Un computador, una silla y una mesa. Ese es el común denominador de las oficinas de los personeros municipales del país.
No es exagerado decir que muchos tienen que sacar de sus propios bolsillos dinero para el sostenimiento de sus espacios de trabajo. Lo máximo que recibe un personero al año son 85 millones de pesos.
“Con eso muchas veces ni para su propio sueldo alcanza”, cuenta Andrés Santamaría, presidente de la Federación Nacional de Personeros (Fenalper).
Pero lo económico no es el único problema. El tema de seguridad los ha llevando a lanzar una alerta: de 1.102 personeros, 210 están amenazados.
“Lo que nos preocupa es que cada semana aparece uno o dos casos más”, afirma Camilo Fonseca, director de Fenalper, quien agrega que de ese total solo el 54 por ciento ha sido calificado en riesgo extraordinario. “El resto está desprotegido –agrega–. El Estado debe tener en cuenta que no se puede aplicar la misma evaluación de riesgo para todas las zonas. La violencia y sus manifestaciones se viven de forma diferente”.
La mayoría de amenazas, de acuerdo con Fenalper, provienen de guerrilla y de bandas criminales.
En Chocó, por ejemplo, el 50 por ciento de los personeros está bajo amenaza y sobrevive con “las uñas”. Esto porque en buena parte de los casos, según Fenalper, las alcaldías presionan cortando el presupuesto cuando ven las que las acciones de las Personerías pueden cuestionar o poner en duda la labor de la administración.
“El Estado tiene que entender que somos complemento en un proyecto de paz. Somos la primera cara cuando a alguien se le vulneran sus derechos, es a nosotros a quienes acuden en busca de ayuda”, dice Santamaría. Y el reto para desempeñar la labor es más grande cuando se habla de posconflicto.
“En la actualidad atendemos al 85 por ciento del total de las víctimas que han pedido restitución de tierras. ¿Cómo será cuando se dé un proceso de paz?, ¿estaremos en la capacidad económica y se seguridad para recibir, atender y guiar a las miles de víctimas del conflicto?”, se pregunta Fonseca.
Santamaría asegura que las personerías son entidades muy importantes para brindar atención a los ciudadanos, pero que históricamente se les ha desperdiciado y se les ha dado menos importancia de la que merecen.
Las personerías en el posconflicto
Este tema será analizado en la VI Asamblea Nacional de Personeros, que se realizará el 23 y el 24 de octubre en Valledupar (Cesar). “La idea es debatir cuál será nuestro rol cuando se firme un acuerdo de paz y saber cómo desde las regiones vamos a asumir ese desafío, sobre todo teniendo en cuenta las limitaciones y que es en las regiones donde se vivirá la realidad de llegarse a dar el acuerdo de paz”, dice el presidente de Fenalper.