Una turba de estudiantes de varios colegios de la localidad de Bosa, el martes a las dos de la tarde, puso al descubierto el odio y la violencia que se viene generando entre los adolescentes de la zona.
Las razones de la gresca, que protagonizaron unos 200 jóvenes –que armados de piedras y cuchillos arremetieron contra el colegio Carlos Albán Holguín, contra casas y vehículos– son varias y contradictorias. Lo cierto es que la situación de violencia fue tan grave que 18 de estos fueron aprehendidos, entre ellos, dos mayores de edad. “A esto se le suma la retención de otros 27 menores que ayer merodeaban por los centros educativos a pesar de la suspensión de las clases”, señaló la policía del sector.
Según la versión de varios padres de familia, la discordia entre el colegio Carlos Albán Holguín y el Fernando Mazuera Villegas, a la que se le han sumado más colegios de la localidad, comenzó hace 4 años. “Ellos se cargan bronca por las instalaciones, por los uniformes y hasta por las novias, pero todo empeoró hace un año cuando mataron a un estudiante del colegio Albán dentro de las instalaciones”, dijo Yoli Díaz Blanco, vocera de los padres de familia de la institución.
Aunque la Secretaría de Educación y la policía desconocían de este último hecho informaron que no existe una causa única de la pelea. De hecho, se supo que la chispa que prendió los ánimos fue generada por unas chaquetas que compraron algunos estudiantes del grado once del Albán, que resultaron parecidas a las del Fernando Mazuera, pero, en realidad, los estudiantes se humillan entre ellos hasta por las características físicas de las instalaciones de cada plantel. “Los niños sufren porque no pueden pasar cerca del colegio enemigo porque los amenazan”, dijo otro de los padres de familia.
Pero para los acudientes que el martes tuvieron que ver a sus hijos pequeños tirados en el piso mientras jóvenes rompían vidrios y tiraban pedradas hay un problema más grave. “Alguien está armando a los jóvenes de Bosa, sobre todo de los sectores de Carbonel y La Paz. Yo he visto a adolescentes atracar con revólveres y puñales”, dijo otro testigo.
Otra inconsistencia que se le suma a este capítulo de la violencia escolar es que los jóvenes habían pactado, a través de las redes sociales, el ataque. “Los correos y mensajes están siendo investigadas por la Policía y la Fiscalía”, dijo Diana Calderón, alcaldesa local de Bosa.
Y así, dicen los padres, es que se pactan los encuentros violentos. Es el colmo que las autoridades no nos avisen. El miércoles, los jóvenes del Mazuera atacaron la sede de los niños pequeños en el Albán”, dijo Díaz. Otros detalles de la revuelta también causaron desconcierto. Según Gloria Carrasco, subsecretaria de Integración Interinstitucional de la SED, son varios los factores que están generando violencia dentro y fuera de los colegios. “Hay bandas de microtráfico y pandillas que quieren aprovecharse de los jóvenes para generar violencias. Ayer nos dijeron que adultos y personas extrañas les entregaban palos y piedras a los jóvenes”.
La funcionaria explicó que no se ha logrado una articulación entre las autoridades que permita atacar el problema en todos sus frentes, pero que se trabaja en ello.
Hay que actuar sin satanizar a los jóvenes
Según Ariel Ávila, asesor de convivencia y seguridad, hay un deterioro de la seguridad en los entornos escolares por la presencia de pandillas. “Por eso cuando encontramos armas, sobre todo blancas, los jóvenes argumentan que las necesitan para defenderse”.
Investigaciones han identificado 33 pandillas con capacidad de control social conformadas por un promedio de 50 o 60 personas.
Los jóvenes son vulnerables porque hay un número significativo de consumidores, pero no la mayoría. Según la encuesta de 2011, el 9 por ciento de los estudiantes manifiestan que algún día consumieron droga o algún tipo de alucinógeno, marihuana; muy pocos bazuco, algunos cocaína.
La estrategia de la actual administración para contrarrestar la amenaza es Respuesta integral de orientación escolar (RIO). En pocas palabras, unidades móviles y un grupo de profesionales que se está desplazando a los planteles para detectar problemáticas.
Ávila explicó que desde que se acabó el ‘Cartucho’ y se intervino ‘El Bronx’, el negocio de las drogas se descentralizó en Bogotá y eso ha ocasionado que los llamados ‘ganchos’ (líderes del negocio del microtráfico) se ubiquen en diferentes localidades. “En la ciudad hay 33 ganchos. Unos están en Kennedy, otros en Bosa. Eso es una mafia y por eso hay un grado de articulación”.
Policía: riñas son por intolerancia
El teniente coronel Óscar Lamprea dijo que los mismos jóvenes que ayer ocasionaron averías en tres vehículos de la Policía, cinco viviendas y hasta un jardín infantil son los que han protagonizado riñas por celos entre los colegios. “Estos muchachos se la pasan solos. Uno nunca ve que los padres estén pendientes de ellos”.
Sobre el orden público en la localidad, dijo que unos 580 policías están a cargo de la seguridad y que estos son suficientes para contrarrestar la problemática. “Lo que pasa es que aquí hay problemas sociales de fondo: consumo de drogas, barras bravas. Eso tiene que tener solución desde diferentes frentes”, agregó.
Según la Policía Nacional este año se han presentado 63 casos de lesiones personales entre adolescentes de colegios públicos del país, de los cuales el 59 % corresponde a Bogotá. Sobre todo, jóvenes entre los 15 y los 17 años.
www.eltiempo.com/colombia/bogota/ARTICULO-WEB-NEW_NOTA_INTERIOR-13644595.html