El muchacho, conocido con el alias de “el Piloto” o “Carne”, fue señalado por el ministro de Defensa, Juan Carlos Pinzón, de delitos como “narcotráfico, porte ilegal de armas, hurto a motocicletas, aparentemente homicidio”.
El fiscal general de la Nación, Eduardo Montealegre, aseguró que aunque alias “Carne” es un menor, no hay posibilidades de que quede en libertad, “solo que será recluido en un lugar especial”. Y aclaró que la “legislación en estos casos permite que le pongan una pena privativa de la libertad a este adolescente. No hay riesgo de libertad ni de impunidad”.
Este menor fue retenido en Cali hace algunos días, precisó el Ministro de Defensa, lo que permitió la captura de los otros cuatro miembros materiales del hecho y que hacen parte de una “oficina de cobros” llama El Parche de Zuley.
Los otros supuestos integrantes de la banda cayeron entre la noche del lunes y la madrugada de ayer. Ellos son alias “Lucho”, quien hizo parte de la banda los R15 y estableció nexo con alias “Apú” en Bogotá, quien recibió a “los delincuentes” que llegaban desde Cali, según el Ministro de Defensa.
“Se capturó a alias ‘Chapulín’, quien condujo la motocicleta y se encontraron en su residencia pelucas y otras cosas para cambiar su apariencia”, afirmó Pinzón.
Pese a que en un principio el Ministro indicó que en el atentado del 15 de mayo pasado habrían participado las Farc, el jefe de la cartera de Defensa dijo que ahora no se pueden “establecer con claridad los autores intelectuales”. Sin embargo, para el fiscal Montealegre la hipótesis más fuerte es que detrás del atentado están la columna Teófilo Forero de las Farc. Agregó que la guerrilla habría pagado “más de mil millones de pesos” a la banda delincuencial que atacó a Londoño y mató a dos de sus escoltas.
El director de la Policía, general JoséRoberto León Riaño, reveló que alias “Lucho”, fue condenado en 2009 a 34 años de prisión, sin embargo adujo “quebrantos de salud y problemas psiquiátricos por lo que fue suspendida la medida”.
Según una fuente policial cercana al caso, después del atentado se inició “un arduo análisis de los celulares portados por cada celador, cada vendedor ambulante que llevara como máximo 3 meses en la zona entre Radio Súper y el sitio del atentado”.
Así las autoridades siguieron a los miembros de la banda hasta encontrar coincidencias “de uso frente a hora y lugares”.