Pobladores de Toribío, Corinto, Miranda y Argelia han dejado viviendas por hostigamientos de Farc.
Mientras los ojos del país están puestos en la delicada situación militar que se vive en el norte del Cauca, el torrente de desplazados en este departamento no cesa.
En las últimas dos semanas, de acuerdo con cifras de la Cruz Roja y la Gobernación del Cauca, los ataques de las Farc han obligado a por lo menos 2.500 personas de nueve poblaciones -entre ellas Toribío, Corinto, Jambaló, Miranda y Argelia- a salir huyendo de sus casas.
Lo preocupante es que, a diferencia de otros desplazamientos ocurridos en el pasado, la persistencia e intensidad de los hostigamientos y combates han impedido que la gente pueda retornar a sus hogares. Antes podían hacerlo en dos o tres días.
Una de las situaciones más delicadas se vive en Argelia, en el sur del Cauca, donde sus habitantes reclaman la misma atención que se presta a los acontecimientos en el norte del departamento. «Hemos pedido al Gobierno que mire hacia acá. Vivimos un capítulo muy duro del conflicto y no logramos superarlo», dijo el alcalde de Argelia, Elio Gentil Adrada.
En lo que va de este mes, la zona ha sufrido una dura escalada terrorista. Todo comenzó con un fuerte hostigamiento contra el corregimiento El Mango. Luego siguió el secuestro de los tripulantes de un helicóptero de una empresa privada que tuvo que aterrizar de emergencia en El Plateado. Posteriormente, una motobomba explotó en el casco urbano de Argelia, lo que causó la muerte de dos niños, y este fin de semana, un soldado fue asesinado en el parque del pueblo.
En El Mango, un poblado de la zona con 1.500 habitantes, aún son visibles las huellas del ataque que sorprendió a sus vecinos la tarde del 2 de julio. Ese día, una lluvia de cilindros y tatucos del frente 60 de las Farc dejó en la calle a varias familias. «Los guerrilleros bajaron en una turbo (camioneta) y de un momento a otro empezaron a lanzar bombas desde el parque; fue horrible», narró un lugareño.
Rosalba Daza, una de las damnificadas, se lamenta de que ahora tenga que vivir de la ayuda de sus vecinos. »A mí me destruyeron toda la casa. Tenía un hotel y ahorita quedé en la calle. Duermo donde amigos que me ayudan», relata. Otras 300 personas viven el mismo drama.
Y hoy, los pocos que se han atrevido a regresar al pueblo relatan que a las 5 de la tarde salen de sus casas a buscar un refugio por miedo a una nueva arremetida.
El fin de semana, miembros del Comité Internacional de la Cruz Roja y de su seccional en Colombia llegaron con una caravana humanitaria hasta los municipios más afectados.
De acuerdo con Elke Kooyman, delegada del CICR, tras una evaluación de los daños por los ataques, se encontró que solo en El Mango hay más de cien familias con sus casas muy dañadas, por lo que recibirán tejas y alimentos. Kooyman dijo que también entregarán ayudas a veredas cercanas con el fin de que puedan recibir a quienes se desplazan en las noches por temor a dormir en El Mango.
El gobernador del Cauca, Temístocles Ortega, pidió buscar soluciones efectivas a un problema que se repite desde hace décadas.
La ONU condena a la guerrilla
El representante en Colombia de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Todd Howland, condenó los hostigamientos de las Farc a pobladores del Cauca.
Dijo que fue testigo de la situación que se vive en el departamento.«Durante casi toda la misión escuché disparos y explosiones», contó Holland.
También confirmó que el coordinador de la guardia indígena de Miranda, Camilo Tarquinas, fue herido en la pierna izquierda cuando salía de la zona. Tarquinas se recupera en Cali.
‘Ni un centímetro’ del Cauca entregará Santos
Ante la insistancia de la comunidad indígena del Cauca de retirar a la Fuerza Pública de la zona para poner fin a los combates con las Farc,el presidente Santos ratificó que no retirará ni a la Policía ni al Ejército. «No hay la más mínima posibilidad de que este Presidente de la República ordene a la Fuerza Pública que se retire del Cauca», dijo Santos. Y agregó: «Ellos tienen la obligación de proteger cada centímetro de nuestro territorio.
Dijo que está dispuesto a dialogar con los indígenas, pero negó cualquier posibilidad de despejar el norte del Cauca o cualquier zona.
Indígenas hablaron con juez Garzón
En la Casa de la Guardia Indígena de Miranda (Cauca), los líderes de las etnias del norte del departamento se reunieron anoche con el juez español Baltasar Garzón, quien será interlocutor entre gobierno e indígenas. Tras el encuentro, el jurista dijo que hay voluntad de las comunidades para salir adelante. Por su parte, Feliciano García, consejero político de la Asociación de Cabildos del Norte del Cauca, dijo que con Garzón analizarán lo que no pudieron compartir con el presidente Juan Manuel Santos, en Toribío. Insistirán en que la guardia indígena establezca el control; incluso, anunciaron que enviarán una carta a las Farc en la que les dan plazo hasta la medianoche de hoy para salir del territorio; el mismo regiría para la Fuerza Pública. De lo contrario, dijeron, apelarán a vías de hecho. El Ejército dijo que seguirá en la zona.
No aparecen bombas y caja negra del Supertucano
Una de las prioridades de la Fuerza Pública en este momento es la recuperación de cuatro elementos que iban en el avión Supertucano que se estrelló el pasado jueves en Jambaló, Cauca. Se trata de tres bombas MK 82, con un poder de destrucción de hasta 150 metros a la redonda cada una, y la caja negra del aparato.
Los dispositivos desaparecieron del avión sin que hasta ahora se sepa con certeza si están en manos de algunos curiosos que llegaron al avión primero que las autoridades o si quedaron en poder de la guerrilla.
Aunque el alcalde de Jambaló, Silvio Dagua, dijo que los indígenas sacaron partes del avión a orillas de la carretera para entregarlas a organismos de derechos humanos, los líderes indígenas aseguran que no tienen conocimiento de eso.
La caja negra, o sistema de grabación de vuelo, sirve específicamente para conocer a qué altura iba el avión, en qué estado se encontraban los motores y escuchar las últimas conversaciones de la tripulación.
Con esa información, asegura el general Juan Carlos Ramírez, inspector general de la Fuerza Aérea Colombiana, se pueden establecer con exactitud las causas del accidente, en el que murieron los dos oficiales que tripulaban la aeronave.
«La ausencia de la caja negra no nos impide hacer la investigación, pero sí nos demora más«, indicó el oficial, quien afirmó que la primera conclusión de la investigación es que el avión no fue derribado ni por un misil, ni por impactos de bala de fusil. «Fue un accidente. Ahora lo que pretendemos buscar es si fue un error humano o un error mecánico, y la caja negra nos ahorraría tiempo», aseveró.
Ante la controversia que se ha generado por el supuesto derribamiento de la aeronave, el ministro de Defensa, Juan Carlos Pinzón, sostuvo que no entiende cómo algunos sectores siguen creyendo en la guerrilla, que se atribuyó el hecho.
«Otra vez esa organización terrorista le miente al país, y lo peor es que hay quienes escuchan sus mentiras», señaló Pinzón.