Alba Reyes, madre de Sergio Urrego, recuerda que cualquier niño puede ser víctima por cualquier otro motivo. Insiste en que se debe luchar por ambientes escolares libres de este flagelo.
El debate de los manuales de convivencia se ha concentrado en el miedo de algunos padres frente a un nuevo modelo de educación sexual. Diversidad y orientación sexual son temas para los que creen que sus hijos no están preparados, pero todo va más allá. Se trata de enviar un mensaje de que hay que desterrar la discriminación, en todo sentido, de las escuelas.
En los colegios aún hay directivos, docentes o alumnos que agreden a otro por su color de piel, por ser pobre, por ser gordo, por una discapacidad, por su forma de pensar, de vestir, de hablar… Cualquiera puede sufrir algún tipo de discriminación.
Nadie quiere eso para sus hijos y es lo que quieren mostrar quienes luchan por un ambiente escolar seguro. No sólo por la diversidad, sino por la igualdad y el respeto. Al menos así lo cree Alba Lucía Reyes, madre de Sergio Urrego (joven que se suicidó tras haber sido víctima de discriminación homofóbica en su colegio). Ella lideró ayer un plantón en la Plaza de Bolívar y hoy lo hará en el Parque de los Hippies, para promover este mensaje.
¿Cómo ha vivido esta polémica?
Hay una mala información, un miedo absurdo en las familias que ha tendido una cortina de humo para ocultar que los colegios no han implementado los comités de convivencia escolar. Si eso hubiera existido en 2013, cuando se dio la orden, seguro Sergio hubiera tenido un mejor acompañamiento desde el colegio.
¿Por qué es importante ese comité?
Es la instancia que debe revisar los manuales de convivencia y velar para que los manuales no sólo garanticen escuelas incluyentes, sino que proteja los derechos humanos y apunte a la prevención de la violencia escolar. Debería estar conformado por un docente, un padre de familia, un estudiante, un directivo y un orientador psicológico.
Un manual así les serviría a todos
Sí, porque no sólo hay discriminación por diversidad sexual, sino por color de piel, credo, religión y hasta pensamiento. Un ambiente escolar libre de discriminación beneficia a todos para tener un entorno escolar seguro.
¿Qué otros tipos de discriminación han identificado?
Conocemos el caso de una mamá que tiene dos niños autistas. Uno de ellos intentó suicidarse luego de haber sido discriminado por los profesores. Otro es el de una mamá con un hijo que tiene un síndrome, que está en edad y en capacidad de estar en un colegio normal, pero no estudia porque los colegios no están preparados para atenderlo.
Y si no existe el comité, ¿cómo están manejando los colegios el tema?
Esa es la queja. Los colegios no han implementado los comités de convivencia como ordena la ley.
¿Por qué nadie hizo cumplir la ley?
Mire la reacción frente a este asunto de las cartillas, justo cuando se intentó una revisión de los manuales, como ordena la Sentencia T-478, que surgió por el caso de mi hijo Sergio Urrego.
¿Miedo de las autoridades?
Miedo de todos lados, de confrontarnos como sociedad; de confrontar una evolución de los niños, niñas y adolescentes; de romper los paradigmas, y miedo de las familias de enfrentar la sexualidad con nuestros hijos.
¿Cómo llegar a un punto de acuerdo?
Si tuviéramos la respuesta, no estaríamos viviendo esto. Es cuestión de cultura, de educación, de sentarse a la mesa, de dialogar, de no generar polémicas ni odios porque con esto generan más niños acosados en los colegios y se empiezan a generar ámbitos escolares inseguros, donde los padres no van a estar tranquilos porque siempre habrá un matoneador amenazándolos.
El miedo de algunos padres sobre la educación es entendible.
Claro, pero el Ministerio de Educación es el que tiene que atender a los colegios en la parte educativa, para empezar desde los docentes y directivos. Si ellos no saben manejar los casos, desde ahí arrancamos mal.
Una duda de los padres es la edad a la que deben tratar estos temas.
Cada educación debe ser acorde con la edad. Hoy vemos muchos pequeños abusados y violados en sus colegios y en sus propias familias. Y muchos guardan silencio porque desde pequeños no les hemos enseñado el cuidado que deben tener, a identificar cuándo es un toque indebido y que lo deben denunciar. Los niños deben tener una educación sexual acorde con su edad. ¿Por qué el papa tuvo que hablar sobre los casos de pedofilia? ¿Cuántos niños no fueron abusados por los mismos sacerdotes? Porque siempre se les ha enseñado a los niños que a esas figuras de autoridad, como un sacerdote o un docente, se les debía respetar y que los niños no podían hablar en su contra. Hay mucha violencia ejercida por la autoridad, aprovechando esa situación.
¿Se están moviendo con fuerza en contra de toda esta polémica?
Apoyamos que por fin el Ministerio de Educación ordenó la revisión de los manuales de convivencia. Lo que los padres deben entender es que el tema de la diversidad no es sólo sexualidad. Y así como los que marcharon tienen derecho a expresarse, nosotros tenemos derecho a decir que todos tenemos los mismos derechos y a luchar por una escuela incluyente.
Hoy tienen otra actividad en el Parque de los Hippies. ¿En qué consiste?
Es algo más familiar, de acompañarnos, generar unión y darles un abrazo a las personas que han sido discriminadas por cualquier punto de vista diferente.
¿Qué decirles a quienes creen que hablar de diversidad es una amenaza?
Que leamos, que no nos cerremos, que no nos llenemos de odio y que nos informemos. Que escuchemos a nuestros hijos; ellos quieren hablar y no los escuchamos. Que luchemos por tener ámbitos escolares seguros para todos, enmarcados en el respeto mutuo.
El magistrado Jorge Pretelt señaló que el suicidio de Sergio Urrego no fue sólo culpa del colegio, sino que su familia también tuvo su responsabilidad.
Es lo que han querido promover las directivas del colegio, al decir que Sergio no fue discriminado, sino abandonado por sus padres. Está probado en los procesos lo que ocurrió con mi hijo en el colegio. En cuanto a ese tema familiar, estoy muy tranquila y ese no es un tema de controversia. Nadie estuvo en mi casa dándole vivienda, bienestar, salud, amor… eso no se discute.
Qué piensa de los que quieren desviar esas responsabilidades.
Como decía Sergio en uno de sus escritos, a veces somos indolentes en la sociedad y lastimosamente terminamos atacándonos a nosotros mismos para acabar con la misma humanidad.
¿Cómo eliminar la discriminación?
Desde que abrí la Fundación, me han escrito tantos jóvenes como padres pidiendo ayuda. Han sido víctimas de discriminación en sus casas y en sus colegios por su color de piel o por sufrir alguna discapacidad. ¿Ahí sí no salimos a marchar? Hay una dificultad para ponernos en los zapatos de los demás y por buscar ese cambio es que tenemos que seguir trabajando y luchando.
¿Cuál debe ser la lección?
Tenemos que trabajar por una educación sin matoneo, sin espacios abiertos a la discriminación. Creo firmemente en el respeto a nuestras diferencias y que, más allá de generar prejuicios morales, religiosos y políticos, todo esto va más allá: a la protección de nuestros niños y niñas en las escuelas.