El paro que tenía bloqueadas varias regiones se levantó gracias a más subsidios.
Era la salida rápida: acercar a los cafeteros al precio de sustentación de 750.000 pesos por carga de 125 kilos.
Sin embargo, además de la coyuntura, que llevó el precio de la carga a menos de 500.000 pesos –por primera vez en 4 años–, el sector padece una situación compleja, que va más allá de la confluencia de la caída del precio externo y la revaluación.
La debilidad del negocio se manifiesta en que el 59 por ciento del café que tomó el país en el 2012 fue importado, o en que luego de ser el segundo productor mundial del grano, hoy Colombia está en cuarto lugar, después de Brasil, Vietnam e Indonesia. Incluso, Honduras llegó a superarnos en producción a mediados del 2012.
Las importaciones del grano, según el Dane, pasaron de 1.284 toneladas en el año 2000 a 21.355 el año pasado.
La participación del café en el sector agropecuario pasó del 25 por ciento, a finales de los 70, a poco más del 6 por ciento hoy. Y en el producto interno bruto, la participación del café cayó a 0,6 por ciento en el 2011, desde el 3 por ciento registrado a comienzos de los 80, según el Banco de la República.
A ese punto se llegó tras una conjunción de hechos: el petróleo se disparó en el 2008, lo que encareció los fertilizantes. Muchos productores redujeron su uso y los arbustos quedaron más vulnerables a la roya. Entonces comenzó un proceso de renovación de cultivos, que dejó gran parte de estos fuera de producción y, al mismo tiempo, se desencadenó una ola invernal de tres años.
Las lluvias tumbaron las flores, lo que mermó la producción de cada planta, en un área reducida por la renovación, mientras la humedad y el menor uso de fertilizantes permitieron que se disparara la roya.
¿Tiene futuro el negocio del café sin ayudas estatales? Por ahora no, responde Andrés Espinosa Fenwarth, exasesor cafetero del Gobierno. Sí podrá hacerlo si la caficultura asume cambios profundos. Pero antes de emprender esa vía, para el experto era claro que el Ejecutivo debía aceptar un pago de sustentación –como sucedió ayer– y acercar la Federación de Cafeteros a los cultivadores.
Robustas, una opción
Asimismo, se debe reorganizar el gremio y atreverse a cultivar la variedad robusta, apetecida por la industria del café instantáneo. Sobre este punto, Luis Genaro Muñoz, gerente de la Federación, ha dicho que nada impide que se cultiven estos granos, aunque los recursos del gremio no deben comprometerse en eso mientras la Federación aglutina a pequeños cultivadores, pues estos proyectos son de gran escala.
Sobre la reorganización del sector, el Gobierno inició la conformación de una comisión de ajuste y nombró como su director a Juan José Echavarría, ex codirector del Banco de la República.
Entre tanto, se espera que la producción, que se viene restableciendo desde julio, recupere este año el nivel de 10 millones de sacos, en la medida en que el proceso de renovación dé frutos.
JUAN CARLOS DOMÍNGUEZ
Redactor de EL TIEMPO
Redactor de EL TIEMPO
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