Líder de manifestación, que completa 17 días, niega apoyo de terceros.
Tras 17 días de protestas de los indígenas zenúes en inmediaciones de la mina de Cerro Matoso, en Montelíbano (Córdoba), la empresa productora de ferroníquel continúa con operaciones a media máquina y registra pérdidas que ascienden a los 13.250 millones de pesos.
La manifestación, que agrupa a cerca de 500 personas, que acampan en hamacas y cambuches frente al complejo minero, se realiza dos meses después de la demanda millonaria que interpusieron los zenúes, representados por el abogado Abelardo de la Espriella, contra altos directivos de Cerro Matoso, por los graves daños que, dicen, habrían causado las operaciones mineras a la salud de los indígenas de doce cabildos.
En el municipio, mientras tanto, ya hay quienes creen que podría haber terceros tratando de “pescar en río revuelto”, como lo aseguró el obispo de la diócesis de Montelíbano, Luis José Rueda, quien es reconocido como un mediador imparcial entre ambas partes.
“Hablo sin ofender, y sin tildar a nadie, sin enjuiciar, de algunos actores tipo abogados e, incluso, políticos que pueden sacar provecho para su interés personal de las causas sociales (…). De eso hay en todo el país, y el sur de Córdoba y este conflicto no son ajenos a esa realidad”, aseguró el religioso.
El cacique Irrael Aguilar, líder de los manifestantes, reconoció que una de las razones de la movilización es “fortalecer” la pelea jurídica que empezaron en agosto contra Cerro Matoso.
Para el líder, “en términos jurídicos, en Colombia, para nosotros ganar una batalla contra una multinacional es difícil”.
Aguilar, sin embargo, negó los rumores en el sentido de que estarían recibiendo apoyo de terceros para mantener la manifestación. “Nosotros sabemos que lo que estamos haciendo tiene nombre indígena”, dijo.
Por otra parte, Luis Marulanda, vicepresidente de asuntos externos de la compañía, declaró sobre el conflicto legal con los zenúes que solo podrá resolverse tras “una decisión judicial, fundada en el pertinente material probatorio y luego de seguir un debido proceso (…), frente al cual la compañía tiene completa tranquilidad”.
“Cerro Matoso reconoce los usos y costumbres indígenas, el derecho a la libre expresión, y en toda circunstancia mantendrá el respeto por los derechos humanos. Lo que la empresa no entiende ni acepta es el uso de las vías de hecho como mecanismo de presión”, añadió el directivo, refiriéndose a las manifestaciones de los últimos días.
Según los cálculos de la empresa, por la reducción del ritmo de las actividades –suspendió las labores de exploración–, el país ha dejado de recibir unos 3.400 millones de pesos de regalías.
Marulanda advirtió que si las manifestaciones se incrementan o se intensifican, Cerro Matoso se vería obligado nuevamente a suspender las operaciones, como ocurrió la semana pasada, cuando los zenúes ingresaron a sus instalaciones.
En los últimos días, los indígenas decidieron no bloquear el ingreso a la mina mientras avanzan los diálogos entre sus representantes y los directivos de la empresa, con acompañamiento de delegados del Gobierno Nacional.
La guardia indígena, sin embargo, mantiene un pequeño retén a pocos metros de la entrada a Cerro Matoso y de un punto de control del Ejército.
REDACCIÓN CARIBE