Una iniciativa en honor a las víctimas de la Operación Orión, en la Comuna 13 de este ciudad, contará con el apoyo de 25 organizaciones de víctimas del país.
Otoño, Antorcha, Contrafuego, Mariscal, Potestad y Orión. Esas son las seis operaciones armadas que se han documentado en la historia de la Comuna 13 de Medellín, aunque sus habitantes cuentan al menos once. La primera comenzó la noche del 24 de febrero de 2002, cuando las autoridades pretendían desarticular los grupos al margen de la ley que hacían presencia en la zona, intención que hoy se traduce en cientos de desaparecidos e impunidad judicial.
Han pasado 13 años y con ellos cuatro alcaldes en la capital antioqueña, pero no se conoce plenamente la verdad. Lo cierto es que para ese entonces, en octubre de 2002, acababa de posesionarse Álvaro Uribe Vélez como presidente de la República y ya se había declarado el Estado de Excepción en la zona, con el fin de derrotar a los armados que querían apoderarse del territorio: los Comandos Armados del Pueblo (Cap), las Farc y el Eln.
Durante dos días, el 16 y el 17 de octubre, la gente no salía a las calles en la Comuna 13. Dos helicópteros llegaron a la zona y con ellos el Ejército, la Policía, la Fiscalía y el entonces Departamento Administrativo de Seguridad (DAS), y junto a un grupo de encapuchados –presuntamente paramilitares– se tomaron la zona.
El resultado: cuatro militares muertos y diez civiles más que fueron presentados como integrantes de las milicias. Aproximadamente 450 personas fueron detenidas y torturadas, 170 vinculadas formalmente a investigación como presuntos responsables de los delitos de concierto para delinquir, homicidio, terrorismo y porte ilegal de armas.
Pero ahí no pararon las horas de terror. Muchos de los investigados por las autoridades no regresaron a sus casas y hoy, 13 años después, son buscados en La Escombrera, un relleno sanitario que se convirtió en una enorme fosa común.
Según las autoridades, al menos 100 cuerpos estarían enterrados entre la basura, pero las organizaciones de víctimas señalan que las cifras son mucho más altas, debido al número de operaciones militares que se registraron durante ese año. Fue con estas alarmantes cifras que el 27 de julio de este año, hace no más de tres meses, comenzaron las excavaciones con las que se espera obtener la verdad.
Cada semana, de lunes a viernes, una delegación de “Mujeres Caminando por la Verdad” suben a la loma y hacen veeduría a las investigaciones que adelantan las autoridades. El pasado viernes, 9 de octubre, este fue el escenario para una siembra simbólica con la que querían representar a sus muertos, a los mismos que nunca pudieron enterrar.
Aka, licenciado en artes plásticas y líder de Agroarte –un colectivo de la Comuna 13 que se constituyó en 2002–, es quien guía la iniciativa con la que pretenden ayudar a mitigar los dolores. Por eso sembraron 50 plantas en honor a la memoria. Una actividad que él denomina es en honor a sus muertos. Plantas medicinales, aromáticas y mágico-religiosas (como él las llama) serán útiles para mitigar el calor. “Allá el sol pega fuerte y por ser escombrera no hay árboles”, sostiene.
“La tierra ayuda a canalizar las energías”. Así lo ven él y los 300 afiliados al colectivo. Los mismos que decidieron crear “Cuerpos Gramaticales”, una idea con la que quieren mostrar las cicatrices de las víctimas, la gramática de los cuerpos expuestos o mutilados. Mejor dicho, el lenguaje que les dejó la guerra encima de los cuerpos, explica Aka.
A través de una actividad performática representarán con sus cuerpos esas fatales consecuencias. La cita será este viernes 16 de octubre a las seis de la mañana en el parque Las Luces, donde más de 100 cuerpos se sembrarán para hacer catarsis de sus dolores. Luego continuará con un concierto en el que se mezclarán resistencia pacífica y hip hop.
Serán los escenarios para que 25 procesos del país, de casos emblemáticos de masacres, se encuentren. Los familiares de las víctimas de la matanza de Bojayá (Chocó), los de la violencia paramilitar en San Onofre ( Sucre), las madres de los falsos positivos en Soacha, (Cundinamarca), entre otros. A ellas van a sumarse varios colectivos de derechos humanos de toda Colombia.
“Somos de esas plantas callejeras que se resisten a que les echen cemento, es decir olvido. Eso significa que nos digan que aquí no ha pasado nada. Creemos que la vida no puede seguir si como sociedad seguimos permitiendo que pasen cosas en nuestros territorios”, afirma Aka.
Por su parte, la Corporación Jurídica Libertad aprevechará el encuentro para resaltar la preocupación de todos porque no se han dispuesto recursos para seguir con las excavaciones. El procedimiento que se realiza en el primer polígono, La Arenera, terminará en diciembre, por lo que esperan que la Fiscalía, la Alcaldía de Medellín y el Ministerio de Interior garanticen que el proceso de búsqueda seguirá en toda La Escombrera.
¿En qué va el proceso?
Las víctimas de la Comuna 13 siguen esperando encontrar la verdad, porque hasta ahora solo han conocido la versión del extraditado jefe exparamilitar alias Don Berna, quien en 2009 sostuvo que 800 paramilitares del Bloque Cacique Nutibara (BCN) participaron en la Operación Orión como parte de una alianza con la IV Brigada del Ejército.
En sus declaraciones también incluyó al general Mario Montoya como gestor de lo sucedido en la Operación Orión. Este oficial ya rindió interrogatorio en agosto de este año, y la Fiscalía deberá resolver su situación judicial.