La muerte violenta de 54 indígenas en lo que va en el 2012, es una de las situaciones que preocupa a las organizaciones indígenas del país, razón por la cual la Organización nacional Indígena de Colombia, Onic, se pronunció ayer y manifestó que ante esta problemática “no hay perspectivas de que la situación humanitaria mejore”.
En el Día Mundial de los Pueblos Indígenas, la Onic precisó que cuatro indígenas murieron en combates entre el Ejército y las guerrillas, cuatro por explosión de minas, seis a manos de la Fuerza Pública, 15 como consecuencia del abandono estatal y 25 por autores “sin identificar”.
Voceros de la Consejería de Derechos Humanos de la Onic, expresaron que “en la mayoría de los casos, por la manera como se dieron los sucesos, no se pudo determinar el móvil, ni la autoría del acto”.
Otro de los flagelos que más han afectado a los indígenas son las minas antipersonal, que produjeron heridas y amputaciones a otros nueve aborígenes.
Según el informe de la Onic, entre enero y julio, 8.845 personas fueron desplazadas como consecuencia de los enfrentamientos entre la Fuerza Pública y los diferentes grupos armados ilegales.
Entre las comunidades más afectadas están los nasa con 17 muertes, los embera, con 15 fallecimientos, seguida de los awá (5), saliba (5), wounaan (4), pastos (2), inga (1), kankuamo (1), misak (1), makaguán (1), sikuani (1) y jiw (1).