El plebiscito en un proceso de paz es un mecanismo que le permite a la gente hablar y por eso ha sido usado para refrendar acuerdos en distintos lugares del mundo de manera exitosa.
Así lo aseguró Jonathan Powell, exjefe de gabinete del ex primer ministro del Reino Unido Tony Blair y asesor internacional en procesos de paz, quien dialogó con EL TIEMPO sobre su experiencia en el proceso de paz en Irlanda del Norte y otros lugares del mundo, y aseguró que la implementación de los acuerdos será lo más difícil en todo el proceso.
¿Cuál fue la experiencia en Irlanda del Norte para refrendar el proceso de paz?
Nosotros teníamos muy claro desde el comienzo que una vez tuviéramos un acuerdo tendríamos que tener un referendo. No había una forma en la que el Reino Unido, un país muy democrático, se pudiera imponer un acuerdo, tenía que ser votado y, por supuesto, fue algo controvertido –el formato era polémico– porque teníamos que tener un referendo en el norte de Irlanda y un referendo en el resto de Irlanda. No se podía hacer un referendo para toda Irlanda porque eso no hubiera sido aceptable para los unionistas del norte.
Los unionistas del norte querían una parte separada y ser parte del Reino Unido, y muchos en el sur quería una Irlanda unida. Entonces, hicimos un referendo en el sur y otro en el norte. El referendo en el sur produjo un gran resultado: cerca del 97 por ciento estuvo a favor. Y en Irlanda del Norte lo estuvo alrededor del 70 por ciento.
El asunto ahí era el balance entre los unionistas y los nacionalistas, entonces los católicos en el norte votaron abrumadoramente por el acuerdo y los protestantes estuvieron por el 50 por ciento, sobre el 55 por ciento.
A propósito de Colombia, ¿cree que el plebiscito es la mejor opción para refrendar los acuerdos de paz?
He estado pensando en eso y en realidad no puedo pensar en una forma diferente que sea verdaderamente democrática a menos que tengan un plebiscito, que tengan que votar por él; este mostrará la voluntad. ¿Cómo se puede saber si es aceptado? Es decir, sería muy complicado ver que los acuerdos pasarán al Senado porque eso no le da al público una expresión de apoyo.
Eso es algo que he visto alrededor del mundo y con la mayoría de acuerdos de paz: se termina con un referendo porque se necesita que la gente hable. Creo que es lo más esencial.
¿Pero tener un plebiscito no implicaría exponer el proceso a la indecisión de la opinión pública?
En la democracia se exponen estas decisiones al público porque es el público el que puede escoger.
Entonces puede escoger votando en una elección o puede escoger el referendo, pero negarle la oportunidad al público de una decisión parece algo muy peligroso de hacer.
Es decir, Colombia es ante todo una democracia por lo que, por supuesto, la gente debe votar. Creo que el Presidente sería criticado con mucha fuerza si no hace un referéndum; la gente diría que está asustado y está haciendo un trato que la gente no aceptaría.
¿Han existido otros procesos en los que el plebiscito se haya usado para refrendar acuerdos que hayan sido exitosos?
Sí, muchos. Por ejemplo, en Filipinas formaron un acuerdo con el Frente Moro de Liberación Islámico (Milf, por sus siglas en inglés), en la isla del sur de Mindanao, que fue sometido a referendo para la gente de la región.
Era bastante complicado establecer qué regiones podrían votar y tuvieron una discusión sobre si no sería solo en las regiones que iban a tener autonomía o si iba a ser en las regiones más amplias, pero tenían un referéndum allí, se convino como parte del acuerdo.
En Aceh, en Indonesia, también tuvieron una votación con motivo del mismo asunto. En Sudáfrica, el presidente (Frederik) De Klerk se sometió a un referendo para tener el mandato para concluir el acuerdo de paz y asegurarse de que podría vencer a los extremistas blancos, que no lo querían.
Entonces, la mayoría de los acuerdos de paz que parecen haber sido exitosos han tenido un plebiscito.
¿Cómo se puede garantizar una participación significativa?
Este no es un asunto único de Colombia. En el Reino Unido vamos a tener un referendo sobre la permanencia en la Unión Europea, que será definido por la participación.
Si hay una participación baja, los antieuropeos van a ganar porque es precisamente la gente de edad la que está en contra de ella y la que vota con regularidad. La gente más joven, que es la que está a favor de la permanencia, no vota frecuentemente.
Entonces, la participación siempre es un asunto crucial en un referendo. ¿Cómo hacer que la gente vote cuando no tiene que votar? Se trata de inspirar a la gente, de hacerles sentir que el referendo es importante. Eso es lo que estamos haciendo en el Reino Unido, estamos tratando de convencer a la gente que vale la pena salir y votar para quedarse en la Unión Europea.
Y creo que es lo mismo en Colombia. Si la paz no es considerada importante es muy difícil de entender, dada la historia del país durante los últimos 50 años. Cuánta gente ha muerto.
Entonces, creo que la paz para los colombianos es crucialmente e importante, razón por la cual debe ser posible convencer a la gente para que salga y vote en el plebiscito.
¿Cuál es el siguiente paso después del plebiscito?
No puedo hablar por Colombia, esa es una decisión del Presidente y del Gobierno. Pero en la mayoría de los lugares, así como en Irlanda del Norte, si se tiene un plebiscito se puede hacer la implementación de los acuerdos.
Nosotros tuvimos el plebiscito y luego empezamos a poner el acuerdo en práctica. Así que creamos los órganos del Norte-Sur que cooperaron entre Irlanda del Norte y del Sur; el Gobierno irlandés cambió su Constitución; se registró el acuerdo en la ONU; tomamos todos los pasos que habíamos prometido tomar en el referéndum. Y ahí es donde a menudo los acuerdos despegan, es la puesta en práctica, que es frecuentemente la parte más difícil del acuerdo.
Si usted piensa, por ejemplo, cuando fueron celebrados los acuerdos de Oslo entre Palestina e Israel (1993) todo el mundo celebró, pero en realidad no los pusieron en práctica y eso dio lugar a que se remontaran a una violencia aún peor.
Así que la clave es, una vez sucede el plebiscito, iniciar la implementación. Y eso es a menudo muy difícil, se necesita la supervisión y asegurarse de lo que realmente sucede. Así que me gustaría hacer hincapié en la importancia de la aplicación una vez el plebiscito gane.
¿Las Farc deberían ser un partido político ahora?
Lo que creo que es importante es que las Farc y sus partidarios se involucren en la política. Toda la esencia de este acuerdo de paz es poner fin al conflicto armado, pero ustedes todavía tienen un conflicto, y ese conflicto podría ser uno político, donde la gente lo gana o lo pierde por votos en las elecciones.
¿Qué mecanismos han sido utilizados en otros países para evitar la muerte de rebeldes?
Es difícil porque a menudo cuando se firma un acuerdo hay un estallido de violencia.
Piense en Sudáfrica. Cuando se llegó al acuerdo allí hubo un aumento real en la violencia. Si nos fijamos en El Salvador hubo un incremento de la criminalidad y la violencia criminal. Incluso en Irlanda del Norte tuvimos un auge en el crimen después de que se firmó el acuerdo. Así que eso es algo que sucede a menudo.
En Colombia, que tiene una historia de gente asesinada por motivos políticos, están la UP y otros ejemplos, yo creo que es muy importante que se tomen medidas para evitar que ese tipo de matanza ocurra de nuevo, porque si vuelve a pasar, se socavará el acuerdo mal.
Y sé, por supuesto, que esto es algo que se ha discutido en las negociaciones para asegurar que aquellos que depongan las armas y elijan el camino de la paz no sean masacrados y tengan un futuro seguro. Ese es el punto de un acuerdo de paz. Y es difícil… A las personas les resulta muy complejo reconciliarse, particularmente en sociedades muy violentas, pero puede suceder.
¿Cómo se puede perdonar a quienes han cometido ataques terroristas?
Esa es una de las cosas más complicadas de manejar en un acuerdo de paz. El problema, como siempre, es el equilibrio entre la paz y la justicia. Por lo tanto, usted tiene grandes comunidades que han vivido al lado del otro, que se han matado entre sí y es muy difícil conseguir que se reconcilien.
Se tiene que lograr un balance en el respeto de los derechos de las víctimas, estas no pueden ser ignoradas, porque no habrá una paz duradera si no tienen el reconocimiento de los crímenes cometidos contra ellas y sus familias.
Pero igualmente es muy difícil conseguir a través de un acuerdo que la gente deje las armas, si se les dice que van a ir a la cárcel por 50 años o lo que sea, pues no es sencillo llegar a ese punto donde la gente está dispuesta a olvidar el pasado, y hay que alcanzar un equilibrio entre la paz y la justicia.
Y en eso, Colombia está en la vanguardia de la creación de un nuevo precedente, esto nunca ha sucedido antes: un país firmando un acuerdo de este tipo en el contexto de la Corte Penal Internacional (CPI).
En Irlanda del Norte lo que hicimos en términos de perdonar a asesinos fue que se les permitió ir a la cárcel y salir después de dos años. Y eso era muy duro de tragar y que la gente lo aceptara. Probablemente eso no sería posible ahora bajo la CPI, así que en Colombia lo que tiene que ocurrir es sentarse un precedente para establecer el balance entre la paz y la justicia. No se puede tener una paz duradera a menos que tenga la justicia, por ello hay que equilibrarlas para conseguir la paz; no se quiere que la justicia sea un obstáculo para la paz. Es un acto de equilibrio muy difícil de la sociedad moderna.
Hay quienes critican el modelo de justicia transicional. ¿Se puede decir que es injusta?
Bueno, como ya he dicho, hay que tener presente la armonía entre la justicia y la paz. Usted no quiere que la justicia sea un obstáculo para la paz. Y, sin embargo, si se trata de tener una paz duradera, usted tiene que tener la justicia.
Personalmente creo que con amplia experiencia en todo el mundo, este es un equilibrio importante que ha encontrado Colombia, creo que va a sentar un precedente para otros países de todo el mundo y creo que es una solución justa. Por supuesto, esto lo tendrá que decidir el pueblo colombiano, y es uno de los temas que van a decidir en un plebiscito.