesta audaz y polémica, en carta al ministro de Justicia, Jorge Eduardo Londoño, como es la de volver a la fumigación aérea, e invitándolo a que convoque una reunión extraordinaria del Consejo Nacional de Estupefacientes.

La del Fiscal es una preocupación justa; y no es una iniciativa al desgaire, sino con base en hechos irrefutables. Porque a ojos vistas, a un ritmo de 12 o 15.000 hectáreas arrancadas manualmente por año, como vamos hoy, se ve muy lejano acabar con las 100.000 que hoy crecen y producen sus cuatro cosechas al año.

Además, custodiadas por las trampas letales de las minas antipersonas y por los campesinos, que cada día incrementan los llamados ‘bloqueos sociales’ para impedir que los erradicadores oficiales cumplan con su ardua tarea. De manera que el panorama es poco menos que desalentador.

Es vedad que en los acuerdos con las Farc se plantea primordialmente la erradicación voluntaria, pero sin perjuicio de buscar otras salidas si las condiciones de seguridad o el incumplimiento de las comunidades con la sustitución se convierten en obstáculo de la lucha contra el narcotráfico.

Por todo lo que significa, porque con la coca crece también un componente de guerra, especialmente en zonas que deje la guerrilla, el planteamiento del encargado del ente acusador no puede pasar desapercibido. En este momento de la vida nacional, es urgente agotar todas las alternativas para detener el flagelo. Y la de la aspersión aérea, más cuando se haría con otro herbicida como el glufosinato de amonio, distinto del glifosato, debe considerarse.

El caso es que, por un lado, podemos estar dando un gran paso hacia la paz, pero, por otro, dando uno atrás, pues con la coca se mueve un mundo oscuro, violento, que cobra muchas vidas y corrompe. Así que los cultivos no pueden seguir avanzando como una mancha vergonzosa.

Es evidente que se necesitan programas de desarrollo alternativos, incentivos jurídicos –que los hay–, opciones reales para el cocalero raso; seguir la lucha contra los narcotraficantes y toda la red de producción, pero urge que haya voluntad clara de los cultivadores y cooperación con la Fuerza Pública antes que con los carteles. Y se requiere, en todo caso, tomar el toro por los cuernos, generar consenso, mirar todas las opciones, incluida la aspersión aérea.

http://eltiempo.com/opinion/editorial/la-propuesta-del-fiscal-editorial-el-tiempo/16692129

Leave a Reply