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Crónica sobre la recuperación de la Ciénaga Grande de Santa Marta

By 31 de diciembre de 2014No Comments

La Ciénaga Grande de Santa Marta es un ecosistema estuario afectado por la construcción de infraestructura que ha contribuido a la extinción de especies de animales y a la reducción del bosque de mangle. Corpamag lleva a cabo un proyecto que pretende devolverle la belleza a este complejo lagunar.

Amaneció y los primeros rayos de sol me acompañaron hasta la planta baja del hotel donde reinaba el silencio. El recepcionista dormía plácidamente sobre el escritorio de madera, escudado por la pantalla plana de su computador. Sin molestarlo, seguí derecho por el corredor hasta la vieja puerta que me separaba de la calle. Al abrirla el sonido de las bisagras hizo saltar al hombre que llegó hasta mí apresurado. –Tranquilo– le dije y crucé la frontera, atraído por el olor del caribe colombiano que se mezclaba con el color azul de la mañana en la ciudad de Santa Marta. Ya nos estaban esperando. Lo intuí al ver parqueadas las tres camionetas, equipadas con provisiones y listas para la aventura que nos esperaba por una de las regiones más interesantes del país.

Mis compañeros de aventura salieron al rato por la misma vieja puerta; sin tiempo que perder nos presentamos con los directivos de Corporación Autónoma Regional del Magdalena (Corpamag), autoridad ambiental del departamento, los cuales serían los encargados de acompañarnos a través del departamento del Magdalena para mostrarnos, de primera mano, el trabajo que vienen desarrollando para recuperar el complejo lagunar más grande de Colombia; la Ciénaga Grande de Santa Marta (CGSM).

El tráfico andaba liviano, mientras las primeras figuras humanas empezaban el día sin prisa. El conductor enterraba el acelerador con firmeza y la caravana de camionetas avanzaba sin tropiezos por la carretera Ciénaga – Barranquilla, cuyas obras se iniciaron en 1956 mientras Rojas Pinilla tenía el poder del país y fueron terminadas en 1960 cuando Lleras Camargo ya había relevado al generalísimo. La construcción de la vía tuvo un impacto devastador para el desarrollo sostenible de la CGSM. Cincuenta mil hectáreas de bosque de mangle desaparecieron y con ellas miles de peces, dejando este santuario de flora y fauna agonizante. El flujo hídrico entre las aguas dulces del río Magdalena con las aguas saladas del mar Caribe fue interrumpido en el momento en que decidieron atravesar toneladas de asfalto para conectar seres humanos. Dicen algunos relatos que había hasta manatíes en este complejo lacustre antes de su degradación.

http://sostenibilidad.semana.com/impacto/multimedia/un-viaje-tierra-del-olvido-cronica-recuperacion-cienaga-santa-marta/32249

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