Previo a la presentación en Barranquilla del informe anual sobre los Derechos Humanos, Todd Howland, representante en Colombia del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos,en dialogo con EL HERALDO habló sobre la falta de sentencias en 2014 y lo que va de 2015 por asesinatos y amenazas contra defensores de DD.HH., el proceso de paz, cifras sobre la situación en la Región Caribe y Barranquilla, entre otros temas de interés.
¿Cómo está en materia de derechos humanos la Región Caribe frente a otras regiones del país?
Tiene unas ventajas y otras desventajas: en razón de las ventajas las instituciones están tomando en cuenta la importancia de las amenazas contra defensores de los Derechos Humanos. El año pasado, en la región Caribe hubo 5 muertes de defensores de derechos humanos que nosotros documentamos, de las 45 que se documentaron en todo el país.
¿Y puntualmente Barranquilla?
Está en una mejor situación frente a otras partes del país. El año pasado se presentó una muerte de un líder de desplazados y un sindicalista. En amenazas tenemos 114 hombres y 34 mujeres en la región del Caribe y unas 15 en Barranquilla. En 2015 ya tenemos registradas 75 amenazas que parten de motivaciones ideológicas en contra de personas de izquierda.
¿Qué se necesita para mejorar la protección de los activistas de los DD.HH?
Un problema que observamos es que en 2014 no hubo sentencias en todo el país, en razón de amenazas y muertes de defensores de Derechos Humanos. Este año va igual y es gravísimo. Sí hay una inversión de más de 200 millones de dólares en razón de la Unidad Nacional de Protección, pero mayor protección va a llegar cuando se den sentencias contra las personas que atentan contra estos líderes.
¿El país viene mejorando en materia de derechos humanos?
Hay mucho potencial hoy en día para mejorar la situación en derechos humanos en el país, pero aún hay obstáculos. Dentro del informe registramos que hay violación de los derechos económicos, por ejemplo, el año pasado encontramos que en La Guajira se presentaron 43 muertes de niños por falta de agua potable y otras cosas como alimentación que son totalmente prevenibles. Colombia tiene un gran desarrollo económico y hay un problema muy grande en la distribución de la riqueza.
¿El proceso de paz ha generado un mejor clima para el respeto de los derechos humanos?
El proceso de paz es fundamental para Colombia y hay una necesidad para crear un espacio político, tanto para la izquierda como para la derecha. Los procesos de paz en todos los países siempre van a generar unas violaciones a los derechos humanos antes de llegar a un acuerdo y a lo mejor también después. En Colombia es más complicado porque siempre hay un número considerable de personas que están en contra del proceso y entonces hay quizás más amenazas hoy en día en razón defensores de derechos humanos que hace uno o dos años.
¿En dónde y cuándo se va presentar el informe?
Lo vamos a presentar mañana (hoy) en la Universidad del Atlántico y la idea es hacer una interacción con varias autoridades como la Fiscalía, la Policía para ver cómo mostramos esta situación con respecto a las amenazas a los defensores de Derechos Humanos en la región.
¿La búsqueda de la paz ha generado algún impacto positivo con respecto al respeto a los derechos humanos en el país?
En unas áreas el cambio de la retórica en el discurso del Gobierno Nacional sí ha logrado generar un impacto positivo pero en otras el impacto aún no es suficiente, por ejemplo en la fuerza pública durante el 2001 hasta el 2011 habían más de 20 investigaciones en la Fiscalía sobre los llamados ‘falsos positivos’, hoy en día ya no existe eso de las muertes por mostrar resultados.
¿Qué factores están generando estas amenazas?
Esto puede estar relacionado con dos cosas, uno el proceso de paz, donde hay unos sectores de la sociedad que no están a su favor y otros sectores que están empujando en razón del proceso. Segundo es que había despojos de tierras y los que tiene intereses económicos protegen estos territorios. Entonces las amenazas provienen por intereses económicos y el otro se deriva de la oposición al proceso de paz.