En entrevista con ¡HOLA! Colombia, la exministra habló de su historia de amor con Parody.
Gina Parody y Cecilia Álvarez se conocieron hace nueve años. Gina era senadora y Cecilia, ministra consejera de Álvaro Uribe. Se hicieron buenas amigas y la academia hizo que se conocieran mejor. Ambas sentían que necesitaban complementar sus estudios y en 2008 decidieron viajar juntas a Harvard. Fue el verdadero comienzo de su relación.
Gina hizo un máster en administración pública y Cecilia en matemáticas, cuando terminaban las clases se encontraban en el campus y hacían todo tipo de planes. Compartían con amigos como la exministra de educación Cecilia María Vélez y Rodrigo Botero, fundador de Fedesarrollo, entre otros. En esa época también decidieron competir de manera feroz: la que tuviera mejores notas en los exámenes invitaba a la otra a comer. Gina –recuerda Cecilia– le ganaba casi siempre (incluso en matemáticas), pero igual pagaba la cuenta. Su relación siempre ha tenido ese toque de diversión. Mensajes de texto cariñosos o flores que van y vienen y un gran sentido del humor. “Gina es más detallista que yo”, dice Cecilia.
Ambas tienen la bandera de la independencia. A Cecilia le gusta ver televisión y a Gina, poco. Hay semanas que por sus obligaciones como ministra de Educación Parody abandona su casa prácticamente los siete días, pero cuando regresa es motivo de celebración. Los domingos siempre hay música en su apartamento. Hace tres años viven en este lugar con paredes tapizadas de libros, un sauna para desestresarse, una terraza fabulosa y varios retratos de ambas en una esquina privilegiada. En el comedor hay asientos para todos sus amigos, que cada fin de semana comparten con ellas su afición por bailar. Ambas prefieren estar allí –en su hogar–, que en establecimientos públicos.
En su vida profesional Cecilia ocupó altos cargos en los sectores privado y público. Fue la primera mujer en asumir la cartera de Transporte y posteriormente la de Comercio, Industria y Turismo. Tiene el ‘swing’ caribe en sus venas, sonríe todo el tiempo, su ceño no se arruga ni en los peores momentos y mantiene la felicidad dibujada en su rostro. En su reciente faceta como “youtuber mayor de 60” su mano derecha es una encantadora niña de 11 años –hija de sus grandes amigas– que decidió ayudarla a editar sus videos porque vio que la exministra no era muy hábil con la tecnología. Hoy la pequeña maravilla organiza las imágenes, les pone texto y hasta cambia la voz de la youtuber del momento.
—¿Qué le gusta hacer en la intimidad de su casa?
—Leer, bailar… hago ejercicio y tengo un entrenador que viene a casa todos los días; así transcurre mi nueva vida (después de su renuncia al ministerio de Comercio). Me miro al espejo, me disfruto más y me reconozco. ¡Tengo tiempo para mi familia! Hace unas semanas fui a Disney (en Orlando) con nueve sobrinos; casi me enloquezco pero pasamos muy rico y nos quedábamos en los parques hasta las dos de la mañana. ¡Qué locura!
—¿Qué le gusta bailar?
—¡De todo! Nunca he contado esto. Ser bailarina era lo que más me atraía, incluso estando en Bogotá fui donde Sonia Osorio porque quería ser parte de su ballet, pero mi papá me dijo que no, que la prioridad era estudiar. En mi casa, en Barranquilla, se preparaban las comparsas del Country Club para el Carnaval, entonces veía esto siendo niña y aunque mis hermanas mayores siempre estuvieron, yo no pude porque soy la menor de los ocho. Luego me fui a Europa a prepararme y llegó la pasión por los libros y las matemáticas, entonces me convertí en profesora de esa materia y de historia; luego trabajé en la Universidad del Norte (en Barranquilla) como vicerrectora administrativa y financiera y posteriormente vine a Bogotá.
Su vida con Gina Parody
—¿Cómo define a Gina?
—Es una mujer que cree en los valores, que está dando una lucha histórica en el país, que a pesar de que la calumnian y la maltratan no se desanima. En estos días ha vivido una situación muy difícil pero la veo fortalecida y además con muchas ganas de seguir; de demostrarle a Colombia que hay que ser mucho más… La palabra no es tolerante porque eso es como si uno fuera un ser superior y tuviera que aguantar a otro, sino que aquí debe haber una democracia plural y esa es la batalla que está dando. Ha recibido mensajes de mucha gente, de padres de familia que le dicen que siga, que ella es su inspiración. Gina es disciplinada, no le hace daño a nadie y cuando uno quiere cambiar la historia para bien del país, eso genera miedo y odios, pero aquí somos más los que queremos que los que tenemos ese sentimiento, entonces mi admiración profunda a Gina por eso.
—¿Cómo viven estos días de álgido debate por las cartillas en los colegios para lograr entornos inclusivos?
—¡Más unidas! Rezando y aferrándonos a Dios para que pase y la gente entienda que esta lucha había que darla y que se ha podido gracias a un Presidente (Juan Manuel Santos) futurista y lo admiro y le tengo un cariño profundo por lo que representa. Ustedes ven todos los avances de los ministerios de Salud, de Educación, en el tema de la paz. Es un hombre que no lo entienden y que se adelantó muchos años, y que además no se desvía pese a que tiene las encuestas abajo, porque cree que la paz es la dirección correcta y así es.
—¿Cómo le manifiesta su apoyo?
—Dándole fuerza, conversando, mirando los temas. Obviamente Gina ha pasado todo el tiempo en el Ministerio y yo desde acá la aliento. Sus padres también han afrontado un mal momento; son mayores de 80 años y han visto los carteles hechos en su contra y ser padre a esa edad y mirar los insultos a una hija que no ha hecho más que trabajar por el país es duro. Ellos sienten como si la hubieran entregado a una hoguera y temen por todo.
—¿Y su familia?, ¿cómo es la relación que tiene con Gina?
—¡Le dicen tía! Entre sobrinos, sobrinos nietos y bisnietos, tengo 45, entonces la llaman tía Gina y uno de ellos le dice que es la maestra de Colombia.
—En las redes usted pide que no haya más ‘bullying’, no más maltrato. ¿Vivió usted algún episodio de estos y cómo lo enfrentó?
—¡No! Lo estoy viviendo es ahora. Tuve la fortuna de no experimentarlo más joven. Obviamente los papás de uno no quieren que haya sufrimiento porque cuando uno dice que es gay le explican que le va a tocar muy duro en la vida y lo estoy sufriendo ahora. Las redes son generadoras de odio y esa es la vida, pero son más los que aman. Hay que salir adelante. Uno no le puede desear la muerte a nadie, ni al peor enemigo; hay que contestar con amor, no hay que ponerse al mismo nivel y son más las manifestaciones de apoyo que de rencor.
—Pero, ¿cree que esta pelea solo la hubiera podido dar una persona que sabe lo que se siente, que está del lado de la comunidad LGBT?
—De no ser así, seguramente sería complicado. Uno se pregunta… ¿Si fuera un hombre quien estuviera al frente del Ministerio de Educación, habría pasado esto?
—¿Cuál sería la nación ideal, el país anhelado?
—Un lugar donde quepa todo el mundo, donde se aceptara a todos, donde no hubiera odio, sino mucho respeto, donde la crítica sea así. Un país incluyente, transparente, en el cual puedan crecer los niños y no se roben las platas; donde el egoísmo no esté por encima de las necesidades de los pequeños. Pero falta mucho…
En proceso de adopción
—Precisamente una de las batallas más duras que han dado es por la adopción, ¿ustedes han considerado esto?
—¡Si! Estamos en ello. La Corte ha avanzado muchísimo y ahora una senadora (Viviane Morales) quiere hacer un referendo para que no nos dejen adoptar, pero hay muchos niños que necesitan amor y nosotras estamos dispuestas a dárselo.
—¿Quiere decir que están en proceso?
—Sí. Hemos tocado puertas, hemos mirado, hay un trámite que es muy extenso pero estamos en eso.
—¿Cómo se ven cómo mamás?
—¡Alcahuetas! (risas)
—¿Y se van a casar?
—(Risas) Todo a su debido tiempo. Gina lo quiere más que yo.
—¿Cómo se ven en unos años?
—Más viejas (risas). La verdad, quiero estudiar literatura e historia y a Gina le falta su doctorado, que lo suspendió porque la nombraron ministra.
—¿Qué la hace sentirse orgullosa de usted misma?
—Que me acepto y me quiero.
—¿Qué es lo mejor de aceptarse, de llegar a ese punto? Hay muchas personas que no pueden…
—Quererme tal cual soy y eso es como un blindaje. Nadie te puede hacer daño y soy receptora de amor de personas como mis papás y mis hermanos.
—¿Quiénes son los hombres para usted? A veces la gente confunde el homosexualismo de mujeres con feminismo…
—A mí me encantan los hombres. De joven tuve unos novios muy interesantes, pero me di cuenta de que era gay. Tengo unos amigos extraordinarios y no los rechazo, por el contrario, aprendo de ellos y comparto.
—¿Cómo se dio cuenta de que era gay?
—Por la atracción, ese fue mi caso; me atraía más una mujer que un hombre.
—¿Y por qué amar a una mujer como Gina?
—¿Y por qué no? Ella me conquistó… (Risas) Gina es una mujer admirable, disciplinada y llena de afecto y generosidad absoluta. Inteligente, tierna, muy amorosa.
—¿Cuál es esa frase de amor que las identifica?
——¡Te quiero!
La 'Youtuber' mayor de 60 años
Cómo nació la idea de ser ‘youtuber’?
—Eso fue en noviembre del año pasado cuando viajé a París y después de una reunión fui a un restaurante con Gina para celebrar su cumpleaños. Me dio por hacerle un video y al verlo no paraba de reír, entonces lo circulamos entre la familia y ocurrió lo mismo. Después de esto con mucha frecuencia empecé a grabarlos para mis amigos y cercanos. El día del paro camionero, que hablé, hice un nuevo video y Gina dijo que había que ponerlo como ‘youtuber’, y así lo hicimos.
—¿Cómo elige los temas?
—Son de actualidad. Inicialmente compartía experiencias personales haciendo mofa de ellas. ¡Me decían que era una artista y empezó todo! El tema del paro camionero y la Vía de la Prosperidad lo toqué porque fueron dos batallas muy grandes que di siendo ministra de Transporte. La satisfacción del deber cumplido a pesar de que tuve todo en contra, y el hecho de que el tiempo me dio la razón y pude demostrar que las luchas sí valen la pena, me puso muy feliz. Acababa de hacer ejercicio y quise grabar, así que Gina me ayudó con la cámara del teléfono y al terminar sugirió que lo montáramos en la red. El más reciente video fue a raíz de una columna de Daniel Samper. Lo hice para llamarle la atención un poquito a Viviane (Morales). Eso sí, mientras estoy produciéndolo tengo una auditora terrible que es Gina. Le tengo que decir: ¡ya no más!, porque empieza: eso no es así, eso te quedó mal…
—¿Qué le dijeron el Presidente y sus excompañeros de gabinete?
—Ya no dependo de él pero cuando voy al Palacio de Nariño porque me invitan a almorzar, todo el mundo empieza a decir: llegó la ‘youtuber’, sobre todo Tutina y sus hijos, de manera muy expresiva. El Presidente es muy respetuoso. Mis excompañeros más cercanos comentan que es fantástico; mis amigos contemporáneos dicen que estoy desdibujando mi imagen, pero les respondo que no sean arcaicos. A la gente joven le gusta mucho y pide que siga.
—¿Y los más recientes videos los ha hecho sola?
—Sí, los grabo en mi casa. Son muy rudimentarios, la gente me critica a favor y en contra porque digo que soy ‘youtuber’ mayor de 60 y no manejo tanta tecnología, por eso puse un anuncio buscando un productor y ganó una niña de 11 años. Monté el primer video completamente editado por ella, que fue ¡lindísimo! Es la hija de una amiga que le dijo: ‘Mami, no, ¿qué es eso que está haciendo Cecilia?’
—¿A qué se ha dedicado después de su renuncia?
—Estoy en varias juntas directivas; doy conferencias aquí y por fuera del país sobre política, economía y comercio.
—¿Le hace falta la vida política?
—Gustavo Vasco Muñoz (político y empresario), quien murió hace dos años, me enseñó que uno tiene que pasar las páginas. Ya pasó mi etapa en el Gobierno y ahora vivo otra, así que no extraño.