Tim O'connor y Denis Rooney, invitados por la ONU, hablan del rol de empresarios en posacuerdo.
Dos figuras claves en el proceso de paz de Irlanda del Norte estuvieron en Colombia, invitados por la ONU, para compartir su experiencia con empresarios de Medellín, Cali y Bogotá.
Uno de ellos es el exnegociador Tim O’connor. Este exfuncionario de alto nivel ayudó a la vinculación del sector empresarial en la implementación del acuerdo que terminó la guerra de guerrillas en ese país.
Y el otro es Denis Rooney, un reconocido empresario que fue jefe, durante siete años, del Fondo Internacional para Irlanda previsto para el desarrollo económico en el posconflicto. (Lea también: ¿Las Farc tendrán candidatos?)
Durante su visita a finales de junio y en compañía de la embajadora irlandesa Sonja Hyland, ratificaron ante Rafael Pardo, ministro para el Posconflicto, su ayuda de 3 millones de euros para los próximos cinco años de paz.
Ambos, en conversación con EL TIEMPO, contaron la importancia del empresariado, tanto en el plebiscito como después, en la implementación de lo acordado.
Antes del Acuerdo del Viernes Santo, que terminó el conflicto en Irlanda, había un gran pesimismo por las negociaciones. Luego de firmada la paz esto cambió, ¿cómo interpretaron este pacto los irlandeses?
O’connor: En Colombia veo una atmósfera muy similar a la de Irlanda del Norte antes del acuerdo de paz. Había mucho pesimismo, cuatro días antes de la firma una encuesta en Belfast preguntó si creían que las negociaciones iban a ser exitosas y un noventa por ciento dijo que no.
Cuando lo logramos, ocurrió casi un milagro. El pueblo empezó a creer que si era posible un acuerdo, quizá también era posible creer en otras oportunidades en paz. Esto sirvió al aumento del optimismo.
También fue importante que cinco semanas después de la firma tuvimos un plebiscito sobre el acuerdo. Tanto en Irlanda del Norte como la del sur fue aprobado por el pueblo. Hasta entonces el pacto entre políticos se convirtió en un mandato popular.
¿Qué significó el plebiscito?
O’connor: Fue decisivo porque durante la implementación, cuando había dificultades y obviamente sí que tuvimos varias, los políticos no podían rechazar el acuerdo porque ya era un acuerdo del pueblo. (Además: 'El plebiscito será votar por la paz o regresar a la guerra')
En la fase de implementación, que a veces es lenta y larga, hay que tener varios momentos de éxito. Un ejemplo fue la foto de Martin McGuinness, líder del Sinn Féin –partido nacionalista y parte del Ira en esa época–, con la reina Isabel. Hablaron con mucho respeto y estuvo claro que había una nueva amistad, algo totalmente inimaginable. Si eso pudo pasar, cualquier cosa puede pasar.
¿Los empresarios también participaron en las campañas por el ‘Sí’ y el ‘No’ en la refrendación?
O’connor: Sí, mucho. Estuvieron activamente involucrados. Después del milagro de la firma del acuerdo, mucha gente, tanto del sector empresarial como de la sociedad, sintió que tenía una gran responsabilidad en ayudar al proceso. Los empresarios tuvieron una participación importante y muy diversa.
¿En ese momento, cuáles fueron los temores de los empresarios respecto del acuerdo?
O’connor: El sector empresarial no estuvo muy involucrado durante las negociaciones en sí, entonces obviamente tenían inquietudes. Pero después fue muy claro para ellos que querían participar. Vieron muchas oportunidades económicas y que tenían un rol determinante. El sector empresarial ayudó a los políticos, y más que nada a aquellos del Sinn Féin, que nunca habían estado en política, explicándoles cuáles eran las políticas públicas necesarias para una economía sana.
También en las instituciones o agencias, que creamos con base en el acuerdo, tuvimos en las juntas directivas a miembros de este sector. Un ejemplo fue la agencia de turismo para toda la isla de Irlanda. En el desarrollo de las políticas públicas en general han sido muy importantes.
A diferencia del proceso en Irlanda, en Colombia uno de los negociadores del Gobierno es empresario. Además, hay un grupo de empresarios liderados por un expresidente de Avianca que promueven el ‘Sí’ en el plebiscito. ¿Cómo se logró en su país que los empresarios jalonaran, en la práctica, los proyectos en las zonas que padecieron el conflicto?
Rooney: Sí, la comunidad de negocios fue involucrada particularmente después del acuerdo de paz. Es muy importante que todos ellos apoyen y empujen a los políticos en la implementación. Producto de lo pactado se creó el Fondo Internacional para Irlanda en el que el sector empresarial estuvo muy involucrado en su manejo. Este invirtió en comunidades muy marginalizadas por la guerra. (Vea aquí: 'Habrá estímulos fiscales para inversionistas en zonas de conflicto')
¿Cuáles fueron esos proyectos?
Rooney: Un ejemplo fue el desarrollo y mejoramiento de la infraestructura para esas comunidades afectadas. Asimismo hubo programas intercomunitarios de reconciliación, pero que también tenía un elemento económico, particularmente en áreas donde no había empleo, para dar esperanza de futuro a la gente joven.
Expertos alertan sobre el riesgo de reproducción de la violencia ante la falta de oportunidades cuando las Farc se replieguen. ¿Esos proyectos ayudaron a que grupos armados no coparan los territorios afectados?
Rooney: No estamos hablando de un solo proyecto que se retire luego. Es clave que la comunidad participe y tenga consciencia de que es su propia responsabilidad. El entusiasmo y las ideas vienen de la comunidad, pero tampoco se trata de que los empresarios lleguen y luego se vayan. El rol de los empresarios está enfocado en que, con su experticia, den soluciones a problemas en esas zonas.
¿En qué consistió, señor O’connor, su asesoramiento al Gobierno del ‘direct rule’, previsto para la transición, sobre el paramilitarismo que vivió Irlanda?
O’connor: Básicamente tenía dos roles, al principio como negociador en el proceso y después como secretario general de las instituciones transfronterizas. Una parte muy importante del acuerdo ha sido la creación de una entidad en la que los ministros de Irlanda e Irlanda del Norte participan juntos.
Mi rol consistió en aconsejar a los ministros de ambos países sobre la posibilidad de cooperación y en explicarles cómo funcionaba Irlanda del Norte para los del sur, y viceversa. Fue particularmente sensible porque algunos ministros de Irlanda del Norte, de la facción unionista protestante, no querían estar en un foro con los del sur y tampoco comprometerse con las autoridades del Gobierno.
La construcción de confianza fue un asunto esencial para trabajar juntos y también la explicación al pueblo de lo que esta institución estaba haciendo.
Tratamos de aplicar el principio de “no sorpresas” en el trabajo que hicimos, de hacerlo muy transparente para crear la confianza entre los dos lados. Fuimos muy cuidadosos y constructivos en los proyectos. Recomiendo esto como una parte esencial también en el proceso de paz de Colombia.
¿Cómo explicarles a los empresarios que la paz es el mejor negocio que pueden hacer en este momento?
O’connor: Después de nuestra experiencia, podemos decir que la paz es el oxígeno de los negocios, permite la creación de empleo, el desarrollo y la innovación. Los políticos se encargan del acuerdo, pero la implementación, como ambiente sostenible de lo pactado, es un faro para la sociedad civil y la comunidad de negocios, quienes tienen el rol crítico de conducir la creación de empleo y consolidar la paz. (Lea: 'Un triunfo amplio del sí ayudaría mucho a la paz': Bernie Aronson)
Como estamos en una economía globalizada, el mundo entero está viendo a Colombia. El acuerdo del 23 de junio tuvo una gran publicidad en los medios, como en The Economist y en The New York Times, y si logran sellar la paz el mundo estará fascinado y emocionado, eso es algo muy interesante para inversionistas. Acabar un conflicto de 50 años muestra que el país es innovador. Además, es una gran oportunidad para el turismo. Después de cuatro días en el país, puedo decir que Colombia es un país hermoso y que la gente quiere venir aquí y vivir muchas experiencias sin violencia.
Existe un sector del empresario crítico a las negociaciones, en parte alimentados por políticos que dicen que el modelo económico y la propiedad privada están en juego y que, como se está dialogando con una guerrilla comunista, el Gobierno está cediendo a un sistema ‘castrochavista’. ¿Cómo hicieron para vincular a los empresarios que se oponían al proceso de paz?
O’connor: Lo logramos porque la paz es para toda la gente, no para solo una parte.
Lo que vimos en Irlanda es que movimientos revolucionarios marxistas como el Sinn Féin o el Ira, cuando empezó la transición, tenían que participar en la política y tener responsabilidades. Eso proporciona pragmatismo, si eres revolucionario y un año después eres ministro, viceministro o parte del Gobierno, tienes que actuar para toda la comunidad, no solo para la comunidad que representas.
Hoy, 18 años después del acuerdo, por ejemplo, Sinn Féin es un partido más de centro y pragmático que trabaja bien con el sector empresarial, entonces sí es posible ver un cambio en las posiciones en la actuación de partidos que otrora eran revolucionarios.
Rooney: La comunidad empresarial se dio cuenta de que fue clave el componente de una paz estable y duradera para el mejoramiento de la economía, de que sin ella no iban a tener oportunidades.
Casi todos los empresarios decidieron apoyar el acuerdo como la mejor opción para Irlanda del Norte y, además, participaron en el diálogo con los políticos, e incluso con los políticos de partidos nuevos que antes fueron revolucionarios, para explicarles el funcionamiento del sector. Fue un proceso de aprendizaje.
O’connor: El nuevo ministro de Hacienda en Irlanda del Norte, Mairtin O Muilleoir, es del Sinn Féin. Aunque es un hombre de izquierda, también es un hombre de negocios.
Es la primera vez que este movimiento tiene un cargo como este y se trata de un proceso de creación de confianza. Tarda tiempo, pero la credibilidad llega.
Se calcula que las Farc tienen alrededor de 7.000 guerrilleros. ¿Cuál es el papel de los excombatientes rasos en la economía?
O’connor: Algunos de ellos en Irlanda se convirtieron en políticos, otros están participando en sus comunidades. Y el Fondo Internacional para Irlanda ha sido muy importante para integrarlos a la economía. Algunos están en negocios privados y otros tienen toda una gama de programas, compañías agrarias y empresas sociales, es una mezcla. Pero sí tuvimos una reintegración enfocados en la economía.
Rooney: Y una parte esencial fue enfocarnos en las áreas, con nuevos mercados, donde podían surgir amenazas de nuevos movimientos paramilitares. Por eso fue importante aportar soluciones económicas.
¿Cuál es el mayor reto que han afrontado los empresarios en estos últimos 18 años de implementación de los acuerdos?
O’connor: Un gran desafío fue brindar oportunidades con un nuevo escenario de paz y trabajar en la industria del turismo y la educación. Los retos para los empresarios fueron los mismos desafíos de un hombre de negocios: mejorar las condiciones económicas y sociales.
Una pregunta cuya respuesta puede parecer obvia: ¿La paz valió la pena?
Rooney: La paz, definitivamente, valió la pena, no hay duda de ello. Después de mi visita a Colombia veo que esta transformación también se puede hacer en Colombia, es un país con oportunidades ilimitadas. Entiendo bien el desafío que puede entenderse después de 50 años de guerra, pero desde afuera se ven las oportunidades que hay.