En su habitación del cantón militar de Puente Aranda, en el occidente de Bogotá, el general Rito Alejo del Río recibió el viernes la noticia de su condena.
Aunque está detenido desde hace cuatro años y conectado a una sonda después de tres cirugías, el oficial sigue siendo uno de los hombres más enterados del país. Por su sitio de reclusión, donde sigue ejerciendo su don de mando, pasan políticos y personajes de la vida nacional, lo mismo que altos militares activos y retirados.
Todos saben que este boyacense de 68 años sigue teniendo acceso a información altamente sensible y se preguntan qué hará ahora, después de que un juez lo sentenció a 26 años de prisión por uno de los atroces asesinatos cometidos por los paramilitares en su sangrienta toma del Urabá chocoano, en 1997.(Lea la entrevista del general con EL TIEMPO, publicada el 6 de octubre del 2011).
Héroe para algunos, que lo siguen considerando el ‘Pacificador’ de esa región, Del Río es para muchos otros el mayor exponente de la tenebrosa alianza entre militares y delincuentes. «Condenaron a un héroe, una víctima más de la guerra jurídica contra las FF. MM. Si no es por él, Urabá estaría hoy en manos de los terroristas», dice el general Harold Bedoya, excomandante de las Fuerzas Militares y superior de Rito Alejo. (Lea también: ¿Quién es el ‘Pacificador’ de Urabá?).
Por el contrario, el coronel Alfonso Velásquez, segundo de Del Río en Urabá, considera que «la justicia se demoró en condenarlo». Velásquez denunció en 1996 que su superior no combatía a los ‘paras’ en su jurisdicción. La respuesta fue llamarlo a retiro, mientras que el general siguió en carrera hasta 1999, cuando la presión internacional forzó su salida. En ese año, Estados Unidos le quitó la visa.
Fue entonces cuando varios empresarios y líderes políticos le rindieron un polémico homenaje de desagravio en el Hotel Tequendama, de Bogotá. «Fue un general extraordinario y lo han tratado de la manera más atroz en que se puede tratar a un héroe nacional», dijo en esa velada el exgobernador Álvaro Uribe.
Ese evento fue uno de los antecedentes de la fulminante campaña del político antioqueño hacia la Presidencia. Del Río se lanzó al Senado apoyando a Uribe en el 2002, pero ‘se quemó’. Regresó a la vida pública como asesor del DAS, pero poco tiempo después terminó distanciado del Gobierno.
Los nexos del general Del Río con el paramilitarismo no datan solo de su paso por Urabá, a mediados de los 90. En uno de los expedientes abiertos en su contra -el de paramilitarismo, caso que fue precluido en el 2000 por el entonces fiscal general, Luis Camilo Osorio- hay una declaración de Alonso de Jesús Baquero, el ‘Vladimir’ de los paramilitares del Magdalena Medio, quien dice que se reunió con él en 1986, cuando comandaba el batallón Rafael Reyes en Cimitarra (Santander). En el mismo expediente apareció un suboficial que lo señaló por ‘falsos positivos’ del batallón Girardot, de Medellín, donde Del Río fue comandante en 1987.
Tras casi una década de tranquilidad, el fantasma del paramilitarismo revivió para el general en junio del 2008, cuando Éver Veloza, ‘HH’, habló poco antes de ser extraditado a Estados Unidos de varias reuniones con Del Río en el batallón de Carepa. «No estoy de acuerdo con que a mí me digan ‘el monstruo de Urabá’ y al general Rito Alejo del Río lo llamen el ‘Pacificador’ «, cuestionó el ‘expara’. Y Salvatore Mancuso lo mencionó como uno de los «jinetes» del proyecto paramilitar.
Lo cierto es que la avanzada paramilitar en Urabá, que se produjo simultáneamente con la operación Génesis, planeada y ordenada por el oficial, es apenas un capítulo más en el que el nombre del oficial aparece mencionado.
Los ‘paras’ que entraron a Mapiripán (Meta) salieron en aviones de la zona donde Del Río era comandante militar. Y el hombre señalado de llevar a los ‘paras’ de Castaño a la zona esmeraldera, el asesinado Yesid Nieto, también era conocido de Rito Alejo.
http://www.eltiempo.com/justicia/la-historia-del-general-rito-alejo-del-rio_12164151-4