Varios explosivistas del Ejército, acompañados de las Farc, eliminaron primeras minas en Antioquia.
Dos fuertes estallidos y nubes de polvo que se juntaron en una de las montañas más empinadas de la vereda El Orejón, en Briceño, norte antioqueño, fueron las señales del inicio del primer desminado conjunto entre el Ejército y las Farc, en 50 años de conflicto armado en el país.
La detonación del primer artefacto explosivo sonó a las 12:49 p. m., de este lunes, en el sector Alto de Capitán, ubicado a un kilómetro de la escuela rural de El Orejón, mientras que la eliminación de la segunda se escuchó 10 minutos después.
Tras una semana de investigación, estudios y demarcación de zonas peligrosas, un grupo de 48 militares y tres guerrilleros inició el primer paso para avanzar en el desminado de esa vereda, escogida por el equipo negociador de La Habana para avanzar en el desescalamiento del conflicto.
La tarea no solo incluye eliminar minas sembradas sino también las que se conocen como ‘enredaderas’, ubicadas en ramas, plataneras y otros cultivos, que cuando tienen contacto con cualquier parte del cuerpo explotan.
Los explosivistas todos los días trabajan desde las 6 de la mañana hasta las 2 de la tarde. Utilizan protección de pies a cabeza, que incluye chaleco y pantalón antifragmentación. También llevan su equipo para detonar los artefactos y cuatro perros antiexplosivos. Guardan distancia y en cada paso los guía el explosivista de las Farc, alias Pecueco, que conoce cómo es la técnica para instalar las minas en El Orejón.
Sin embargo, él no las enterró por lo que el trabajo que sigue será aún más complejo. El guerrillero que tenía en su cabeza el mapa de esas trampas mortales que hay en la vereda porque él mismo las instaló, murió el 18 de febrero de 2013, mientras desactivaba una.
Por ello, los expertos deberán hacer doble trabajo y revisar muy bien los 12.000 metros cuadrados de territorio donde harán el desminado, que se calcula tardará cinco meses.
Los otros dos subversivos que están en la zona son Olmedo Ruiz, responsable político del frente 36 y Cristina Ruiz, coordinadora logística de ese grupo.
También están en la vereda miembros de la Cruz Roja Colombiana, de los países garantes del proceso de paz, Cuba y Noruega, así como integrantes de la ONG Ayuda Popular de Noruega, que apoya el proceso.
‘Trabajo meticuloso’
El general retirado del Ejército, Rafael Colón, director del programa de Desminado Humanitario, dijo que la comisión, así como los hombres del Batallón de Desminado del Ejército, estarán en la zona hasta diciembre, mes en el que verificarán si quedan o no más artefactos.
“Hasta que no estemos seguros de que no hay minas, no nos podemos ir. Es un trabajo meticuloso, que exige coordinación”, agregó el general.
El director, además, explicó que es histórico que en un mismo lugar, miembros de las Farc y del Ejército trabajen por un objetivo común.
“Este es el primer peldaño para construir confianza, paz territorial y el camino hacia la reconciliación”, afirmó Colón a la vez que agregó que habitantes de El Orejón admiran que guerrilleros y soldados trabajen por eliminar los artefactos.
Para Fabio Muñoz, uno de los 100 habitantes de esa vereda, lo importante serán las garantías de no repetición de siembra de esos artefactos que por décadas les quitó a él y a sus vecinos el derecho de caminar por sus cultivos.
Muñoz exige que el desminado vaya más allá, que involucre lo social, proyectos de cultivos y educación.
Precisamente, el general explicó que construirán proyectos que permitan mejorar la calidad de vida de los habitantes de esa vereda y reproducir el proyecto en otros municipios del país.
Según el cronograma acordado en la mesa de negociación de La Habana, la vereda El Orejón deberá estar despejada en diciembre.
El proceso de desminado se divide en 3 fases: el estudio no técnico que permitió confirmar que las Farc suministraron información precisa de la ubicación de las minas; el estudio técnico que es la eliminación de las mismas, y, por último, el despeje que significa revisar que la zona esté libre de esos artefactos.
Muñoz espera que las Farc cumplan su compromiso de no volver a sembrar minas en El Orejón, para poder volver a caminar libremente hasta su propia finca.
Salen 85 familias tras ataques de las Farc a policías de El Mango (Cauca)
El recrudecimiento del conflicto en el corregimiento de El Mango y sus veredas, donde el fin de semana las Farc lanzó un ataque con cilindros contra la base policial que dejó un saldo de siete patrulleros heridos, dos de ellos en condición crítica, originó el desplazamiento de 85 familias.
Algunos de los habitantes de este poblado, de 2.000 habitantes, en el sur del Cauca, decidieron salir de sus casas por temor a los efectos de quedar en medio del fuego cruzado. Los desplazados se dirigieron a salones y viviendas de pueblos vecinos.
“El albergue lo teníamos como aulas escolares porque no tenemos un colegio dotado para dar clases. Son unos ranchos que hicieron los profesores con los padres de familia”, señaló Dagoberto Muñoz, presidente la junta de acción comunal de El Mango. Según indicó el líder comunal “si a la Policía no la sacan de aquí, la gente se va a desplazar a la veredas vecinas donde no tengan peligro”.
Entre tanto, la Fuerza Pública aumentó sus operaciones en la zona, pues hay versiones de que la guerrilla realiza retenes en la vía de acceso al pueblo.
http://www.eltiempo.com/colombia/medellin/desminado-humanitario-en-antioquia/16090556