¿Qué expectativas tienen?
Lo más importante es concretar, definir mecanismos y presupuesto. Hay que decirlo, iniciamos una conversación en una situación muy complicada, porque en sólo un mes en el norte del Cauca han asesinado a 16 comuneros.
¿Las peticiones siguen siendo las mismas?
Vamos a pedir que se cree una comisión especial de investigación, porque desafortunadamente estos hechos se están dando en el punto donde es más alta la militarización. Además, pedimos la salida de la Fuerza Pública, control territorial por parte de nosotros, garantías para ese ejercicio y un fortalecimiento del gobierno indígena y nacional. Si en dos meses no vemos resultados concretos, estaremos tomando decisiones.
¿Qué significa para ustedes que el presidente reconociera acercamientos con las Farc?
Cambia el contexto político porque todo lo que estamos haciendo por la desmilitarización, fortalecimiento del control territorial y por la autonomía, es precisamente para garantizar que las instituciones gubernamentales funcionen de manera coordinada con los gobiernos indígenas. El planeamiento en esas comisiones es nuestra propuesta de paz.
¿Entonces ustedes piden tener un papel activo en una eventual negociación?
Sí, claro, planteamos diálogos humanitarios regionales para detener la guerra y esto pasa porque el Gobierno posibilite que los indígenas puedan tener acercamientos con los grupos organizados al margen de la ley para discutir las estrategias de guerra que han implementado en nuestros territorios.
¿Por qué creen que el presidente les abrirá un espacio?
Con el anuncio de paz hay entusiasmo y esperanza, porque se abre una posibilidad muy grande de que nosotros podamos abordarlo. Si el Gobierno considera que debemos estar en el proceso de diálogo, que es una de las expectativas que nosotros tenemos, lo hacemos. Que nos diga cuándo es el momento y cómo llegaríamos nosotros. En La María, el presidente recogió nuestra propuesta de paz e invitó al movimiento indígena para que lo acompañara en ese proceso.