Al iniciar en el día de hoy su primera visita a Colombia, la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos ha tomado conocimiento de los trágicos hechos acaecidos al amanecer del domingo 18 de octubre en Machuca, vereda del corregimiento Fraguas, perteneciente al municipio de Segovia (Antioquia), en los cuales, a consecuencia de la explosión del Oleoducto Central y del subsiguiente incendio, fueron muertos y heridos numerosos pobladores de aquel caserío minero.
La Oficina en Colombia del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos desea transmitir al Gobierno y al pueblo colombiano, así como a todas las personas afectadas, en nombre de la Alta Comisionada y en el suyo propio, los sentimientos de su dolorosa consternación y solidaria condolencia.
La Oficina está profundamente preocupada por la posibilidad de que esta catástrofe sea, como parecen demostrarlo hasta ahora ciertos indicios, el resultado de acciones y omisiones con las cuales se ha infringido, de manera muy reprochable y grave, el Derecho Internacional Humanitario. La Oficina condena toda acción de guerra que viole el principio humanitario de distinción entre combatientes y no combatientes.
La Oficina recuerda que, con arreglo a lo dispuesto por el artículo tercero común a los cuatro Convenios de Ginebra y por el Protocolo II adicional a los mismos, en todo conflicto armado interno los combatientes se hallan obligados a respetar la vida y la integridad física de los miembros de la población civil, y a tomar las medidas necesarias para protegerlos de los peligros provenientes de los ataques.
La Oficina, en desarrollo de su misión de observar el cumplimiento del Derecho Internacional Humanitario en el conflicto que padece el país, considera indispensable que el Ejercito de Liberación Nacional (ELN), grupo armado cuyas fuerzas operan en la zona de Machuca, manifieste, con toda claridad y en breve termino, si como parte contendiente le cabe responsabilidad en el atentado.