Es un aspecto fundamental para su reinserción. Esto muestra que el proceso entró en su recta final.
Al tiempo que se buscan fórmulas que permitan avanzar hacia un cese del fuego bilateral, en el nuevo ciclo en la mesa de negociaciones de La Habana, el Gobierno y las Farc también empezaron a concretar cómo se va a garantizar la seguridad de los desmovilizados de la guerrilla en el posconflicto.
Para abordar el tema, Diego Fernando Mora, director de la Unidad Nacional de Protección (UNP), viajó este domingo a La Habana para explicar cómo opera esa entidad y cuáles son los esquemas previstos para garantizar la integridad de los guerrilleros desmovilizados y, en especial, la de aquellos que entren a participar de lleno en política, como está previsto que suceda.
En la mesa de negociación ya se ha contemplado la creación de un comité permanente que dependerá directamente de la Presidencia de la República y que se encargará de monitorear la seguridad de los desmovilizados de las Farc, que serían unos 8.000.
Este tema hace parte del punto dos de la agenda, que habla sobre la participación en política de la guerrilla (acordado por las partes en noviembre de 2013), pero que había quedado sin definirse.
No obstante, ya se han explorado fórmulas de cómo operarían esos mecanismos de protección. Quizás el que más fuerza tiene es el de los esquemas de seguridad conformados por desmovilizados de las mismas Farc, que incluso recibirían entrenamiento de la propia UNP.
El precedente del M-19
Ya en el pasado se acudió a esa fórmula, con los desmovilizados del M-19 que entraron a hacer parte de la seguridad de candidatos y funcionarios de la Alianza Democrática M-19, el partido político que surgió tras la firma de paz con esa guerrilla en 1990.
Por eso, la presencia del director de la UNP en La Habana, que se prolongará hasta el próximo miércoles, es fundamental para empezar a darle claridad al tema de la seguridad en el posconflicto.
Además, allegados al proceso consideran que el hecho de que se esté hablando de ese tema es una señal de que la negociación está en un momento importante y ha entrado en la recta final, previa a la firma de un acuerdo definitivo.
Un indicio más que habla sobre esa etapa en la negociación son los pronunciamientos que hizo el fin de semana el jefe de las Farc, Rodrigo Londoño, alias Timochenko.
“Algunos dicen que el país está cansado de hablar de paz. ¿Será que la gente sí quiere hablar de guerra otros 50 años entonces?”, dijo el jefe guerrillero a través su cuenta en Twitter.
También se refirió al tema del cese del fuego bilateral, que ha sido abordado en los últimos días y del que el propio presidente Juan Manuel Santos habló en su reciente visita a las Naciones Unidas en Nueva York.
Timochenko pidió mayor celeridad a los representantes del Gobierno en la mesa de negociaciones de La Habana para lograr ese cese bilateral del fuego, uno de los asuntos principales por resolver en Cuba, para la firma del fin del conflicto. No obstante, fuentes cercanas al Gobierno recordaron que el punto de la concentración de fuerzas es esencial para que ese cese bilateral del fuego pueda darse.
El presidente Santos ya le pidió a la ONU su colaboración con Colombia acelerando el proceso de conformación de la misión política de verificación del posconflicto. El presidente colombiano le entregó la semana pasada esta solicitud directamente al secretario general de ese organismo, Ban Ki-moon, con quien se reunió en Nueva York para dialogar sobre los avances de las negociaciones
El mismo Consejo de Seguridad de la ONU aprobó respaldar el proceso de paz con las Farc y participar en la verificación del cese del fuego.
Polémico arribo
Otro hecho notorio en La Habana fue el arribo de Hernán Darío Velásquez, alias el Paisa, jefe de la columna Teófilo Forero, para participar en la mesa de diálogos. Al 'Paisa’ se le atribuyen hechos como el atentado al club El Nogal, el 7 de febrero de 2003, que dejó 35 muertos; el atentado cerca del aeropuerto de Neiva, que cobró la vida de 15 personas, y la masacre de los concejales de Rivera (Huila) el 27 de febrero de 2006.
Y si bien la presencia del 'Paisa’ en Cuba ha generado polémica, también se considera que es otra muestra de que el proceso está en su etapa definitiva.