No podemos desmilitarizar ni un centímetro, dijo el Presidente en Toribío tras consejo de ministros.
«No va a haber ningún despeje (…). Nosotros también estamos cansados de la guerra, pero no podemos desmilitarizar un solo centímetro del territorio nacional«. De esta forma, el presidente Juan Manuel Santosdescartó la propuesta de que sea la guardia indígena, y no la Fuerza Pública, la que asuma el control de la seguridad en algunas zonas del norte del Cauca afectadas por acciones de las Farc. (Lea también: Indígenas se rehusaron a hablar con el presidente Santos en Toribío).
Esta declaración del mandatario cerró un consejo de ministros en Toribío (Cauca), municipio que en los últimos días ha sido objeto de intensos hostigamientos de esa guerrilla. «No vamos a disminuir la guardia un solo minuto. La guerrilla está atacando a la población civil porque los estamos sacando de sus madrigueras», subrayó Santos.
Con estas palabras respondió al anuncio del consejero político de la Asociación de Cabildos Indígenas del Norte del Cauca, Feliciano Valencia, de que las comunidades van a «expulsar a todo grupo y actor armado que haga presencia» en sus territorios, «sea legal o ilegal, porque están desarmonizando» sus zonas. Los indígenas hicieron el anuncio en la plaza principal de Toribío -a pocos metros de donde Santos sesionaba con su gabinete-, luego de rehusarse a hablar con el Jefe del Estado por considerar que las circunstancias no eran propicias. (Lea aquí: Restos de avión desaparecido en el Cauca fueron ubicados)
Poco después del mediodía, un grupo de unos 100 indígenas se desplazó a los lugares en los que, según dijeron, se encuentran el Ejército y la guerrilla, para pedirles que abandonaran el territorio.
En los últimos días destruyeron algunas trincheras de la Policía en el casco urbano de Toribío, donde se han concentrado los hostigamientos. (Lea también: Guerrilla salió a carretera mientras Santos hacía consejo de Ministros)
Valencia dijo que están dispuestos a «correr el riesgo» de que el Gobierno quiera judicializarlos por hablar con los guerrilleros. «Si nos tenemos que ir a la cárcel, pues lo haremos los 99.000 indios que hay en el norte del Cauca», dijo.
El asunto, sin embargo, no quedó cancelado con las palabras de Santos, pues este miércoles por la tarde, mientras las Fuerzas Armadas realizaban intensos sobrevuelos, los indígenas continuaban en la zona rural.
A esta decisión se sumó el anuncio de lanzar el 20 de julio un «plan de armonización y control territorial» para «hacerles caer en cuenta» a los milicianos de que «están en un error».
Alta tensión
La de este miércoles en Toribío fue una jornada de tensión. Por la mañana, antes de que Santos arribara al municipio en compañía de su gabinete, se escucharon explosiones y disparos aislados sobre las montañas. Según reportes de las autoridades, la guerrilla había sido repelida hacia el área rural, pero los hostigamientos contra la Fuerza Pública y la población civil continuaban.
Por otra parte, persistía la preocupación por la presencia de artefactos explosivos en el casco urbano que visitaría el Presidente. El martes por la noche fueron detonados 10 de manera controlada.
El parque principal de Toribío comenzó a llenarse desde temprano. Cientos de habitantes del municipio y personas de otros lugares se apostaron en las calles para esperar la llegada de Santos.
No fue el recibimiento ideal. Aunque muchos esperaron al mandatario para estrechar su mano y tomarle fotos, hubo quienes chiflaron y gritaron insultos. No solo a Santos, sino también a algunos ministros.
Aunque los ecos de las explosiones ya no sonaban, comenzó así un nuevo pico de tensión. La molestia se acrecentó cuando los indígenas, que esperaban una sesión abierta, fueron informados de que solo algunos de sus líderes serían recibidos por el mandatario.
El consejo de ministros se realizó en una casa situada frente a la plaza central. A pocos metros de allí los indígenas tomaron la decisión de no hablar con Santos y partir de inmediato a los lugares en los que se encontraban los militares y la guerrilla para exigirles su retiro.
La tensión también vino por cuenta del malestar que generó la declaración del comandante del Ejército, general Sergio Mantilla, quien dijo: «No ha habido problema mayor». Afirmó que no había habido hostigamientos en el pueblo. Esto desencadenó otra rechifla.
De todas maneras, antes de regresar a Bogotá, Santos dialogó con el líder de los indígenas y se comprometió a reunirse con él para discutir sus inquietudes.
Al final, habitantes de Toribío aplaudieron al Presidente y le agradecieron por la inversión ofrecida y por el refuerzo de la Fuerza Pública. «Nosotros queremos vivir en paz. Yo tengo 44 años y desde mi adolescencia a veces abro la puerta y me encuentro con balas en el piso. Uno no puede vivir así», dijo uno de los indígenas.
Inversión para el Cauca
Santos anunció la puesta en marcha del Plan Cauca, que contará con inversiones por cerca de 500 mil millones de pesos, para educación, salud, vías, acueducto y alcantarillado y para proyectos que generen empleo. Para Toribío anunció una nueva plaza de mercado y un polideportivo, así como el incremento del pie de fuerza.
A la guerrilla le reiteró que «el Gobierno tiene la puerta abierta para que se desmovilice» y que habrá paz «por las buenas o por las malas».
Luis Guillermo Forero C.
Enviado especial de EL TIEMPO
Toribío (Cauca)
Enviado especial de EL TIEMPO
Toribío (Cauca)