En el Gimnasio Moderno, de Bogotá, por ejemplo, la ‘aplausatón’ empezó faltando 10 minutos para las 10 a.m.
Estudiantes de primaria y bachillerato se tomaron la tradicional ‘raqueta’ (jardín del colegio que guarda esa forma) para esperar la hora indicada.
Luego de tres campanazos, los cerca de 1.000 estudiantes hicieron tronar sus manos durante 60 segundos y todo por la paz.
«Si todo el mundo participara en actos simbólicos como estos el país podría tener la fuerza para hacer la paz», aseguró Mateo Peña, estudiante de sexto de bachillerato. Camilo Garzón, de séptimo, dijo, con una sonrisota, «que Colombia merece la paz».
Los estudiantes prontos a graduarse también tuvieron sus opiniones. Darío Rey, de décimo, afirmó que «ya es hora de preocuparse más por lo social que por la guerra».
Manuel Ponce, estudiante del colegio Campoalegre y uno de los organizadores de la jornada, aseguró que en ese plantel habían participado sus 400 alumnos y que el parte en las demás instituciones era positivo.