La temporada de sequía puso en evidencia la debilidad del suministro de agua potable en 39 municipios de Cundinamarca que enfrentan fallas en sus acueductos y dependen de ríos y quebradas que se secan en época de pocas lluvias.
Recientemente, habitantes de La Mesa, uno de los afectados, salieron a protestar con carteles y arengas por el racionamiento que padecen frecuentemente. También, por las demoras en la finalización de las obras del acueducto regional Bogotá-La Mesa-Anapoima, que fue contratado entre el 2006 y el 2007 por el gobernador Pablo Ardila y que debía comenzar a operar a partir del 2009, y hoy no funciona en su totalidad.
La razón de este desabastecimiento en La Mesa obedece a que se secó la quebrada Honda.
En Villeta se vivió una situación similar. Margareth Morales, habitante del municipio, denunció que desde mediados de este mes les suspendieron el servicio de agua indefinidamente. «La entregan en carrotanques en algunos barrios, pero en otros como El Topacio y El Mirador no llegó. La gente está desesperada, no tienen agua ni para cocinar», denunció.
La causa en Villeta fue la disminución del caudal de la quebrada Cune y del río Namay.
Otro ejemplo reciente se registró en Útica. Allí se agotó el caudal de la quebrada Furatena y bajó el caudal de las quebradas Guaduales, Cabayual y Nacedero El Chipo.
Durante este mes, Empresas Públicas de Cundinamarca atendió el desabastecimiento en otros municipios como Guaduas, Pulí, Quebradanegra, Apulo, San Juan de Río Seco y Jerusalén. La solución inmediata fue el carrotanque.
Juana Laverde, gerente de Empresas Públicas de Cundinamarca, dijo que esta situación del agua es vulnerable en las provincias del Gualivá, Sumapaz, Almeidas y Tequendama (39 municipios) y que se presenta porque en temporada alta la población del municipio se triplica. «Asimismo, las fuentes hídricas se secan o se agotan; también ha habido afectación en la infraestructura», dijo.
De otro lado, los municipios más fuertes en sus acueductos son Girardot, Fusagasugá, Mosquera, Chía y Zipaquirá.
Laverde aseguró que sí hay agua en Cundinamarca, el problema es que no hay continuidad. «Cundinamarca necesita 7 metros cúbicos diarios para abastecer a los 116 municipios. Tiene una población de 2’600.000 habitantes, 1’737.000 en el casco urbano y 864.000 habitantes en las zonas rurales», dijo la funcionaria. «El problema también es que no hay protección ni preservación de las cuencas hídricas».
Según el Ideam, de no tomarse las medidas de conservación y manejo adecuado, entre el 66 y el 69 por ciento de los colombianos podría estar en riego alto de desabastecimiento en condiciones hidrológicas secas entre el 2015 y 2025.
Lejanas soluciones
«Estamos resolviendo los problemas jurídicos y técnicos que ha tenido el acueducto regional Bogotá-La Mesa- Anapoima para concluirlo», dijo Álvaro Cruz, gobernador de Cundinamarca.
La solución del agua para este proyecto, en caso de que el acueducto de Bogotá no la proporcione, sería perforar otro pozo en Bojacá. «Ya tenemos perforado uno de 12 litros por segundo; tocaría abrir otro de 40 litros por segundo para cubrir la demanda», dijo Laverde.
También hay un convenio dentro del plan departamental de aguas por 10.000 millones de pesos que se destinarán a la continuación de las obras.
Álvaro Cruz dijo que hay soluciones para las otras provincias. «Para el caso de Villeta (provincia del Gualivá) también vamos a construir un acueducto regional. Vamos a contratar los estudios de factibilidad, que cuestan 920 millones de pesos, para iniciar las obras en el 2014».
Cruz explicó que, entre otras soluciones en marcha, una es la del regional Fruticas (provincia de Oriente). «Está en construcción; se han invertido 13.000 millones de pesos».
Y por último se refirió a la provincia del Tequendama, en donde se va a construir el embalse de Calandaima. Los estudios y diseños cuestan 4.000 millones de pesos.
www.eltiempo.com/colombia/cundinamarca/crisis-por-agua-en-cundinamarca_12724210-4