La Oficina manifiesta sus sentimientos de condolencia a los familiares de las personas muertas, y expresa a los heridos y a sus parientes su permanente solidaridad.
Al observar con dolorosa preocupación este ataque indiscriminado y terrorista, la Oficina reitera su rechazo a toda acción violenta contra civiles. Los responsables de este crimen, tanto los intelectuales como los materiales, han mostrado un irrespeto inaceptable por la dignidad humana y el derecho a la vida.
Los actos de terrorismo siempre han sido censurados y condenados por las Naciones Unidas, en todas las circunstancias, sean cuales sean las supuestas consideraciones políticas, filosóficas, ideológicas, raciales, étnicas, religiosas o de otra índole que se hagan valer para justificarlos.
En esta hora difícil para la sociedad, la Oficina pone de presente que el Estado tiene el derecho y el deber de prevenir, combatir y sancionar los actos de violencia perpetrados con el fin de intimidar a la población o violentar la democracia. La prevención de estos actos de violencia y la lucha contra sus autores deben ser llevadas a cabo de forma compatible con las exigencias del Estado de Derecho y con los principios internacionales de los derechos humanos y del derecho internacional humanitario.
https://hchr.hrev.org/wp-content/uploads/2003/02/cp0305.pdf