La oportunidad de las víctimas de tener cara a cara a los jefes de las Farc para hablar del daño que han sufrido por cuenta de esta guerrilla y de los grupos armados que la han enfrentado se ha convertido, a la vez, en un gran dilema.
Cada una quisiera ser la que va, con su historia, al encuentro con los negociadores del Gobierno y de las Farc en La Habana, a partir del 16 de agosto. Pero el cupo es limitado, de 60 personas, según acordaron las partes de la mesa de negociación.
En medio de la lucha por los puestos, algunas personas que han sufrido daños de esta guerrilla protestan durante el Foro Nacional de Víctimas, en Cali.
Este lunes, la mayoría (entre 1.000 y 1.200), sin embargo, trabajaron juntas en las propuestas sobre verdad, justicia y reparación que tienen para la mesa de paz de La Habana. Víctimas de las guerrillas, de paramilitares y de policías y militares.
Salvo un grupo que no sobrepasaba las 100 personas y que se identificaron como víctimas de las Farc, pidieron a los organizadores del foro –la ONU y la Nacional– un espacio aparte.
Entre ellos había varios campesinos del sur del Tolima, desplazados o despojados de sus tierras por este grupo guerrillero.
Terminaron haciendo parte del grupo que hizo tolda aparte porque alguien les regaló camisetas blancas que decían ‘Víctimas de las Farc’.
“Yo me sentí identificada con la camiseta y la recibí”, dijo una mujer que tuvo que dejar su vereda en Ataco porque se negó a entregarle sus dos hijos varones al frente 21 de las Farc.
Pero la discusión sobre quiénes van a La Habana, como dice el senador Iván Cepeda, es apenas natural en el inédito escenario que está viviendo Colombia, en el que por primera vez las víctimas emergen como protagonistas.
“Hay algunas personas que quieren figuración y otras que aprovechan para dividir a las víctimas. También hay víctimas de las guerrillas o del Estado que se sienten más víctimas que las demás, pero las organizaciones más maduras están reconociendo el dolor y las razones de los otros”, afirma Cepeda.
Precisamente otra víctima de las Farc, Alan Jara, hoy gobernador del Meta y quien permaneció siete años y medio secuestrado por esta guerrilla, dice que lo importante no es quién vaya a La Habana sino qué mensaje lleva.
“Más allá de quién haya sido el victimario, cada quien tiene su dolor y por eso merece consideración. Lo importante es que las víctimas ya estamos en el centro del proceso de paz», agrega Jara.
Lo que es un hecho es que ante la complejidad del conflicto colombiano, con varios grupos armados y con 6,5 millones de víctimas de todo tipo de delitos –masacres, homicidios, secuestros, desapariciones, violencia sexual, uso de minas antipersonas–, la elección de las víctimas que van a la capital cubana no será bajo criterios de proporcionalidad numérica. Es decir, no serán 20 víctimas de las guerrillas, 20 de los agentes del Estado y 20 de los paramilitares. En eso están de acuerdo Fabrizio Hochschild y Alejo Vargas, quienes por la ONU y la Universidad Nacional, respectivamente, tienen la difícil tarea de hacer la selección con la ayuda de la Conferencia Episcopal.
“No se tendrá en cuenta solamente quiénes son los victimarios, sino la representatividad de las regiones, las etnias, el género, los delitos y cuándo ocurrieron estos”, explica Hochschild.
Ordóñez se reunió con De la Calle
El jefe negociador de paz del Gobierno en La Habana, Humberto de la Calle, se reunió este lunes con el procurador Alejandro Ordóñez para intercambiar opiniones sobre la participación de las víctimas en los diálogos con las Farc. Según se informó, acordaron tener “una comunicación fluida y constante frente al tema”.
Este miércoles, los negociadores del Gobierno tienen previsto asistir a la Comisión Primera de la Cámara para hablar sobre las víctimas.
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