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AGUA BENDITA

By 6 de septiembre de 2016No Comments

UN GRUPO DE PERIODISTAS RECORRIÓ CON UN EQUIPO DE FOTOGRAFÍA, VÍDEO Y DRONES, CINCO FUENTES HÍDRICAS ESTRATÉGICAS PARA LA SUPERVIVENCIA DEL PAÍS. DE SU CONSERVACIÓN DEPENDERÁN LAS FUTURAS GENERACIONES, LA ECONOMÍA Y EL LIDERAZGO DE COLOMBIA EN EL MUNDO. UNA ALIANZA DE POSTOBÓN Y SEMANA

olombia nunca había sufrido tanto por agua como en 2016. Puede que no sea para menos. Este ha sido el año más caliente de la historia reciente en el planeta. El fenómeno El Niño pegó con fuerza y dejó ver lo que podría ser un apocalipsis terrenal. Los primeros meses los recursos hídricos, que muchos colombianos creían tener en exceso, se evaporaron. La sequía dejó a 200 municipios sin agua y a varias capitales como Medellín, Cali y Santa Marta al borde de fuertes racionamientos. Las llamas arrasaron 200.000 hectáreas de bosques y ríos como el Magdalena y el Cauca llegaron a mínimos históricos. El costo de atender esa emergencia superó los 1.6 billones de pesos. Más de 60 mil animales murieron de sed, como se creía que solo pasaba en las secas planicies africanas.

No han pasado sino un par de meses y ahora al país se le viene encima una situación exactamente opuesta. La llegada de la Niña amenaza a muchos pueblos, a todos los sectores económicos y promete incluso encrispar el ambiente político. El agua se ha convertido en un factor decisivo pero olvidado, en un tesoro refundido y subvalorado que puede poner a temblar los cimientos de un país que ha crecido a sus espaldas.

Por esta razón, SEMANA, con el apoyo de Postobón, recorrió durante varios meses algunos de los lugares más estructurales para la protección de este valioso recurso. Se trata de puntos fundamentales: la Sierra Nevada, los Nevados, la estrella fluvial de Inírida, el nacimiento del Magdalena y el Páramo de Belmira. Un equipo periodístico recorrió esos destinos armados de un dron y varias cámaras de fotos y vídeos para presentarle al país, en esta serie de reportajes y en un especial multimedia disponible en semana.com, el más completo especial periodístico que se haya hecho sobre los nacimientos de agua.

La principal conclusión de este trabajo es que Colombia se mueve entre dos postales distintas y opuestas, la de “Magia Salvaje” y la de “Mad Max”, la de la selva amazónica y la Guajira, la de la abundancia y la escasez extrema.

En el país todavía no ha hecho carrera la idea catastrofista de una guerra por el agua, pero puede que no tarde. Como explica el director del Ideam, Omar Franco, “la idea de ser una potencia hídrica nos ha hecho un daño enorme”. Para el técnico, que lleva años dirigiendo el conocimiento científico de los recursos hídricos en el país, ese panorama está cada vez más cerca. “El agua va a ser el objeto del principal conflicto social del país”, concluye.

La frase puede parecer el eslogan de una protesta de ecologistas, pero quienes conocen las dinámicas del conflicto, como el ex ministro de Ambiente Frank Pearl, no lo ven improbable. Es más, el negociador en los procesos con las Farc y el ELN explica que en Colombia “la lucha por la tierra y la lucha por el agua vienen siendo lo mismo”. El territorio sin ese recurso valioso pierde todo su valor. Para Pearl, al igual que en el conflicto armado, los conflictos que hoy se viven por este recurso tienen origen en un problema de equidad.

El agua genera conflicto porque, al igual que la riqueza en el mundo, alcanzaría para todos, pero no está repartida en partes iguales.

Y hay mucho menos para repartir de lo que se pensaría. Del total de agua que hay en el planeta, el 97 por ciento es salada y está en los mares y solo el 3 por ciento es dulce. De ese 3 por ciento, dos tercios están congelados en los glaciares y casi un tercio es agua subterránea. Eso quiere decir que menos del 1 por ciento de toda el agua está disponible en la superficie en forma de lagos, ríos y quebradas.

Ese escaso 1 por ciento no está distribuido de forma igualitaria. Según un informe de la Revista Economist “apenas nueve países concentran el 60 por ciento de los recursos de agua dulce del mundo y, entre estos, solo Brasil, Canadá, Colombia, Congo, Indonesia y Rusia los tienen en abundancia”. Como afirma Aldo Palacios, presidente de la Asociación Mundial para el Agua (GWP) -Chile, “América Latina es la reserva mundial en agua” y, específicamente, Suramérica, pues cuenta con el 26% de la disponibilidad de agua en el planeta. En el caso colombiano, la oferta hídrica es seis veces superior a la oferta mundial y tres veces mayor que la de Latinoamérica.

Víctor Pochat, Consultor Internacional en Planeamiento y Gestión de los Recursos Hídricos y miembro del Comité Directivo de GWP, manifiesta que “Colombia es un país con una magnitud muy importante en cuanto a recursos hídricos”. En ese sentido, según publicación del CAF, Colombia cuenta con 2.360 Km³/año de recursos hídricos renovables, lo que la posiciona por encima de Perú (1.894 Km³/año) y Venezuela (1.325 km3/año). Con esa posición privilegiada, nadie entendería por qué el país puede sufrir por agua.

La verdad es que Colombia también es como un pequeño mundo y el agua tampoco se reparte de forma equitativa. En el centro del país y en la costa Caribe, que es donde habita el 80 por ciento de la población y se produce el 80 por ciento del PIB, apenas está el 21 por ciento de la oferta hídrica. Los cántaros de agua que se imaginan los colombianos cuando hablan de una “potencia hídrica” sí existen, pero en la inmensidad de la selva amazónica, en el Pacífico y en la Orinoquía.

A eso se suma que a medida que crece la población, crece también la falta de agua. Hace 60 años, cuando el planeta contaba con 2000 millones de personas, las preocupaciones por este recurso apenas si existían. Ahora con más de siete mil millones de personas el tema es de supervivencia. Un informe de World WildLife Fund (WWF) aseguró que el pasado 8 de agosto la humanidad entró en “sobregiro” pues usó más recursos de lo que el planeta está en capacidad de regenerar. Es decir, emitió “más dióxido de carbono a la atmósfera de lo que los océanos y bosques pueden absorber, y agotó pesquerías y taló bosques más rápidamente de lo que pueden reproducirse y volver a crecer”.

http://especiales.semana.com/agua-bendita/

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