Hablamos con varios personajes que han trabajado en temas relacionados con lo femenino, víctimas y paz. Esta vez, les dimos la voz a ellos para que hablen de nosotras.
Aunque los académicos tienen una perspectiva distinta a la de los empresarios y estos, a su vez, de los artistas, políticos, etc., todos coinciden con que es importante que haya mujeres en las mesas de negociación y nos dieron sus razones. Sin embargo, decidimos complementar con estos nueve argumentos, de mujeres que han estudiado y vivido el tema, y que coinciden en que la paz no se puede lograr sin inclusión.
Michelle Bachelet, directora ejecutiva de ONU Mujeres, expresidenta de Chile:
1. La paz sin las mujeres no es posible. La experiencia muestra en todas partes del mundo, y no creo que Colombia sea la excepción que, por la misma experiencia que les toca vivir durante los conflictos, tienen mucho que aportar.
2. Ellas ponen sobre la mesa temas que sin su presencia quedan relegados. En la historia se ha visto que cuando hay negociaciones de paz, temas como la reparación y la violencia sexual y la violación a los derechos humanos muchas veces se quedan debajo de la mesa. No son considerados en primera instancia.
Virginia Bouvier, encargada de programas para América Latina y Colombia en el Instituto de Paz (U.S. Institute of Peace), una entidad bipartidaria, independiente, sin fines de lucro, creada por el Congreso de los Estados Unidos.
3. Hay mujeres capaces o capacitadas para poder participar en los equipos de negociadores. Con excepción de unas pocas como Piedad Córdoba o María Emma Mejía, las mujeres han sido rara vez llamadas para negociar en el contexto nacional aunque han sido mediadoras en el ámbito local por años, algunas veces alcanzando el cese del fuego u otros acuerdos con los actores armados locales.
4. Ya han negociado en situaciones de guerra. Las mujeres han negociado permisos para atravesar los retenes y los puestos de control militar. Han persuadido a los actores armados de permitir entrar a los territorios bajo su control comida y medicinas y han logrado la liberación de secuestrados.
5. Han liderado iniciativas de paz. Han organizado marchas nacionales y manifestaciones pidiendo una solución política mientras otros sectores se quedaban en silencio.
6. Aunque las mujeres no son las únicas excluidas de las mesas de negociación, pertenecen a todos los otros grupos excluidos también. Son miembros de todos los grupos culturales o étnicos, movimientos sociales, actores armados, partidos políticos, religiones, grupos de edad, etc. Son un grupo de múltiples identidades que no ha sido aprovechado y que puede ayudar a crear redes que atraviesen las numerosas divisiones sociales de Colombia.
7. Han sido afectadas por la guerra en diversas formas, para nada homogéneas. La mayoría de los que mueren en las guerras son jóvenes y hombres, pero la mayoría de las sobrevivientes que deben hallar la forma de recomponer sus vidas, usualmente con responsabilidades económicas y de cuidado que antes no tenían, son las mujeres. En algunos casos cuando hay heridos o heridos de guerra, son las mujeres las que tienen que cuidarlos o buscar cómo sostener a la familia. Muchos desplazados son mujeres, usualmente cabezas de familia. La violencia sexual y de género en la guerra ha victimizado medio millón de mujeres colombianas. Según un estudio de Oxfam y la Casa de la Mujer, todos los grupos armados han usado la violencia sexual y de género.
María Emma Wills, Ph. D. en Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Austin, Texas y M. Sc. en Ciencia Política de la Universidad de Montreal, Canadá. En sus investigaciones recientes ha explorado temas de género, guerra, violencia sexual, memoria, reparación en Colombia, en el marco de la Ley de Justicia y Paz.
8. Somos el 51 por ciento de la población colombiana y estamos organizadas en distintas redes. No solo porque seamos demográficamente más de la mitad de la población, sino porque hay una serie de iniciativas sociales y políticas de mujeres que se han preparado por muchos años, aún antes del Caguán, para construir una agenda desde el punto de vista de las mujeres colombianas para hacer aportes a la paz.
Jody Williams, Nobel de Paz en entrevista con EL TIEMPO
9. El mundo es patriarcal y no se ve a las mujeres como seres iguales a los hombres. Por eso, las voces de ellas no están en las mesas de negociaciones. Con frecuencia, los hombres, los combatientes, son los que se sientan en la mesa y tratan de ver cómo pueden mantener su poder sin armas. Las mujeres quieren un puesto en esa mesa porque la paz es mucho más que deponer las armas. Siempre se les dice que se preocuparán de los asuntos de las mujeres después. Eso me enfurece porque no sé qué es «un asunto de mujeres». Es ridículo. Son las mujeres y los niños quienes mueren por las armas. Ellas están cansadas de que siempre les digan «más tarde, más tarde». ¡Las mujeres quieren ser parte del proceso ahora!.
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