Si el martes concesionario no tiene una propuesta, contrato caducará. Director renunció al cargo.
La suerte del megaproyecto de recuperación de la navegabilidad del río Magdalena, una obra de 2,5 billones de pesos en inversiones, clave para que el país se desatrase en competitividad logística y en el transporte multimodal, está a la espera de un último chance.
Luego de que el concesionario Navelena, conformado en su mayoría por la brasileña Odebrecht (86,6 por ciento), incumpliera en junio el plazo para acreditar los recursos financieros del proyecto (650.000 millones de pesos de construcción y una deuda total de 1,6 billones de pesos a 13 años), por lo cual ya está pagando multas diarias, el Gobierno, la Corporación Autónoma Regional del Río Magdalena (Cormagdalena) y la firma contratista están buscando salidas, que no han sido fáciles.
En medio de la renuncia del director de Cormagdalena, Luis Álvaro Mendoza, la cual solo será tramitada por la junta de la entidad solo hasta mediados de septiembre, y de los apuros que desató el coletazo del escándalo de la condena del presidente de la casa matriz de la brasileña, las partes, principalmente Navelena, buscan evitar que el proyecto naufrague.
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EL TIEMPO pudo establecer que el lunes pasado el vicepresidente Germán Vargas Lleras sostuvo una reunión con el presidente Juan Manuel Santos y consideraron que, ante la falta de avances para el cierre financiero del proyecto, era recomendable relevar a Mendoza del cargo, quien no logró avanzar como se esperaba en la consecución de los socios para reemplazar a Odebrecht en la parte mayoritaria.
Luis Fernando Andrade, presidente de la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI), quien fue encargado de ayudar a buscar salidas para que el proyecto cuente con los recursos de capital requeridos para su ejecución, señala que la última palabra se dirá el próximo martes, día para el cual está citada una audiencia para decretar la caducidad del contrato.
En medio de la tensión, los apuros y la confidencialidad con que Navelena viene realizando este proceso, el funcionario reveló que ese día está previsto declarar la caducidad, en cumplimiento del contrato, a no ser que esta firma llegue con una propuesta sólida, con nuevos socios y unas cartas de intención que permitan llevar a cabo el proyecto.
En otras palabras, según Andrade, será la última oportunidad para evitar el fracaso de un proceso que fue adjudicado en julio del 2014 y contratado en septiembre del mismo año.
“Si ese día presenta una propuesta creíble, se le podría dar más tiempo para que la materialice. Si no, se declara la caducidad”, aseguró Andrade tras advertir que si ello ocurre se debe liquidar el contrato e iniciar la estructuración de nueva concesión y licitarla, lo cual puede tardar más de un año.
Y agregó que Navelena, todavía en cabeza de Odebrecht, debe traer la oferta de un banco que con la nueva composición accionaria esté dispuesto a financiar el proyecto, pues es claro que a un consorcio donde la brasileña sea mayoría ninguna entidad financiera quiere prestarle.
Hay opciones
EL TIEMPO buscó al director saliente de Cormagdalena, Luis Álvaro Mendoza, pero por el poco tiempo que le deja este proceso delegó a Érika Escaf, asesora jurídica de la entidad.
De acuerdo con Escaf, desde que se advirtieron las dificultades de Navelena, se realizaron reuniones de seguimiento, para verificar cómo iban las negociaciones y quiénes serían los posibles cesionarios, los posibles financiadores y estructuradores.
Durante ese proceso en la Corporación se valoraron 12 cartas de intención, pero la entidad pidió restringir el número de opcionados, toda vez que lo que se buscaba eran proponentes mucho más sólidos.
Por ello, de 16 posibilidades iniciales se pasó a 12, luego a tres y finalmente quedó este número de estructuras plurales (varias firmas las conforman) en la última reunión de seguimiento.
Cormagdalena asume que de estos tres proponentes Navelena escogerá uno y lo presentará el día de la audiencia de caducidad, el próximo 30 de agosto.
Aunque el concesionario Navelena ha manejado acuerdos de confidencialidad para no afectar la negociación y el ingreso de nuevos socios, fuentes enteradas del tema señalaron que el Grupo Colpatria expresó que no tenía interés en participar.
Pero sobre este punto, Escaf dijo que no había ninguna oferta radicada en la Corporación por parte de esta entidad financiera.
No obstante, durante la última semana hubo reuniones de seguimiento con financiadores y por eso se habla de que Goldman Sachs hace parte del grupo de prestamistas.
¿Odebrecth continuaría?
En mayo, el director de Cormagdalena, Luis Álvaro Mendoza, explicó que Odebrecht puede ceder su participación hasta un mínimo del 25 %, pues esto asegura que las condiciones técnicas bajo las cuales se firmó el proyecto se mantendrán. De lo contrario, el proceso tardaría más, ya que se debería estudiar que los nuevos socios cumplan con todos los compromisos que se pedían en el pliego, para poder adjudicársele al nuevo inversionista.