Skip to main content
Noticias

Informe recoge las memorias de 54 años de guerra en Colombia

By 24 de julio de 2013No Comments

Tras 6 años de trabajo, Grupo de Memoria Histórica entrega balance: 220.000 muertos de 1958 a 2012.


“El mal sufrido debe inscribirse en la historia colectiva, pero para dar una nueva oportunidad al porvenir”.
 
Esta frase, del filósofo búlgaro Tzvetan Todorov, resume lo que busca cualquier memoria histórica sobre cualquier guerra, y es la que da entrada al informe que recoge lo ocurrido en los últimos 54 años del conflicto armado en Colombia –entre 1958 y el 2012–, y que reciben hoy miércoles el presidente Juan Manuel Santos y el país. (Vea en datos «50 años de guerra» de Colombia)
 
En últimas, se trata de que nadie olvide la tragedia para que no se repita.
 
Sobre todo, porque la de Colombia podría considerarse doble. Después deseis años de investigación y reconstrucción, el Grupo de Memoria Histórica (GMH) obtuvo una conclusión estremecedora: en ese tiempohubo al menos 220.000 muertos y 8 de cada 10 eran civiles.
 
Esta es quizás la prueba más contundente de lo desproporcionada e indiscriminada que ha sido la guerra en el país.
 
El resto de las víctimas, el 18 por ciento, hacían parte de los grupos que disparaban: guerrilleros, paramilitares, narcotraficantes, bandas criminales, militares y policías.(Vea aquí fotografías de archivo publicadas en el informe)
 
Pero, además, el trabajo de este equipo, que nació a partir de la Ley de Justicia y Paz –bajo la cual se desmovilizaron los paramilitares–, desvirtúa la versión repetida de que solo una de cada 10 muertes violentas ha tenido que ver con el conflicto armado. Asegura que de cada 10 colombianos que perdieron la vida en estos 54 años, 3 la perdieron por causa de la guerra.
 
Como se adelanta a decir el director del equipo de Memoria Histórica, Gonzalo Sánchez, el informe no pretende ser “un cuerpo de verdades cerradas”, pero incluso con el vacío de los subregistros, concluye sobre el número de muertos que es como si desapareciera hoy toda la población de Popayán o Sincelejo.
Los mataron guerrilleros, paramilitares, narcotraficantes, bandas y también agentes del Estado. Y murieron en cadenas silenciosas de asesinatos selectivos, masacres, bombas, campos minados, o en medio de un secuestro.
 
Otros hicieron parte de listas de eternos desaparecidos y unos más fueron asesinados para ser presentados como guerrilleros muertos en combate. (Lea aquí: ‘El Estado debe ser el primero en pedir perdón’)
 
Descarnado como la guerra que ha padecido Colombia, es este informe que tiene entre sus principales objetivos reconocer y hacer visibles a las víctimas, durante mucho tiempo consideradas “efectos residuales” del conflicto. Así fue, aunque han padecido también desplazamientos forzados, mutilaciones, torturas y agresiones sexuales, en especial las mujeres.
 
Eliminar, la estrategia


Todas las modalidades de muerte han sido practicadas y todas las modalidades de sufrimiento han sido padecidas en Colombia, dominada, como bien dice el informe, por “una tendencia latente al pensamiento único”, en el que las diferencias políticas no son vistas como escenario de discusión sino de eliminación del otro.
 
Lo ocurrido entre 1958 y el 2012 y lo que sigue pasando es producto de una realidad que puede sonar sorprendente para un país que se precia de democrático: que “no ha logrado integrar la diferencia de manera activa en la lucha por el poder”.
 
Esta fue una evidencia para el grupo investigador que hizo el recorrido histórico por la violencia desatada tras la exclusión del Frente Nacional y que siguió con el nacimiento y el crecimiento de las guerrillas, el surgimiento de los paramilitares y la intervención del narcotráfico, con todo lo que este trajo.
 
La memoria de estos años incluye, por supuesto, los intentos, aunque insuficientes, por superar de manera civilizada las diferencias. Como la Constitución del 91, de la que –dice el informe– “se autoexcluyeron las Farc y el Eln”.
 
Para muchos puede ser arbitrario que este trabajo de memoria haya tomado como punto de partida 1958, pero el mandato de la Ley de Justicia y Paz era hacerlo a partir del surgimiento de las guerrillas que subsisten hoy.
 
Además, sobre la violencia del 48, a la que siguieron los primeros grupos insurgentes, ya había informes.
 
Esa historia, y la que siguió, sin embargo, tuvieron una característica común: “el sectarismo de la política extendido a las armas y el de las armas proyectado en la política”. Así la definió el Grupo de Memoria.
 
Ese es el círculo vicioso que el gobierno de Santos intenta romper hoy con la Ley de Víctimas y con el Marco para la Paz, con el que intenta cerrar el conflicto con las Farc y el Eln, las guerrillas más viejas del mundo, después de las filipinas.
 
Sobrevivientes
 
¡Basta Ya! Colombia: memorias de guerra y dignidad, como han titulado este informe de más de 400 páginas que le da la cara a la más dura realidad de Colombia, está construido en buena parte con testimonios de sobrevivientes.
 
Ellos relataron sus historias con la esperanza de que sirvan para algo. Por eso, esta memoria termina con una serie de recomendaciones al Estado, que incluyen una inversión vigorosa en los 200 municipios más golpeados por la violencia del conflicto armado.
 
Están encabezados por Apartadó (Urabá antioqueño), Fundación (Magdalena), Barrancabermeja (Santander), Castillo (Meta) y Tibú (Norte de Santander).
El informe, que podría convertirse en materia obligada de colegios y universidades, queda hoy en manos del presidente Santos (la entrega será transmitida desde las 10 a.m. por Canal ET y ELTIEMPO.COM) y a disposición de los colombianos. La idea es que el país pueda verse en él para que, como dice el filósofo Todorov, le de una oportunidad al porvenir.
 
MARISOL GÓMEZ GIRALDO
Editora de EL TIEMPO
En Twiiter: margogir

http://www.eltiempo.com/justicia/grupo-de-memoria-historica-informe-de-la-guerra-en-colombia_12944956-4

Leave a Reply