Dicha comisión busca saber cuáles son los logros y necesidades de la erradicación de minas.
Mientras los niños jugaban en la cancha de la escuela de la vereda Campo Alegre de Cocorná (Antioquia), a menos de 50 metros un grupo de soldados rastreaba el escarpado suelo para asegurarse de que esté libre de minas antipersonales.
Es una jornada más de las que se viven a diario en el lugar hace casi un año, con el propósito de inhibir los explosivos que habían plantado las Farc y el Eln.
La dura tarea, realizada por el Batallón de Desminado Humanitario, tiene como objetivo devolverles la seguridad y la tranquilidad a los campesinos que abandonaron sus tierras, pero que hoy han vuelto, conscientes de que la seguridad y la paz han retornado.
Una comisión diplomática, encabezada por el embajador de Japón ante la ONU, Yoshifumi Okamura, visitó la zona. A la comisión le interesa saber cuáles son los logros en la erradicación de minas y, también, las necesidades.
Rafael Alfredo Colón, director del Programa Presidencial contra las Minas, explicó que, para seguir sumando ayudas al reto de desminar el territorio nacional, se invitó a la comisión de embajadores. Colón explicó que por medio de esta labor se han recuperado ya más de 29 kilómetros cuadrados para Cocorná.
El funcionario dijo que el fin de la guerra debe comenzar desde hoy, y el primer punto debe ser alejar a Colombia del nada honroso tercer puesto de mayor número de víctimas por minas en la historia y el mayor número de soldados heridos a causa de estos explosivos en el mundo.
Carl Case, coordinador integral contra minas antipersonales de la OEA, cree que en Colombia los tiempos serán mucho más rápidos gracias al despliegue y apoyo que han dado los países del grupo de la Otán.
Las autoridades destacaron el trabajo de organizaciones civiles que se han sumado al desminado, tal como lo ha hecho la ONG Halo Trust.
Los habitantes municipio, por su parte, se mostraron agradecidos por estos esfuerzos. Según el profesor de la escuela rural Edwin Ramírez, los estudiantes ya pueden estar tranquilos y pueden jugar por pastizales y montañas “donde antes nadie podía ir”.