No hay un mes del año que Tumaco (Nariño) no sea noticia por un hecho violento. Así lo demuestran los 16 días que demoró sin servicio de energía eléctrica, cuyo restablecimiento, el sábado pasado, no oculta la realidad de este municipio de la costa Pacífica.
Este año, en Tumaco han ocurrido 193 homicidios, de los cuales 162 están ligados al conflicto armado, y 26 han sido por consecuencia de minas antipersonales.
La tasa de homicidios en Colombia es de 33 por cada 100.000 habitantes, y aquí es de 168. Es decir, el riesgo de morir asesinado en este puerto es cinco veces mayor que el promedio nacional.
Mientras la población civil vive en medio de los atentados, a las muertes violentas se suman amenazas y extorsiones que terminan en desplazamientos masivos e individuales, que convirtieron a Tumaco en el mayor receptor y expulsor de desplazados en el departamento de Nariño.
Cifras del Departamento para la Prosperidad Social indican que desde 1997 hasta la fecha más de 60.000 personas han salido de esta zona, huyendo de los grupos armados ilegales.
La violencia tiene como principal motor la gran cantidad de cultivos ilícitos que hay dentro del territorio. Según el último informe de Naciones Unidas, hay más de 5.600 hectáreas de coca sembradas en el municipio, lo que representa un 10 por ciento de los cultivos ilícitos en Colombia.
Precisamente, por la búsqueda del dominio del negocio del narcotráfico, las autoridades locales dan cuenta de un enfrentamiento a muerte entre la banda criminal ‘los Rastrojos’ y las Farc, que se disputan el control de y el transporte de cocaína.
Coca represada
Solo la última escalada de violencia protagonizada por las Farc ha dejado seis muertos, ataques contra la propia base de la Armada y la voladura de ocho torres de energía, que, según el alcalde de Tumaco, Víctor Arnulfo Gallo, le dejan 500 millones diarios de pérdidas al municipio, que suman 7.500 millones durante los 15 días (cifra hasta el viernes) que llevan sin energía.
El incremento de la violencia de los grupos armados es una consecuencia de la presión del Ejército y de la Armada a las rutas por donde se saca la coca. Así lo asegura el comandante de la Fuerza de Tarea contra el Narcotráfico, contraalmirante Luis Tovar.
La guerrilla, asegura el oficial, en este momento tiene una gran cantidad de coca represada que no ha podido sacar al mar. Agrega que por esta razón está buscando desviar la atención para que las operaciones de la Fuerza Pública se concentren en atender los casos de los ataques contra la infraestructura energética y les deje el camino libre para sacar la droga a los mercados internacionales.
Lo cierto es que esta arremetida ha dejado a los civiles, sobre todo a los más pobres, como los grandes perdedores.
Comunidades indígenas hacinadas en escuelas por temor a las minas, campesinos muertos como consecuencia de los explosivos de la guerrilla, el sector pesquero paralizado, hacen parte de los rostros de la tragedia de Tumaco.
Alcalde pide emergencia social
Pasto. El alcalde de Tumaco, Víctor Gallo, aseguró que ante la compleja situación reclamará la adopción de medidas como la declaratoria de la emergencia social y económica por parte del Gobierno Nacional, el establecimiento de una zona franca fronteriza en Tumaco y la declaratoria del municipio como distrito especial.
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