La lideresa social, Emilsen Manyoma, denunció desplazamientos y despojos en Buenaventura.
“A algunas personas les da miedo decir no a las empresas transnacionales porque les puede costar la vida”. Estas fueron algunas de las palabras que en una ocasión pronunció Emilsen Manyoma durante un encuentro por la defensa de derechos humanos, comunidades negras e indígenas de la etnia wounaan.
Esta líder social, de 32 años, fue encontrada muerta junto a su esposo, Joe Javier Rodallega, de 36; ambos con señales de haber sido degollados.
Emilsen Manyoma les recordada por allegados como una mujer dedicada a trabajar en oficios varios y miembro de la comunidad rural Ceibito, que es parte del consejo comunitario del corregimiento Bajo Calima, en el puerto del Pacífico. Era madre de un hijo y estaba casada con Rodallega.
Gran parte de su tiempo, ella y su esposo, dedicado a la construcción, se empeñaban en formular denuncias contra la siembra y el procesamiento de la hoja de coca en la zona.
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El Comité Intereclesial de Justicia y Paz dijo que la misma familia de Emilsen había sido despojada en el pasado de su propia tierra por uno de los proyectos que anuncian infraestructura vial, portuaria, minera y energética.Ella y otros lugareños denunciaron el despojo de unas 11.000 hectáreas de tierras.
El Comité Intereclesial de Justicia y Paz expresó que Emilsen, quien además era integrante de la ONG Comunidades Construyendo Paz en los Territorios (Conpaz), exigía respeto y distinción para la población civil y, en medio de la gran presión, lideraba procesos juveniles y comunitarios de defensa de la vida y el territorio.
La gobernadora del Valle,Dilian Francisca Toro, lamentó el asesinato de la líder porque “era una persona conocida por esa lucha”.
Emilsen y su esposo también solían preocuparse por la población de la vereda Citronela, que ambos frecuentaban, pues allí tenían amigos y allegados.
La líder también acompañó el proceso de retorno de los wounaanes al resguardo Santa Rosa de Guayacán, entre Buenaventura y Chocó, donde desde hace casi 20 años la comunidad ha sido víctima de homicidios y desplazamientos forzados.
“Emilsen jugó un papel fundamental en el trabajo de derechos humanos con jóvenes del consejo comunitario del Bajo Calima, del cual hacia parte; pertenecía al grupo de líderes de nuestra red Conpaz en el Valle del Cauca, desde donde dinamizaba y acompañaba actividades por la defensa de la vida y de los territorios”, dice un comunicado de Conpaz.
Y agrega: “Hoy, en medio del dolor y de las lágrimas, exigimos al Gobierno colombiano plenas garantías que conlleven a la protección de nuestra vida e integridad; no queremos más compañeras y compañeros asesinados, estamos construyendo paz”.
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