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La guerra los dejó huérfanos

By 27 de febrero de 2013No Comments

En sólo seis meses, el ICBF ha identificado a 951 niños en Antioquia, Casanare y Nariño a quienes el conflicto armado los dejó sin padres.

En Granada, en el oriente del departamento de Antioquia, los enfrentamientos entre miembros de las Farc, el Eln y las Auc, durante los últimos años de la década del 90 y hasta 2006, desplazaron a 14.000 habitantes, produjeron la muerte de 1.254 personas y la desaparición de 261.
 
Muchos de esos cientos eran padres y madres que dejaron a sus hijos en casa mientras salían al mercado o a trabajar, y jamás regresaron. Esos padres fueron perseguidos, tachados de pertenecer a algún bando que incomodaba a otro, o corrieron con la mala suerte de transitar por donde se agredían los armados.
 
Elkin, por ejemplo, conserva la ropa de su padre en un cajón, el mismo en el que éste la tenía hasta que lo vieron por última vez. El joven, ahora de 15 años, la guarda porque cree que su padre va a volver y, de no ser así, la guarda para ponérsela cuando sea como él.
 
Así, muchas otras historias de familias desintegradas y padres ausentes cuenta Gloria Aristizábal, una sicóloga que en 2005, viendo que las escuelas del municipio no sabían qué hacer con los niños huérfanos (muchos depresivos y violentos), decidió acogerlos un día a la semana y brindarles atención terapéutica y actividades que les permitieran “dejar de pensar que su única opción de vida era buscar a quienes habían asesinado a sus padres y hacerles lo mismo”.
 
“Pudimos volver a vivir en paz”, dice Aristizábal, pero una búsqueda adelantada por el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), desde mediados de 2012, muestra que la situación es compleja: tan solo en Granada hay 118 niños huérfanos por el conflicto, y un total de 526 en todo el departamento.
De acuerdo con Adriana González, subdirectora del ICBF, cuando la institución llegó al terreno encontró que esos niños “estaban invisibilizados en el ámbito familiar y comunitario, muchos maltratados, con depresión y sin certezas de qué iba a pasar con ellos y cómo iban a recuperar lo que perdieron”.
 
El organismo realizó el mismo procedimiento en Casanare y Nariño, zonas prioritarias por la cantidad de víctimas del conflicto armado registradas, e identificó que en el primer departamento hay 65 niños con estas particularidades, y en el caso de Nariño, hay 360 niños huérfanos que pertenecen a la comunidad indígena de los awas.
 
Los efectos de la orfandad van más allá de experimentar abandono. Un estudio del ICBF con la OIM (Organización Internacional para las Migraciones) y Unicef encontró que el bienestar psicológico y emocional de estos niños permanece en riesgo.
 
“Ellos tienen pensamientos angustiosos, obsesivos y negativos que afectan el rendimiento y la atención”, dicen los evaluadores. “Presentan baja capacidad de resilencia, insatisfacción personal, falta de perseverancia y ecuanimidad, y desconfianza en sí mismos”, agregan.
 
En respuesta, el ICBF está trabajando con la Unidad de Atención a Víctimas para que reciban atención y reparación integral, y “si se identifica que sus padres fueron desaparecidos o asesinados, y tenían relación con una tierra que fue despojada forzosamente, se activarán los trámites para que ésta sea restituida”, explica Ricardo Sabogal, director de la Unidad de Restitución.
 
“Estamos saldando una deuda histórica que teníamos con miles de niños y niñas huérfanos por causa de la guerra”, manifestó el director general del ICBF, Diego Molano, y agregó que continuarán realizando la misma búsqueda por todo el país. Sin embargo, de acuerdo con Gloria Aristizábal, “esos niños ya crecieron, el Estado se demoró en reconocerlos como víctimas y por eso, ciudadanos como nosotros tuvimos que adelantarnos”.

http://www.elespectador.com/noticias/actualidad/vivir/articulo-407101-guerra-los-dejo-huerfanos

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