El Presidente aclaró que la reforma tributaria será para la sostenibilidad de las finanzas públicas.
La reforma tributaria que tramitará el Gobierno Nacional en el último trimestre del año no será para financiar el posconflicto, el cual, según indicó el jueves el presidente Juan Manuel Santos, “tiene sus propias fuentes de financiación”.
El mandatario sostuvo que con la reforma “no se van a cobrar más impuestos para pagar el posconflicto, como dicen algunos.Esta es para obtener ingresos fiscales que garanticen la sostenibilidad de las finanzas públicas y la continuidad de los programas sociales”.
Una de las fuentes de financiación del posconflicto es la cooperación internacional, sin contar con los créditos que le están ofreciendo a Colombia los organismos que confían en que en la economía sí habrá dividendos por cuenta de la paz. (Le puede interesar: La paz puede generar una economía boyante: Carlin)
Por estos días, ante la proximidad del 26 de septiembre, fecha establecida para la firma definitiva del acuerdo de paz ha aumentado la movilización de países que manifiestan su intención de apoyar a Colombia para el cubrimiento de sus necesidades en el posconflicto.
La Agencia Presidencial de Cooperación Internacional (APC) es una de las entidades que está tocando puertas, y por estos días visita varios países de Asia.
Sin bien no hay cálculos exactos sobre el costo de esta etapa, se habla de varias cifras: 40 billones anuales, 187 billones en una década y hasta se ha estimado que se necesitarían 300 billones de pesos en 15 años.
Lo cierto es que la cifra es monumental, por lo que se requieren recursos de todas las fuentes posibles y no solo económicos, sino también técnicos o de conocimiento, para compartir experiencias similares que acorten los caminos.
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Así está la situación
Por el lado de los donantes, Alejandro Gamboa, director de la APC, dice que “Colombia sigue haciendo antesala, adelantando un ejercicio de sensibilización para la cooperación. Si tuvimos buenos socios en el conflicto, debemos lograr lo mismo o más en el posconflicto”.
A través de esa entidad, señala Gamboa, en los últimos años se han recibido 550 millones de dólares anuales en cooperación internacional (US$ 2.600 millones en 5 años). “Esta plata ahora se canalizará a necesidades del posconflicto”.
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La expectativa de Gamboa es que, tras un proceso de paz, se abren oportunidades. Por ello, “nos proponemos gestionar 3.300 millones de dólares en cooperación para los próximos 4 años. Sería un crecimiento del 30 por ciento, aunque puede ser un poco más”, expresa Gamboa.
Cuentas de los fondos
El estado actual de los fondos internacionales para el posconflicto da cuenta que las cifras vienen en auge. Por ejemplo, en el Fondo de Naciones Unidas, que fue lanzado en febrero, con un arranque de 8 millones de dólares, tiene hoy 12 millones de dólares disponibles, pero los compromisos a 5 años ascienden a 32,7 millones de dólares. Allí participan donantes como Suecia, Reino Unido, Noruega, Canadá, Irlanda y Suiza, entre otros,
A través del fondo del Banco Mundial, destinado a la paz, la donación proviene de Suecia, por un monto de 6,5 millones de dólares.
La Unión Europea es otra de las que suma recursos en la bolsa de cooperantes. Allí están España, Portugal, Irlanda, Países Bajos e Italia. La cuenta de este fondo muestra compromisos por 102,2 millones de dólares.
El Banco Interamericano de Desarrollo también tiene un fondo con nombre propio, Colombia Sostenible, en el que hay participación de Suiza, Suecia, Canadá y Noruega, entre otros, para un aporte de 211 millones de dólares.
En la línea de proyectos bilaterales Colombia tiene recursos no reembolsables, procedentes de varios países europeos, de Estados Unidos y Japón, entre otros. La sumatoria es de 702,2 millones de dólares.
Otro cajón similar, en el que aparece el programa Paz Colombia, contiene 951 millones de dólares de los cuales, cerca de la mitad (US$ 450 millones) los pone Estados Unidos. “Se trata de una agenda en permanente construcción”, expresó Gamboa.
En total, en la bolsa de fondos multilaterales, hay ya 1.653 millones de dólares. Entre tanto, el ministro consejero para el Posconflicto, Rafael Pardo, destaca que, inicialmente, buena parte de los recursos deberán salir del presupuesto general.
Al respecto, el ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, ha señalado que, para el próximo año, solo para las víctimas “hay 12 billones de pesos”, es decir, un incremento del 6,4 por ciento frente a lo dispuesto para este año.
No solo de plata
Además de recursos no reembolsables, la banca multilateral está dispuesta a brindar créditos a bajos intereses, mientras que países como Japón manifestaron su participación en el desminado de la tierra, tema del que son conocedores.
La Unión Europea ha anunciado cooperación para generar oportunidades de ingresos a 650 pequeñas y medianas empresas rurales; mientras que la FAO quiere apoyar con el mejoramiento de las condiciones de tenencia y gobernanza de la tierra, sin contar con que la Organización Mundial del Comercio (OMC) habló de impulsar oportunidades de comercio para productos de regiones afectadas por el conflicto.
Nuestros vecinos
El conocimiento de los países vecinos es otro de los puntos claves en materia de cooperación para el posconflicto de Colombia. Argentina, por ejemplo, participará en proyectos de construcción de paz como ‘búsqueda, localización e identificación de personas desaparecidas’.
Salvador pondrá su granito de arena en el proyecto de ‘construcción de paz en la vida familiar y cotidiana’. Con Chile se adelanta un proyecto de voluntariado con enfoque territorial. Una estrategia bilateral con Guatemala será para establecer políticas de asistencia técnica para fortalecer la agricultura campesina. Y de Brasil se recibirá ‘conocimiento para la prevención de la violencia, la construcción de paz, prevención del reclutamiento y fortalecimiento comunitario’.