Skip to main content
Pronunciamientos

Intervención del Señor Guillermo Fernández-Maldonado en el premio a la Defensa de los Derechos Humanos en Colombia 2015

By 8 de septiembre de 2015diciembre 15th, 2021No Comments

Señoras y señores de la mesa directiva,

Hace algunos días leí algo así como que la Real Academia de la Lengua había señalado que no era correcto dirigirse a todos y todas, pues una sola palabra los abarcaba. Entonces buenos días con todas.

Quiero agradecer la invitación que nos extendió Diakonia para sumarnos a este importante evento. Mis palabras, por supuesto, no sólo expresan mis consideraciones personales e incluso tampoco creo deben verse limitadas a la Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, sino que expresan el sentido del mandato que la ONU recibió de todas las naciones allí reunidas. Esto es, la promoción, la protección, la defensa de los derechos humanos. Nosotros también somos defensores de derechos humanos, pero nuestra prioridad son ustedes.

Ser defensor o defensora de derechos humanos significa un sacrificio en cualquier parte del mundo. Ellas y ellos dejan el tiempo que se puede dedicar a la familia, al trabajo o a sí mismas, para ser solidarios y defender los derechos de muchas otras personas. Y es importante recordar que defensoras y defensores no sólo exigen sus derechos individuales, sino que buscan la vigencia de los derechos de los colectivos, de las comunidades, de los más excluidos, pero al final luchan por los derechos de todas las personas.

Ellos y ellas, en realidad, plantean exigencias tan razonables como la efectiva vigencia de lo que manda la ley, la Constitución y los tratados internacionales. Más todavía, los derechos reconocidos en estos textos legales son fruto de sus luchas y exigencias. Incluso la Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos no hubiese sido creada sino es por la demanda de los defensores y defensoras en la cumbre mundial de derechos humanos en Viena.

Pero si en otras latitudes, la valiosa labor de defensores y defensoras suponen sacrificios solidarios, en Colombia se convierte en trabajo heroico. Su fecunda labor ha sido históricamente respondida con estigmatización, con amenazas, con muerte y desaparición. Muchos son los intereses que sus denuncias afectan, los intereses de los actores armados, de los poderes económicos, del narcotráfico, de los que ocupan sus territorios, de la minería ilegal, de la corrupción, etc. De todos ellos también ha provenido la violencia.

Se dice que los a los hombres se nos hace difícil expresar nuestro sentimientos, como es el reconocimiento. Pues recuperando mi lado femenino quiero decirles que los queremos entrañablemente, que admiramos su trabajo, que seguiremos a su lado. Esperamos que de alcanzarse la paz, ésta suponga que todas las y los defensores puedan realizar su trabajo libre de toda violencia.

Muchas gracias

https://hchr.hrev.org/wp-content/uploads/2015/09/ponencia_premio_nacional_DDHH.pdf


Descargar documento

Leave a Reply