¿Por qué le parece tan mala la renegociación de Cerromatoso? Anuncia un nuevo debate contra ese arreglo…
Porque los reclamos de la Contraloría y los congresistas no se atendieron satisfactoriamente. Por ejemplo, hay un reclamo de 63.000 millones de pesos por la mala liquidación de las regalías, que hasta incluye un show de Amparo Grisales, en el 2009, que le están cobrando a la Nación.
Pero el Gobierno estaba amarrado por una espiral de contratos, astutamente negociados para que se fueran sustituyendo, en el curso de muchos gobiernos anteriores…
Pero la fórmula que encontró este gobierno es leonina contra la Nación. Los bienes que desde el 30 de septiembre pasaron al Estado, y que entregaron sin inventario, valen 1,3 billones de pesos. Y se los alquilaron a Cerromatoso por 12.000 millones de pesos anuales de aquí al 2029. Eso es el 0,8 por ciento anual. ¡Bajísimo! Piense que la utilidad promedio de ese negocio entre el 2008 y el 2011 fue de 245.000 millones de pesos después de regalías, y de pagarle su sueldo a Escobar, el presidente de Cerromatoso…
Pero endurecieron las condiciones de la prórroga…
La prórroga para después del 2029, aumentando un punto la regalía, quedó sujeta a “aumentar la capacidad de procesamiento”. Y la capacidad de procesar no equivale a aumentar efectivamente la producción. Con montar una nueva tecnología, aunque no produzca, prorrogan hasta el 2044.
Pasemos a la política. ¿Usted y Clara López son lo que va quedando de la izquierda democrática de este país?
No. Queda el Polo. Sacamos votos en más de 1.000 municipios en las elecciones internas. Esa es la izquierda colombiana. El Polo superará la crisis que sufrió, y saldremos adelante, así se hayan ido algunos. Nuestro propósito es consolidar el Polo. Darle permanencia. Que sea un proyecto histórico.
¿Más que consolidar, no sería más preciso hablar de impedir su extinción?
No. El Polo no está amenazado de extinción. En las elecciones de octubre del 2011 sacamos 650.000 votos. Y era su peor momento.
Clara López, una persona muy coherente, será la candidata presidencial del Polo. ¿Cree que el presidente Santos es derrotable?
Es muy fuerte.
¿Entonces su pacto con Clara es que ella se desgaste en esta misión imposible de ganarle a Santos, y usted se preserva como candidato para el 2018?
No hago política haciendo cálculos de ese tipo. La vida puede que me lleve allá o no. En el análisis de cómo consolidar el partido concluimos que lo mejor era lanzar la candidatura de Clara López a la presidencia, una excelente candidata, y que yo me juegue con unas listas muy buenas para el Senado y la Cámara. Nuestra preocupación principal reside en dejarle a Colombia un partido democrático de izquierda serio, que se parezca en su estabilidad a los partidos tradicionales.
(Risas). ¿O sea que su ambición es dejar matriculado al Polo en el establecimiento?
No. Pero hay que aprenderles a los contradictores las cosas que son razonables. Una de ellas es que la manera más civilizada de hacer política es a través de los partidos. Para transformar a Colombia se requiere un proyecto de largo plazo, no ganar las elecciones una vez. Los partidos del establecimiento –con lo mal que han gobernado por 150 años– siguen gobernando, por los aparatos que tienen.
¿Y luego el Polo ha gobernado muy bien?
(Risas). Llevamos muy poco en eso. Y hay hechos notables, como la alcaldía de Clara López.
¿Preso Samuel, ido Petro y atravesando este alcalde una crisis por su mala gestión, por qué pensar que la izquierda en el Polo se va a fortalecer, en lugar de encoger?
Porque en Colombia existe mucha gente que es de izquierda, con independencia de quién aspire a representarla. Pero, segundo, por los muchos aciertos del Polo. Solo se miran los problemas que hemos atravesado con algunos dirigentes.
¿Como cuáles aciertos del Polo?
El principal: es el único partido que tiene un programa que aspira a transformar a Colombia. Lo demás son las propuestas del statu quo que no le sirven al país. Defendemos de verdad la producción industrial y agropecuaria, el trabajo, la democracia auténtica y la soberanía. ¿Quién más defiende eso aquí? La labor del Polo en la lucha social de los trabajadores, de los campesinos, de los estudiantes, de los sindicalistas, es sobresaliente. Otro gran mérito del Polo es su labor en el Congreso. La historia parlamentaria de Colombia se parte en un antes y un después de la presencia del Polo.
Mucha gente le reconoce a usted que es un excelente parlamentario y un serio contradictor…
Y no me puede separar de mi partido. Soy como soy por ser del Polo. Si fuera liberal, conservador o de ‘la U’, no sería así. Como son Clara López, Carlos Gaviria, Germán Navas o cualquiera de los demás excelentes parlamentarios del Polo. Además, tenemos miles de dirigentes luchando por tantas cosas que valen la pena, pendientes, organizando, explicando. Son polistas.
¿Y Progresistas no es otra fuerza de izquierda que le compite?
No se conoce un programa de los Progresistas. Luego no veo en qué nos compite.
¿No le preocupa que la gente pueda pensar que la izquierda en el poder gobernaría tan mal como Petro?
No deberían cobrarle al Polo la alcaldía de Petro, porque él no se eligió con el programa del Polo. Nuestro candidato fue Aurelio Suárez.
Pero el Polo sí fue donde incubaron a la criatura…
(Risas). Eso sí que me parece de una injusticia inmensa. Nos cobraban a Petro antes de que se saliera y también ahora que se salió. Es más: a Petro se lo deberían cobrar a ciertos sectores del establecimiento o de la derecha, como Guillermo Perry, que lo usaron como un martillo contra el Polo.
Mea culpa. Yo también pensé que había una manguala contra Petro en el Polo. Hoy es claro que tenían razones para no confiar en él…
(Risas). Me alegro de que me lo reconozca.
¿Lo que ha mostrado hasta ahora Petro como Alcalde está colmando sus temores?
Hay un consenso, tanto entre los que votaron por Petro como entre los que no, en que su gestión ha sido muy mediocre. Es un hecho. Tiene que ver con ideas que no pueden catalogarse de izquierda, como la pasión que tiene por las alianzas público-privadas. Y ejecuta mal en lo técnico y en lo político, y parte de ser de izquierda, a mi juicio, es ser honrado y ejecutar con acierto técnico.
Cada vez parece más evidente que está surgiendo un cartel de la contratación petrista…
Lo de las basuras es bochornoso. Bogotá espera explicaciones de fondo de por qué pasó lo que pasó.
¿Revocatoria de Petro, sanción de alguna ‘ía’, o dejarlo a ver hasta dónde acaba con la ciudad?
No estamos con la revocatoria, hoy por lo menos. A la ciudad la enreda más. Sí estamos pendientes de explicaciones de la Administración sobre cosas muy graves que se están denunciando. Pero se lo repito enfáticamente: el Polo no tiene absolutamente nada que ver con esta administración.
El Polo se va lavando las manos de lo que les va saliendo mal. Chao, Samuel, chao, Petro…
Pero, en cambio, lo de Clarita López al frente de la alcaldía, nos salió bien. ¿Ahora es que también nos van a cobrar a Lucho Garzón?
¿Por qué no? Lucho fue alcalde del Polo… ¿O es que también nos van a devolver a Lucho?
Ustedes, las fuerzas del establecimiento, son terribles. ¡Si Lucho Garzón terminó de uribista, y ahora de santista! Aquí cuando alguien que fue de izquierda resuelve un día volverse de derecha, como es el caso de los dos Garzones, se lo siguen cobrando a la izquierda.
Ah. ¿Es que Angelino Garzón tampoco es de izquierda?
No se puede ser pastranista, uribista y santista y ser de izquierda. Esa sería la cuadratura del círculo. Hay que permitir que las personas viajen a otras posiciones ideológicas, pero que no se las sigan apuntando a la izquierda.
¿Dónde juega Antonio Navarro Wolff?
Él era del Polo. Se fue con Petro. Ahora se salió de la Administración, pero, según dice, sigue con Petro, y bregando a montar un proyecto.
¿Cabe de regreso al Polo?
Navarro no actuó con el Polo como ha debido actuar, pero personalmente no me parece un motivo de veto.
Anda en una cosa que se llama ‘Pido la palabra’…
No le veo ninguna claridad programática a eso tan diverso.
Con el mayor respeto: ¿cuándo es que el Polo nos va a responder por alguno de sus fracasos?
Siempre hemos respondido y puesto la cara. Pero lo que hayan hecho unos dirigentes del Polo no puede negar ni borrar los aciertos del partido. Si pone una balanza, de lejos gana lo segundo.
¿Qué cree de la división Uribe-Santos?
Es aguda, pero no deja de ser una pelea entre compadres. Ellos son bastante más afines que diferentes. Si a Colombia la ponen a escoger entre esas dos opciones, es una falta real de alternativa. López Michelsen decía que en Colombia las elecciones presidenciales eran como carreras de caballos donde todos eran del mismo dueño. Uno de los grandes méritos del Polo es haberle declarado la oposición no solo a Uribe, sino también a Santos, y ser la única alternativa distinta a los dos.
¿Esa división del establecimiento entre Santos y Uribe no es la oportunidad que espera la izquierda para meterse por el camino del medio?
Vamos a jugar, y con mucha fuerza. Clara es una candidata excelente, con muy alto nivel de formación y capacidad administrativa. Y su propuesta puede ir mucho más allá del Polo, que no solo quiere representar los intereses de los trabajadores, sino de los empresarios que se están arruinando, porque están liquidando la industria y el agro.
¿Y eso se lo achaca al TLC, al que tanto se opuso?
Ahí está el propio Presidente teniendo que salir a ver qué hace con el sombrero vueltiao, los textiles, la leche. Metieron al país en una sinsalida. Y mientras impulsa más TLC, se presenta ante los colombianos como si fuera su contradictor. Ahí está pintado Santos.
¿El sombrero vueltiao chiviado de los chinos es una consecuencia de la mano de obra barata de su comunismo de mercado, o del TLC con Estados Unidos?
No creo que la China de hoy sea comunista. Es el resultado de que no podemos competir. Cuando empecé los debates contra la apertura y el libre comercio dije: no nos sorprendamos si terminamos invadidos de artesanías colombianas hechas en Taiwán. Me equivoqué de sitio. (Risas).
¿Cómo está viendo lo de La Habana con las Farc?
Saludamos que se haya abierto el camino de la solución negociada del conflicto, idea que está en el programa del Polo. Y aunque no creo que de La Habana salgan cambios de fondo a las estructuras políticas, sociales y económicas de este país, sí deberían llegar a un acuerdo de paz.
¿Qué es la paz?
Que haya varios miles de fusiles menos en los campos de Colombia. Eso será bueno para el avance de la lucha democrática y civilizada por transformar a Colombia, posibilidad entrabada por la violencia.
http://www.eltiempo.com/politica/ARTICULO-WEB-NEW_NOTA_INTERIOR-12554651.html