Negociadores del Gobierno y las Farc se aislaron por completo. Duraron hasta 17 horas reunidos.
Aunque las negociaciones de paz han tomado casi seis años, las últimas 70 horas en La Habana fueron intensas. Para llegar al acuerdo final que se cerró este martes, las jornadas de trabajo no bajaron de 17 y 18 horas.
Ayudó también mucho la llegada de refuerzos, como la de Roy Barreras, expresidente del Senado –las últimas semanas–, así como las del ministro del Interior, Juan Fernando Cristo, y el alto consejero para el Posconflicto, Rafael Pardo, esta semana.
Los negociadores de las partes –ya no en una sola mesa como antes, sino en salas separadas–, casi uno a uno, con temas específicos, lograron hundirle el acelerador al acuerdo. (Lea también: Estos son los acuerdos logrados por el Gobierno y las Farc)
Durante los últimos siete días nadie salía de la casa en la que están concentrados. Almorzaron con los platos sobre los documentos y era escaso el tiempo hasta para ir al baño.
Comenzaban las reuniones o las discusiones a las 7 de la mañana y casi siempre se iban a acostar después de las 12 de la noche. (Vea: Ubicación geográfica de las Farc)
La canciller María Ángela Holguín, Cristo y Pardo guiaron las discusiones sobre implementación de los acuerdos, verificación y reincorporación. Y siempre coordinados por el jefe del equipo, Humberto de la Calle.
Desde la Casa de Nariño en Bogotá, el presidente Juan Manuel Santos estuvo estos días también dedicado a absolver preguntas puntuales de hasta dónde se podía ir.
No fue fácil. Hubo momentos como el lunes, casi a la medianoche, cuando hubo que rechazar varias propuestas de las Farc, que querían elevar a canon constitucional algunas de sus inquietudes. El equipo del Gobierno dijo que no.
Barreras propuso, desde que se inició el último segmento, que llevaran la comida a los puestos de trabajo, y su solicitud, aunque dura, fue aceptada.
Cena, como tal, solo hubo uno de estos días. Los demás, solo pasabocas, café, limonada y una que otra cosa para picar.
El tinto ya no se servía por tazas, sino por litros…
El tema de verificación demandó bastante trabajo. Al comienzo hubo dos comisiones de trabajo para este tema: el general (r) Óscar Naranjo y la canciller Holguín, en la parte internacional.
Rafael Pardo, Juan Fernando Cristo y Roy trabajaron en los asuntos de reincorporación.
Frank Pearl se concentró en los asuntos de reintegración.
Durante tres días seguidos, Pardo, Cristo y el senador Barreras trabajaron en la misma mesa frente a ‘Iván Márquez’, ‘Jesús Santrich’ y el abogado español, Enrique Santiago.
Aunque predominaron el rigor y la atención en la negociación, hubo momentos para anécdotas. O gracejos. “Me duelen los pies”, se quejó varias veces ‘Santrich’.
De la Calle y Jaramillo, los máximos líderes de la negociación, se instalaron en un cuarto desde donde absolvían consultas.
Lo mismo hizo ‘Timochenko’, el máximo jefe de esa guerrilla. Se encerró en otro cuarto solo a responder interrogantes y a resolver dudas.
La clave para que la negociación se haya cerrado la víspera fue una: total aislamiento estos días. Nada de llamadas, nada de salidas, nada de nada.