La Oficina en Colombia del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos desea expresar su grave preocupación por el alcance de las opiniones que, en los últimos días, se han hecho públicas respecto a la suerte futura de los responsables de graves violaciones de derechos humanos y de crímenes de guerra perpetrados en el territorio del país.
Alarma a la Oficina el contenido y la intención de tales pareceres, con los cuales se propicia, quierase o no, un clima de impunidad que inevitablemente generara una dinámica de estímulo a la continuación de atrocidades contra personas indefensas.
Como parte de la comunidad de naciones, Colombia ha denunciado en el Preámbulo de la Declaración Universal de 1948 que «el desconocimiento y el menosprecio de los derechos humanos han originado actos de barbarie ultrajantes para la conciencia de la humanidad».
Por ello, la Oficina cree necesario recordar ante las autoridades nacionales y la sociedad civil en su conjunto, una vez mas, que no solamente existen obligaciones internacionales ineludibles en materia de lucha contra la impunidad, sino que también hay sobre la materia imperativos morales y políticos cuyo respeto da, en cada país, el sentido y la medida de comunidad humana y civilización.
Los deberes de investigación y sanción del Estado, los derechos de las víctimas y la sociedad, y los avances del derecho penal en materia de persecución de los criminales mas alla de las fronteras, son hoy elementos centrales de la cooperación internacional y base indispensable del futuro de cualquier sociedad que aspire a una paz firme y duradera.
La Oficina exhorta a todos los colombianos a reflexionar sobre la necesidad de justicia que el proceso de reconciliación nacional debe satisfacer de manera prioritaria, para no construirlo sobre el olvido de los crímenes y el deprecio de las víctimas y su sufrimiento.