El coronel Óscar Gómez, comandante de la Policía de Buenaventura, sostiene que las tasas de homicidios son preocupantes, pero que son las más bajas de los últimos diez años.
El comandante de la Policía de Buenaventura, coronel Óscar Gómez, es la persona encargada de que el municipio salga de la lista de los más violentos del país, e incluso del mundo. Antes de llegar a Buenaventura se desempeñó, por tres años y medio, como comandante operativo de Antioquia, lo cual lo convirtió en uno de los hombres más competentes para enfrentar las crisis de violencia que vive el principal puerto del país. Sostiene que la situación social es tan grave como los fenómenos de la criminalidad, y que se requieren esfuerzos enfocados a mitigar esa crisis.
¿Qué grupos de bandas criminales operan en el área urbana de Buenaventura?
Desde años atrás venía operando una banda delincuencial llamada La Empresa, que prácticamente era una oficina de cobro al servicio del narcotráfico, y digo “era” porque gracias a la eficiencia de la Policía esta banda ha sido desarticulada. Después de que Los Rastrojos entraran en decadencia, debido a los golpes contundentes que les propinamos y a la entrega de los Hermanos Comba, esta banda empezó a quedar financieramente mal, lo que generó que, por ejemplo, no le pagaran el sueldo a sus integrantes hasta por tres meses. El 6 de octubre de 2012 se presentó un enfrentamiento entre La Empresa y un grupo que en ese momento no habíamos identificado. A partir de ese momento se desencadenó una confrontación entre dos grupos armados ilegales, y gracias a la labor investigativa de la Policía pudimos determinar qué era lo que había sucedido. Fue cuando establecimos que estaba ingresando un grupo llamado Los Urabeños. Supimos que habían venido integrantes de bandas delincuenciales de Cali y Palmira. Lógicamente, detrás de ellos está un delincuente que se denomina El Negro Orlando, natural de Buenaventura, que es quien aportaba el dinero para que los delincuentes de base se pasaran a la nueva estructura criminal. Desde ese momento se desencadenó un enfrentamiento entre estos grupos armados ilegales, dejando una racha bastante alta de homicidios.
¿De cuántos estamos hablando?
De 36 homicidios en octubre, 23 en noviembre y 10 en diciembre. La disminución de la tasa de homicidios se debe a la intervención de mi institución, que dirigió una lucha frontal contra estos grupos armados, dejando innumerables capturas, incautaciones de armas y drogas. De hecho, en 2012 fueron capturados 60 integrantes de La Empresa y 32 de Los Urabeños. Se incautaron más de 85 armas de fuego. La rapidez con la que actuamos nos permitió detener el choque, que habría sido de dimensiones alarmantes. En enero de este año se reactivó la confrontación porque algunos miembros de La Empresa que habían salido de Buenaventura retornaron y quisieron volver a tener presencia en los barrios donde tienen familiares. Entonces La Empresa quiso hacer presencia en Juan 23, La Playita y Santacruz. En esos sectores se recrudecieron los homicidios, dejando 26 en enero. Pero, lógicamente, esta cifra incluye los muertos del homicidio múltiple que se presentó en el Alto Poteo, en el que luego de un enfrentamiento entre estos grupos, diez miembros de las bandas resultaron muertos.
Y sobre las desapariciones, ¿qué reportes tienen?
En 2010 se recibieron 93 denuncias, pero de esas sólo 53 ocurrieron en ese mismo año, 40 en años anteriores. Aparecieron 16 vivos y tres muertos. En 2011 se reportaron 57 casos, 34 del mismo año y 23 de otros. Aparecieron cuatro vivos y uno muerto. En 2012 se recibieron 113 denuncias, pero hay que aclarar que 38 eran de ese año y 75 de años anteriores. De ellos aparecieron cinco vivos y tres muertos. Los demás están en investigación. Este año se han recibido 12 denuncias.
Desde hace tiempo se conocieron denuncias de unas casas donde supuestamente se descuartizan personas, a las que la gente llama “los picaderos”. ¿Qué nos puede decir de este fenómeno?
Esa es una palabra escalofriante, pero si bien es cierto que el año anterior se dieron tres o cuatro casos de personas desmembradas, no hemos podido identificar la existencia de esa famosas casas. Cuando se habla de casas de pique, lo veo como si fuera una situación generalizada en el municipio, y eso no se ha podido determinar. Se presentaron unos hechos que estamos investigando, pero no tenemos conocimiento de una casa determinada dedicada a esa clase de crímenes. Estamos invitando a la comunidad a que denuncie.
Pero de la existencia de esos lugares nos ha hablado mucha gente, que incluso afirma que ocurre de noche y de día en distintos barrios de Buenaventura…
La Policía Nacional, a diferencia de años anteriores, hace presencia en toda el área urbana del distrito de Buenaventura. Antes, efectivamente, había sitios vedados para la Fuerza Pública, pero actualmente no existe un milímetro en Buenaventura en el que la Policía no haga presencia. Aunque aquí llegan informaciones de situaciones especiales, a que haya una casa del terror y a que la Fuerza Pública sea indiferente le digo que no.
¿Desestima las denuncias que hablan de la existencia de esos lugares?
No, si bien hay denuncias públicas, no las hay formales. Y hemos iniciado las investigaciones para establecer la veracidad de las informaciones.
Pero la comunidad no confía en la Policía…
Si no hay confianza en la Fuerza Pública hay que buscar los mecanismos para que de una u otra manera podamos tener la información que nos permita enfrentar ese tipo de crímenes.
Incluso se habla de un oscuro personaje que opera bajo el alias de ‘El Carnicero’ y quien, según se cuenta, es un torturador reconocido que ha llegado a tales extremos de sevicia y crueldad que hasta se come a sus víctimas para infundir temor. ¿Sabe algo de ese señor?
Sí, efectivamente tenemos referenciado al Carnicero y estamos adelantando las actuaciones que nos permitan judicializarlo. Para desvertebrar a La Empresa nos tardamos 14 meses, porque eso lleva un proceso. Hay que referenciar los alias para aclarar la identidad de los personajes. En eso estamos.
La gente dice que las bandas criminales controlan la mayoría de los barrios, que nadie puede moverse sin su autorización y sin pagarles impuestos. Usted, como comandante de Policía, ¿qué puede decir al respecto?
Al comienzo del conflicto, se presentaba en algunos sectores esta situación. En unos sitios había presencia de un grupo y el temor de la gente no permitía que se movilizara con tranquilidad, pero actualmente consideramos que la situación ha cambiado. No deja de ser preocupante, pero la proyección que tenemos, basados en el análisis de la criminalidad, es que va a retornar a la paz que se vivió en los nueve primeros meses del año pasado. Buenaventura fue en esos nueve meses un ejemplo de seguridad nacional.
También hay preocupación por el fenómeno de la extorsión.
Tenemos una buena integración con los comerciantes. Incluso tenemos frentes de seguridad con ellos, y gracias a ese trabajo hemos podido conocer muchas denuncias. Lo que quiere decir que está mejorando la confianza en la Policía. Por eso es que el fenómeno se hizo público: porque la confianza permitió que la gente denunciara. También le puedo decir que la extorsión se ha disparado, porque hemos actuado contundentemente contra el narcotráfico, y como esta es su principal fuente de financiación han buscado otras formas de conseguir recursos.
Y el reclutamiento forzado de menores de edad…
Conocemos de algunos hechos ocurridos en los últimos meses del año pasado, especialmente por parte de miembros de La Empresa, que en su afán de no desaparecer empezó a buscar muchachos para reclutar. Identificamos a alias Papeto, quien se dedicaba a esto, pero al capturarlo, este delito se neutralizó.
Coronel, con todo el respeto, siento que cada vez que le hablo de una denuncia usted responde que es un hecho del pasado. Parece como si estuviera minimizando el problema.
No, he sido claro: no voy a minimizar un problema. Todo lo contrario. En la medida en que conozcamos los problemas podremos orientar las acciones para enfrentarlos.
¿Cree que la situación de violencia que se presenta en Buenaventura es grave?
Sí, es una situación grave desde todos los puntos de vista, pero el más grave es el problema social. La inseguridad es consecuencia de un desempleo del 64%, una pobreza del 82% y una indigencia de más del 40%. Son cifras altas y, por más esfuerzos que haga la Fuerza Pública, si no hay un complemento, difícilmente se podrá erradicar la violencia. La única opción es que la parte social vaya de la mano del tema de seguridad.
Otra de las denuncias de la comunidad tiene que ver con corrupción al interior de la Policía. Según dicen, hay una colaboración entre miembros de la Fuerza Pública y las bandas criminales. ¿Qué puede responder?
La Policía de Buenaventura vive hoy su mejor momento en cuanto a resultados y confianza de parte de la comunidad. El año pasado obtuvimos la más alta calificación en la encuesta de percepción. Ahora, algunas personas que se han visto afectadas por el conflicto tienen conceptos distintos, pero si uno va más allá habría que mirar qué tan real es lo que piensan de dos o tres personas. ¿Por qué la gente manifiesta que la Policía ayuda a cierto grupo? Sencillo: aquí no llegó un grupo de Los Urabeños de otro lado, vinieron unas personas que financiaron la aparición de esa estructura criminal; entonces, cuando usted observa que todos los que capturamos son de Buenaventura, la gente que los conocía piensa que estamos capturando de un solo grupo. Pero es que los delincuentes de esas bandas son nativos de aquí y pasan de una banda a otra. Y la gente no lo sabe. Entonces los capturamos, y como la gente los reconocía como miembros de La Empresa piensa que los golpes son sólo contra ese grupo, pero no es así. Es más, los cabecillas de Los Urabeños también son de aquí. Los resultados están ahí.
No entiendo cuál es la explicación que usted da para controvertir la percepción negativa que tiene la gente de la Policía…
Yo he escuchado esos comentarios. Dicen que la Policía sólo captura a gente de La Empresa. Por eso dicen que estamos aliados con uno u otro grupo, pero la realidad es que los delincuentes son los mismos. Puede haber otras razones para que la gente no confíe en nosotros, pero la Policía de Buenaventura no permite ningún hecho de corrupción. Se pueden presentar casos, pero son aislados, y cualquier integrante de esta institución al que se le comprueben hechos delictivos, inmediatamente es retirado de la Policía y puesto en manos de la autoridad judicial. A la más mínima sospecha actuamos, porque es la única manera de conseguir la confianza de las comunidades. También pienso que eso tiene que ver con que la gente no olvida eventos del pasado, y si alguna familia sufrió un hecho delictivo por parte de algún uniformado, sigue pensando que eso es así. Repito: nosotros no aceptamos ningún hecho de corrupción, las investigaciones están ahí, el año pasado adelantamos varias investigaciones, pero no tenemos ni un caso comprobado. No decimos que no hayan ocurrido, pero sí podemos decir que no tenemos pruebas sobre ningún caso. Esperamos que los delincuentes que han sido capturados suministren información valiosa para conocer de casos de agentes de la Policía involucrados con estas bandas criminales.
¿Usted interpreta que lo que se vive en Buenaventura tiene como trasfondo el fenómeno del narcotráfico?
Aquí hay una concentración de fenómenos delictuales por la posición geográfica del puerto y por la misma región en la que está ubicado. Aquí hay minería ilegal, detrás de la cual también están estos grupos delincuenciales y las extorsiones, también, pero su principal objetivo son las rutas del narcotráfico, porque esta área es altamente apetecida por los criminales. El principal problema es el narcotráfico, sin desestimar otros fenómenos delictivos.
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