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‘La gente que ha sufrido la guerra quiere la paz, y la quiere hoy’

By 26 de abril de 2015No Comments

Alta comisionada adjunta de la ONU para derechos humanos dice no entender oposición a los diálogos.

Luego de permanecer una semana en el país y de vivir de cerca el ataque de las Farc en el Cauca –donde murieron 10 militares– con la indignación que este causó en la ciudadanía, la alta comisionada adjunta de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Flavia Pansieri, aseguró que pese a este hecho no se puede perder el “objetivo final”: la paz.

En diálogo con EL TIEMPO, Pansieri, quien visitó el Cauca, Putumayo y Bogotá para conocer de primera mano la situación de derechos humanos, enfatizó en que el país no se puede “permitir perder la confianza en el proceso de paz”, porque –recordó– Colombia ha sufrido mucho con esta guerra de más de 50 años.

¿Qué piensa del ataque de las Farc en el Cauca que dejó a 10 militares muertos?

Se perdieron 10 vidas y cada vez que esto ocurre es trágico, y por este contexto de paz nos preocupa lo que pasó. Pero creo que va a ser importante no perder el objetivo final que se está persiguiendo, que es la paz para Colombia y es claro que es un proceso difícil, a largo plazo y no lineal. Sin duda lo que ha pasado ha creado una complejidad mayor, pero es importante que se siga con la negociación y que las partes sigan sentadas alrededor de la mesa, porque es claro que después de tantos años de conflicto esta es una oportunidad casi única y no se puede esperar más la paz. La gente ha sufrido demasiado y es necesario que se logre un acuerdo.

¿Estos hechos le restan credibilidad al proceso?

Me doy cuenta de que hay reacciones en ese contexto en la sociedad. Pero este es exactamente el punto: no podemos permitirnos perder la confianza en un proceso de paz que es necesario que continúe.

¿Qué puede pasar tras este hecho cometido en medio del proceso?

No puedo responder eso, pero le digo que va a ser necesario seguir discutiendo. Creo que es importante que no se pierda de vista el objetivo final y, aunque va ser difícil, se necesitan medidas de construcción de confianza, de diálogo mutuo, de discusión de los asuntos, de seguir en un progreso que ha tenido éxitos.

Usted dijo el martes que hay que ponerle límites al proceso, ¿por qué hacer eso si varias experiencias internacionales duraron muchos años?

No quiero ponerle un plazo específico porque estos son procesos que requieren su tiempo, de la misma manera que una planta requiere un tiempo para crecer. Una vez sembrada hay que esperar para que crezca, y eso es lo que pasa con un proceso de paz. No se puede poner un tiempo específico, pero si preguntamos qué es mejor, la paz mañana, la paz el próximo año, la paz en 10 años, ¿cómo me va contestar? Creo que entre más pronto lo logremos mejor es para todos.

Tras el episodio del Cauca, ¿cree que sería bueno que el presidente Santos tuviera algún acercamiento con ‘Timochenko’?

No estoy en la cabeza de las Farc y tampoco en la del Presidente, y menos conozco los ejes específicos de la negociación que se está llevando a cabo. Pero creo que vamos a encontrar un cierto punto, un momento en que va a ser necesario quizás acercarse más, no sé si este sea el momento ni es para mí decir si lo es.

¿Cómo hacer para que la justicia transicional no se convierta en impunidad?

Justicia no es ni puede ser impunidad, ni tampoco venganza. Justicia es ver lo que ha pasado y reconocer que violaciones graves de derechos humanos, del derecho internacional humanitario y crímenes de guerra no pueden ser cubiertos por impunidad. Pero hay mucho más en un contexto de búsqueda de justicia transicional que solo este elemento. Hay que considerar a las víctimas lo que sufrieron y padecieron y ver cómo darles restitución y garantías de no repetición. En este contexto hay que desarrollar un discurso más compresivo de lo que va ser la justicia transicional. Hay experiencias a nivel mundial con comisiones de verdad y reconciliación que podrían servir como insumos en una discusión de justicia que reconozca los derechos de las víctimas a la no repetición, que reconozca que crímenes graves no pueden ser cubiertos por la impunidad, pero que busca también soluciones concretas en el contexto de la negociación.

Aunque usted dice que vio que los colombianos quieren la paz, ¿cómo explica que haya a la vez tanta oposición como la hace el uribismo?

No sé cómo explicarlo, si no se quiere paz, ¿qué se está buscando?, ¿la no paz?, ¿la guerra? Para mí es un concepto muy difícil comprender y no quiero entrar en lo específico del debate político, pero lo que quiero decir es que me quedó muy claro en mi visita que la gente que ha sufrido la guerra quiere la paz y la quiere hoy, y no mañana, y no en 10 años. Es una urgencia para quienes sufrieron violaciones, desplazamiento, no entiendo cómo se pueda querer esperar.

¿En esta visita qué balance hace de los derechos humanos en el país?

En primer lugar tengo que anotar que hemos tenido avances después de mi primera visita, allá por los años 90. Se ha avanzado en muchos aspectos, pero aún hay muchos desafíos. En mi visita en Cauca y Putumayo lo que fue evidente fue la necesidad de parte del Estado por garantizar derechos básicos en términos sociales y económicos, tales como acceso a la salud, al agua potable, a la educación y al empleo. Segundo, en el acceso a la tierra hay dificultades en este proceso, y creo que es importante que se siga el trabajo en la Unidad de Restitución de Tierras para garantizarles viviendas a las poblaciones más afectadas.

¿Qué otras cosas pudo visualizar en el terreno?

Hay necesidad de garantizar la seguridad de los defensores de derechos humanos. Las amenazas contra ellos son algo que nos preocupa y creemos que se debe empezar pronto con un proceso judicial.

Sobre los ‘falsos positivos’ la ONU también ha manifestado su preocupación. ¿Qué puede decir de esto?

Primero, es importante desatacar que afortunadamente esto corresponde a un periodo pasado de la historia del país. Segundo, hay que reconocer que aunque sea del pasado esto no quiere decir que lo que ocurrió hay que olvidarlo. Es importante que se persiga con un proceso penal serio, constructivo, basado en la ley y en un plazo que no sea demasiado largo, porque justicia que se demora es justicia negada. Creo que es importante avanzar en estos procesos y que quienes cometieron esos hechos sean sancionados, no solo los que ejecutaron sino los que dieron las órdenes también.

En un eventual posconflicto, ¿es importante la unión entre Juan Manuel Santos y Álvaro Uribe?

Muy importante.

http://www.eltiempo.com/politica/proceso-de-paz/entrevista-con-flavia-pansieri/15629937

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